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06 | 09 | 2012
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Más de 600 casos de “bullying” fueron denunciados a la Justicia

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Los casos, bajo la figura del amparo o directamente como denuncia, son tramitados en juzgados de Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires. Ocurre cuando las escuelas no pueden resolver los conflictos.

Más de 600 casos de “bullying” fueron denunciados a la Justicia
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El bullying es la denominación del hostigamiento en la escuela. Puede ser físico o psicológico. Al igual que en todo el mundo, la problemática se observa en Argentina de manera preocupante. Es que las consecuencias en las víctimas no son menores, con casos de deserción, profundas depresiones y hasta episodios de suicidios. Los hechos revelan que las edades en que emerge el fenómeno ya no son exclusivas de los colegios secundarios, sino que ya avanzó al primario. Resulta complejo el abordaje para la comunidad educativa, lo que deriva en una mayor intervención judicial. De hecho, en lo que va del año fueron más de 600 las denuncias presentadas en tribunales o juzgados de Capital Federal y provincia de Buenos Aires para que intervengan en este tipo de incidentes.

El abogado Javier Miglino viene trabajando en el tema desde hace varios años. “En este 2012 sólo mi estudio lleva 25 causas por bullying que llegaron a requerir de asistencia judicial. 20 en Capital Federal y 5 en distintas localidades del Conurbano. En ocasiones, nos encontramos con funcionarios judiciales que saben del problema y actúan con mucho criterio, en otros hay desconocimiento, sin embargo siempre observamos buena predisposición al momento de encarar una solución”, sostuvo el letrado.

“Las estadísticas del Poder Judicial del presente año ponen de manifiesto que la justicia interviene cada vez con más frecuencia en este tipo de conflictos con casos de bullying en las escuelas. En este año las cifras de denuncias que llegaron a los juzgados de Capital Federal y tribunales de la provincia de Buenos Aires supera los 600 casos. En ocasiones llega como denuncia penal, y en otras como recursos de amparo. Lo concreto es que la justicia interviene, articulando medidas para resolver los problemas puntuales”, dijo el letrado.

El especialista precisó que “los jueces dan intervención a los asesores de minoridad, y se generan equipos multidisciplinarios, con profesionales de diversas áreas, que fomentan reuniones con los padres de los chicos involucrados, víctimas y agresores, en ocasiones también los propios nenes, y las autoridades educativas”, agregando que “un 90% de los casos se relaciona a hechos de hostigamiento psicológico, que se manifiesta de muchas formas, y el restante 10% involucra concretamente agresiones físicas”.

La realidad es que los colegios siempre son responsables de lo que sucede con los chicos. Los padres de las víctimas, en general, buscan ayuda o explicaciones en los establecimientos, pero en muchas ocasiones no son contenidos, entonces acuden a representantes legales, para acelerar las mediaciones. En tanto, muchos jueces no saben bien qué hacer cuando les llegan casos de bullying, pero hay buena predisposición. Es el abogado de la familia quien propone medidas y el juez las acepta”, dijo Miglino.

En torno a la modalidad, el abogado explicó que “indudablemente, todos los casos de bullying comienzan como simples actos de burlas o bromas menores, pero luego van creciendo en intensidad y se tornan una verdadera pesadilla para la víctima, mientras entre los agresores opera una conciencia de grupo, que retroalimenta en la violencia, entonces surgen situaciones más violentas”.

"Es clave detectar los conflictos a tiempo"

“El gran problema surge cuando el bullying no se detecta a tiempo, persiste en el tiempo y se hace crónico. Así, lejos de detenerse, crece. La prevención ocupa un lugar preponderante, y es vital la preparación adecuada de los docentes, que son los primeros receptores de los conflictos. No se puede soslayar que la problemática nos involucra a todos, incluso a los compañeros de las víctimas, que pueden ser quienes den el alerta inicial. El desafío pasa por generar condiciones en el aula para revertir las situaciones. No atendidas de manera adecuada, las secuelas se tornan complicadísimas mientras la persona crece”, explicó Candelaria Irazusta, especialista y miembro del Equipo Anti Bullying Argentina.



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