Señor director:
El estado de la autopista Buenos Aires-La Plata deja mucho que desear, pero lo peor de todo es que tiene tantos baches y parches que cuando uno la circula en las noches la vida corre peligro real. En varios tramos, la cinta asfáltica presenta enormes parches rugosos que desestabilizan
el andar y hay que rogar que en ese momento no se te cruce un loco al volante de ésos que te tiran el auto encima como en una película de Hollywood, porque las consecuencias podrían ser fatales.
Como si esto fuera poco, de noche en las cabinas de peaje apenas atienden dos empleados y esto provoca que se formen largas filas de espera para pagar y seguir viaje. ¿Nadie se digna a meter mano en el asunto? ¿Vamos a seguir pagando religiosamente lo que se les cante a los de la concesionaria sin que inviertan un peso en mejoras para la seguridad de los automovilistas? Parece
que hay que esperar que pase lo peor para que recién entonces los responsables tomen medidas. Lamentable.
Isidoro Migrallo
Villa Elisa