De pronto se manifiestan de manera inexplicable: hasta ayer salíamos a la calle y a la vida y de pronto hoy no podemos cruzar la puerta de nuestra casa. Sudores fríos ante situaciones normales, temblores, angustia y llantos en una patología que crece en el mundo

A diferencia de lo que mucha gente cree, no se trata de timidez sino de una patología que debe ser evaluada y tratada de manera adecuada, para permitir a quien la sufre llevar una vida normal.
Los especialistas explican que la fobia social es un tipo de trastorno de ansiedad que impacta en el sistema fisiológico, produciendo síntomas físicos que, en ocasiones, llevan a los pacientes a ser sometidos a innumerable cantidad de estudios médicos que, a modo de círculo vicioso, no hacen más que agravar el cuadro.
Palpitaciones, mareos, dolor de estómago y cabeza, náuseas, insomnio y hasta sensación de estar teniendo un infarto son algunos de los síntomas más comunes de esta fobia, a lo que suele agregarse rubor intenso y sudor frío en el momento de exponerse a la situación angustiante.
Afortunadamente, la difusión de este problema hace que las personas dejen de tomarlo como un estigma y acudan a la consulta psicológica, ya que es sólo un profesional quien puede determinar los pasos a seguir.
No basta con un poco de relajación o Flores de Bach. La mayoría de las veces, el cuadro requiere también intervención psiquiátrica y medicación, por lo que lo recomendable es ir directamente al grano y evitar deambular por diferentes terapias que de nada sirven.
Es que, en definitiva, la situación que produce la fobia -sea un examen o hablar en públicono es más que un disparador de un problema que tiene su raíz en otra parte.
Las estadísticas indican que la fobia social es padecida mayoritariamente por el sexo femenino (casi el 70%) y la edad promedio de consulta es a los 33 años, aunque suele hacerse presente por primera vez durante la adolescencia.
En efecto, los fóbicos padecen durante mucho tiempo su problema en silencio, muchas veces, pensando que se están volviendo locos. Más aún, si se tiene en cuenta la afectación de la calidad de vida, ya que suelen evitar cualquier situación social que dispare los síntomas, por lo que pueden terminar por aislarse ya que es común que se sientan juzgados permanentemente por los demás.
En ocasiones, la fobia social aparece vinculada a otros trastornos, como depresión o abuso de alcohol.
La buena noticia es que casi el 80% de quienes la sufren encuentran alivio en los tratamientos adecuados, que puede incluir terapia con o sin medicación.
Entre ellos, algunos antidepresivos mostraron efectividad, aunque éstos siempre, y sin excepción, deben ser administrados por el médico psiquiatra.
Tips:
Los fóbicos sociales suelen poner en juego diferentes conductas para evitar enfrentarse con la situación que les produce angustia, razón por la cual muchos de ellos terminan aislándose del entorno social.
20%
de la población argentina sufre fobia social. Según los estudios epidemiológicos, se calcula que aproximadamente el 13% de la población mundial padece esta patología que es mayormente curable.