Casi el 50% de los accidentes que sufren los niños menores de cinco años tiene por escenario el hogar, por lo que los especialistas apuntan hacia la prevención para evitar males mayores, ya que este ámbito termina por convertirse en potencial peligro para su seguridad.

Los accidentes en general son la primera causa de muerte en esta franja de la vida, por lo que es fundamental tomar las medidas necesarias para evitarlos.
Según la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la difusión de esta problemática colabora para que los padres y cuidadores apunten hacia casas y departamentos sin peligros y a la importancia de alejar del alcance de los niños aquellos elementos que pueden hacerles daño.
Las viviendas deben estar provistas siempre de instalaciones seguras con relación al gas, la electricidad y las aberturas. Es que la cocina, los tomacorriente, los balcones y las escaleras constituyen una amenaza potencial para los más bajitos de la casa.
La SAP advierte que no basta con explicar al niño los riesgos, ya que a cierta edad éste se siente lo suficientemente omnipotente como para creer que nada puede sucederle. Lo cierto es que el 90% de los accidentes podrían evitarse con el suficiente cuidado y responsabilidad por parte de los adultos, en cuya presencia éstos suelen producirse. Para la SAP, los accidentes en niños pequeños “no son una fatalidad, sino una ausencia de prevención”: “Es importante conocer y comprender los comportamientos de nuestros hijos para poder anticipar y prevenir riesgos de accidentes”, admiten sus especialistas.
La cocina es, enfatizan, el ámbito más inseguro, porque se convierte rápidamente en blanco de la curiosidad infantil. En ella se juntan tóxicos -como los artículos de limpieza-, fuentes de calor y elementos punzantes. Se sabe que cuando quieren los chicos llegan a cualquier parte, por lo que se recomienda cierta sistematización en el orden y disposición de los objetos.
Es indispensable, entonces, mantener los tomacorriente debidamente tapados, cocinar en hornallas traseras y estar atentos a la destreza y habilidad del niño para conseguir aquello que le interesa.
Por otra parte, y tal como suele decirse, los medicamentos deben estar siempre lejos de su alcance, en tanto que las ventanas, balcones y escaleras deben tener la debida protección.
Los artículos de limpieza son sumamente tóxicos, por lo que también deben guardarse bajo siete
llaves, lo mismo que las bolsas de nylon o polietileno, con las que pueden asfixiarse jugando.
Las intoxicaciones accidentales son causa de más de un dolor de cabeza para los papás. Según datos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, el promedio de consultas que reciben los hospitales por este problema ronda las cien diarias.
No cabe duda, por lo tanto, que un descuido puede resultar fatal, ya que las más frecuentes se producen con detergentes, lavandinas y otros productos de este tipo.
Los especialistas aseguran que la edad promedio de esta clase de intoxicaciones oscila entre los dos y los cuatro años, justamente cuando el niño puede llegar a cualquier lugar que se proponga e ingerir todo aquello que resulte atractivo para sus curiosos ojos.
La explicación es sencilla: se trata de una etapa en la que ellos tocan, prueban y llevan a la boca todo lo que tienen en sus manos. Una etapa de experimentación en la que no hay conciencia de peligro y se privilegia la adrenalina que produce la experimentación.
“Un accidente siempre tiene una historia previa que lo facilita y es fundamental reconocerla para cambiar a tiempo hábitos y comportamientos que evitan que sucedan”, recomienda la sociedad que nuclea a los pediatras argentinos, quienes consideran que “las medidas de prevención no son costosas,