El error fue que los jueces declararon nula una orden para registrar los celulares de los acusados, que habían permitido obtener pruebas. Se habían solicitado penas de hasta 35 años de cárcel.

Siete integrantes de una banda delictiva, entre ellos el presunto líder, fueron absueltos en un juicio por cuatro secuestros extorsivos, debido a que los jueces declararon nula una orden para registrar los celulares de los acusados, que había permitido obtener pruebas de los hechos. El grupo, sospechado en rigor de cometer una docena de hechos, utilizaba “técnicas” propias, como reclutar menores para que cobren el rescate, contratar prostitutas como señuelos y, finalmente, someter sexualmente a algunas víctimas.
Fuentes judiciales confirmaron que otros dos imputados que también llegaron al debate oral fueron condenados a penas de 11 años de prisión y 10 años, respectivamente, pero por uno solo de esos secuestros, ocurrido en mayo del 2009 en la villa 1-11-14, por quien se cobró un rescate de 3.000 pesos por su liberación.
El fallo fue dictado el viernes pasado a las 18, a horas del incio de la feria judicial de invierno,
por el Tribunal Oral Federal 1, y los jueces ordenaron la inmediata libertad de cuatro de los nueve imputados.
El fiscal a cargo del debate, Fernando Arrigo, había solicitado en su alegato que los acusados sean condenado a penas de hasta 35 años de cárcel, entre ellos al presunto jefe de la banda de secuestradores.
Sin embargo, los jueces no sólo absolvieron y liberaron al presunto líder, sino también lo hicieron con otros dos hombres y una mujer del grupo. En tanto, otros tres fueron absueltos por los cuatro secuestros extorsivos, pero continuarán detenidos en el marco de otras causas penales.
Según el veredicto, el tribunal declaró “nulo” el registro de las llamadas entrantes y salientes de los teléfonos celulares de los acusados, de donde surgían las pruebas usadas en la acusación. En tanto, el tribunal condenó a 11 y 10 años de prisión a dos sujetos por el delito de “secuestro extorsivo agravado por haber percibido rescate y por haber sido cometido con participación de tres inio más personas”, pero por un solo caso.
Se trató del secuestro de Eduardo Vázquez, quien fue capturado el 29 de mayo del 2009 y liberado luego que se pagaron tres mil pesos como rescate. Según determinaron luego los investigadores de la División Antisecuestros de la Policía Federal que trabajaron bajo las órdenes del fiscal federal porteño Guillermo Marijuán, la víctima estuvo cautiva en una casilla de la villa 1-11-14, del Bajo Flores.
La banda también llegó a juicio acusada del secuestro extorsivo de Ana Monín, ocurrido el 23 de setiembre y por cuyo rescate se pagaron 25 mil pesos. El tercero de los episodios que llegó a debate fue el secuestro de Leonardo Cavana, el 10 de octubre de ese mismo año, quien fue golpeado de manera brutal y quemado con un encendedor además de haber sido cortado en varias partes del cuerpo hasta que la familia pagó 20 mil pesos.
Y el cuarto caso y único liberado sin rescate fue el de Pablo Iellano, ocurrido el 14 de octubre del 2009, quien fue capturado mientras circulaba por una calle en la zona sur de la Capital Federal por tres hombres que lo llevaron por la fuerza y bajo amenazas al interior de la villa 1-11-14 y lo mantuvieron secuestrado durante más de ocho horas.