Miguel Sarquiz tenía 71 años y era un conocido empresario de la región: tenía seis firmas vinculadas con la construcción. Ayer lo mataron de un balazo en su domicilio. En 2010 había recibido una dura golpiza. Mientras esperan los resultados de la autopsia, investigan si el asesinato fue por encargo.

Miguel Sarquiz había realizado un paréntesis en su jornada habitual para almorzar en la casa de Alejandra, una de sus hijas. El reloj marcaba las 14 de un martes agradable en La Banda, cuando el empresario se dirigió acompañado por su chofer a su domicilio particular, ubicado en la calle Omill 178, entre Alem y Pellegrini, a unos siete kilómetros de la capital de Santiago del Estero.
Allí lo esperaba otro de sus empleados, que le cuidaba la vivienda. Instantes después arribaron cuatro personas que trabajaban en uno de sus campos, y una más que llevaba 12 mil pesos para cubrir los sueldos de los peones.
Poco antes de las 16, dos sujetos que
encontraron la puerta sin seguridad ingresaron a la vivienda, extrajeron sus armas de fuego e inmovilizaron a los presentes. “¿Quién es Miguel
Sarquiz?, ¿quién es Miguel Sarquiz?”, preguntaron. Nadie respondió, pero los delincuentes se dieron cuenta de que la persona que buscaban estaba en el lugar.
Entre ambos encerraron a los hombres en las distintas habitaciones de la casa y se hicieron con los 12 mil pesos. A Sarquiz lo llevaron al cuarto del empleado que trabajaba en el domicilio. Allí lo golpearon y arrojaron al suelo: lo cubrieron con una colcha y le dieron un disparo en el abdomen. La bala fue mortal.