Gracias a que nuestros antepasados estaban en permanente contacto con la naturaleza tratando siempre de usar lo natural para curar todo tipo de enfermedades y dolencias, fue que descubrieron las cualidades de la yerba mate.

Las propiedades de esta infusión son cada vez más sorprendentes y a medida que los expertos avanzan en investigaciones le descubren a la yerba mate nuevas bondades, siendo una de las más revolucionarias sus propiedades para prevenir el cáncer.
Estudios realizados en Estados Unidos indican que la yerba mate es rica en polifenoles, un antioxidante con gran poder para levantar las defensas en el organismo, protegiéndolo de la destrucción celular.
También esta planta contiene mateína, una sustancia química que actúa estimulando el sistema nervioso mejorando la actividad mental, aumentando la energía y ayudando a tener una mejor concentración.
Disminuye notablemente la ansiedad y permite obtener una mejor resistencia al cansancio físico y mental, observándose además mejoras importantes en el estado anímico de las personas que consumen mate, sobre todo en casos de depresión.
También aporta al organismo minerales esenciales como sodio, potasio, magnesio y manganeso, los que evitan la acumulación de ácido láctico en toda la parte muscular. Además, es un excelente energizante natural muy recomendado para personas que tienen mucha actividad ísica o prácticas de deportes específicos.
En su composición se encuentran vitaminas B1, B2, C, A, caroteno, colina, ribo avina, ácido pantoténico, inositol y 15 tipos de aminoácidos distintos. Posee la propiedad de bajar los niveles de colesterol en sangre, especialmente el malo, y contiene componentes que aumentan la longevidad.
Su consumo habitual es el clásico y delicioso mate con bombilla o como infusión en forma de mate cocido en taza, que se puede beber frío o caliente. Las propiedades de la yerba mate, procedente de Sudamérica (Argentina, Paraguay y Sur de Brasil), se están popularizando en Estados Unidos y en México.
Su distinguido sabor amargo se ha popularizado. De esta manera, la yerba mate se convierte en una planta llena de nutrientes que previene las enfermedades, da energía e incluso ayuda a la pérdida de peso.
La yerba mate se bebe tradicionalmente en recipientes de calabaza o madera e incluso metálicos (los menos indicados), con bombilla y es frecuente que se comparta ese mate con grupo de amigos. En Estados Unidos se vende en bolsitas como el té, té en hojas y en bebidas energéticas frías.
La yerba mate es cada vez más popular, a pesar del fuerte sabor amargo, debido a argumentos que promueven sus bene cios para la salud.
Se supone que tiene más antioxidantes que el té verde y que contiene un estimulante llamado mateína, que provee la energía de la cafeína, sin causar nerviosismo ni otros efectos negativos.
Su origen
La yerba mate era un alimento básico de los indios guaraníes y conocida por éstos como “caa ate”, de cuyos términos “caa” significa, en idioma guaraní, planta o hierba, en tanto que “mate”, se supone derivado de la palabra quichua “ mati”, con la cual designaban a la calabacilla que usaba (y se sigue usando) en general para beber el mate.
Pero es indudable que de ellos quienes sorbían el mate mediante bombillas hechas de diminutas cañas, o la mascaban durante sus largas marchas, aprendieron su uso los conquistadores españoles.
Las virtudes que se le atribuyen hicieron que su consumo se difundiera en forma extraordinaria al punto de organizarse un intenso trá co regular del producto desde su zona de origen.
Los jesuitas, primeros evangelizadores de aquel pueblo, la bautizaron como “la bebida del diablo”, aunque después no les quedó más remedio que aceptar la costumbre e, incluso, adoptarla.