
Cada vez hay más casos de una nueva modalidad delictiva: desde una moto cortan las cubiertas traseras de un auto. Cuando el conductor para, lo esperan otros delincuentes que, simulando ayudar, realizan arrebatos o roban a mano armada

Se habían demorado haciendo trámites, por eso llegaron al Banco en el horario de cierre. Tenían que sacar plata, no mucha, pero lo suficiente como para pagar el alquiler. Con el dinero en la cartera, la mujer subió al auto y emprendió el viaje con su marido.
Habían pasado algunos minutos de las tres de la tarde y las calles del barrio de Recoleta, como en toda la ciudad, estaban atestadas de vehículos. El matrimonio, minutos después de la extracción bancaria, se convertiría en una nueva víctima de una modalidad delictiva que es novedosa en el país. Se trata de una combinación de dos modus operandi muy utilizados en el mundo del hampa: las salideras bancarias y los “pincha-ruedas”.
El viernes, a primera hora de la tarde, policías de la comisaría 15 de la Policía Federal, detuvieron a dos ciudadanos colombianos en Avenida del Libertador y Libertad, justo cuando estaban asaltando a una nueva víctima de esta hasta ahora poco conocida modalidad delictiva. Se cree que hay ladrones de dicha nacionalidad que han sido los “pioneros” en la Argentina en desarrollar este método.
Concretamente, estas bandas actúan con grupos bien definidos. Primero hay un delincuente que se dedica a marcar posibles víctimas dentro o fuera de instituciones bancarias. Con un teléfono-handy informa a sus cómplices sobre el potencial damnificado. Esa persona aporta descripciones físicas, características del auto que utiliza y dirección en la que se dirige.
Después, comienzan a actuar los “motochorros” que, en definitiva, son los denominados “pincha-ruedas”, quienes hacen lo siguiente: siguen al auto elegido a una distancia prudencial hasta que la víctima detiene la marcha en un semáforo. Allí, el acompañante de la moto se baja y, en un accionar rápido y sorpresivo, hace un corte en una de las ruedas traseras del vehículo.
Para ello, tal como quedó evidenciado anteayer en la Avenida Del Libertador, estos delincuentes utilizan una especie de punzón casero o bien un cutter al que le agregan un mango de madera de mayor tamaño, para hacerlo más maniobrable.
“Es tan rápida la maniobra, que el automovilista ni se da cuenta de que le están pinchando la rueda”, dijo una fuente consultada por DIARIO POPULAR. Con el cambio del semáforo, la víctima inicia la marcha y los dos motoqueros siguen el viaje sin despertar sospechas. A dos cuadras, aproximadamente, es inexorable que el conductor se de cuenta de que la rueda está totalmente desin ada y detiene la marcha del vehículo. Ahí entran en acción otros integrantes de la banda, que hasta el momento se habían mantenido alejados a la situación, por lo general en un auto.
Cuando la víctima desciende para cambiar el neumático o bien pedir ayuda, los delincuentes dan el golpe final. Una fuente policial, que viene siguiendo a estas bandas desde hace varios meses en la ciudad de Buenos Aires, comentó: “Hemos tenido varios tipos de robos, en algunos casos los delincuentes son descuidistas, o sea que mientras uno simula ayudar al dueño del auto a cambiarle la rueda, el otro le saca el maletín del habitáculo sin que se dé cuenta”.
De todas maneras, el vocero dijo: “También hemos recibido denuncias de vecinos que, cuando han detenido la marcha para cambiar el neumático averiado, lisa y llanamente han sido asaltados a punta de pistola”.
Esta modalidad delictiva, que ha sido detectada como se dijo en las últimas semanas en la Capital Federal, sería una versión “mejorada” de los tradicionales “pincha-ruedas” que han provocado estragos especialmente en la ciudad de Buenos Aires y en el conurbano bonaerense.
Se trataría de las mismas bandas que se han perfeccionado, especialmente en lo relacionado a la inteligencia previa, para tratar de asegurarse un botín más abultado.
Este tipo de bandas, que desinflan ruedas para robar, comenzaron a actuar en nuestro país hace aproximadamente tres años, primero en la autopista a Ezeiza, cerca del Aeropuerto Internacional. Estas organizaciones, en principio, eran “descuidistas” que robaban sin tener mayores pretensiones: desde una laptop hasta una valija con ropas o una billetera que podían arrebatar mientras engañaban al automovilista simulando ayudarlo a cambiar el neumático en la banquina.
Por estos hechos fueron detenidos varios ciudadanos extranjeros. Ahora, con estos últimos golpes, como el relatado en esta crónica, que ocurrió el viernes en la Avenida del Libertador, las bandas han demostrado cierto perfeccionamiento. Si bien siguen siendo, por lo general, extranjeros que conocen esta técnica delictual, han sumado una “especialidad” de la delincuencia criolla: la inteligencia en entidades bancarias y el seguimiento en motos de alta cilindrada. Con esta fusión de modus operandi, los delincuentes buscan lograr botines más suculentos.
Detectives de la Policía Federal y Bonaerense ya están alertados sobre este avance de los criminales, por lo que están tratando de buscar técnicas para contrarrestar estas maniobras delictuales. De todas maneras, varias fuentes consultadas dijeron que cada vez les resulta más difiícil, por la complejidad y la audacia de estos ladrones, lograr detenerlos con las “manos en la masa”.