El conductor de Soñando por cantar fue elegido como padrino de una fundación que asiste a personas con discapacidades

Anoche, el Tattersall se vistió de televisión. Soñando por cantar hizo una nueva emisión desde el coqueto salón de Palermo y en medio del programa, mientras Mariano Iúdica presentaba a uno y otro participante, lo sorprendió una visita inesperada.
Un empleado municipal le ofreció el padrinazgo de la fundación Creciendo por los ángeles, que asiste a personas con discapacidades.
Conmovido, el también actor aceptó el desafío al borde de las lágrimas. Ante su respuesta, varios niños se subieron al escenario para agradecerle en público.
Terminada la emisión, mientras se cambiaba en su camarín, confesó: “Es una de las cosas más fuertes que me pasaron a lo largo de los años”, y ahí decidió no evitar el llanto. ¡Bien por todos!