Ante la salida de Juan Román Riquelme, el entrenador prescindirá de un enganche para utilizar un sistema más convervador. ¿Se terminaron los 10 en Boca?

Julio Falcioni puso en cancha a Juan Román Riquelme a regañadientes. Al margen de no empatizar con el futbolista, nunca fue de su gusto jugar con un enganche y lo mantuvo en varios clubes, como en Olimpo, Independiente y Banfield. Esto abre el interrogante de si Boca jugará sin enganche por mucho tiempo, algo a lo que se había acostumbrado el hincha.
Ya sin Riquelme en el plantel, el entrenador se dará el gusto de volver a utilizar un 4-4-2, su sistema táctico marca registrada. Sin un organizador claro, se presume una línea media con Ledesma, Somoza, Erviti y Colazo. Los puntas podrían ser dos referencias de área o que uno de ellos desborde por los extremos del campo. El técnico dice en su intimidad que este dibujo le da "más variantes".
Ya sin la Libertadores y el torneo local, sólo le queda a Boca la Copa Argentina como un premio consuelo para la soñada triple corona. Ganarla es un obligación para el entrenador, pero de perderla sería un gran costo político frente a la parcialidad Xeneize luego de la salida de enganche del club.
Boca pretende un central joven y de buen juego aéreo y Lisandro Magallán, de Gimnasia de La Plata, completa ese formulario. Si bien el zaguero tiene ofertas desde el exterior, no sería complejo llevarlo a la Ribera. Además, van por un volante por a afuera y un lateral.
Pablo Mouche, además de las intenciones de River por contratrarlo, lo llamaron desde San Lorenzo, que cuenta con el aval económico de Marcelo Tinelli. También varios clubles, entre ellos Lanús, pretenden a Lucas Viatri, aunque los directivos de Boca no tienen intención de reforzar a un competidor.