Las actuales leyes, que aún no incluyen la figura del femicidio, otorgan a los homicidas de mujeres el atributo de la potestad. Las víctimas colaterales de la violencia machista no reciben asistencia psicológica.

Profundizar en el problema de la violencia de género y su derivación más brutal, los femicidios, obliga a tomar nota de un drama ‘colateral’, sufrido por los hijos de esas mujeres asesinadas. En el primer semestre de 2012, se sabe que fueron 119 los homicidios, a un promedio de un crimen cada 37 horas.
Pero ese dato, clave para entender la necesidad de reformular políticas de asistencia y protección a las víctimas, está vinculado a otro igual de importante, ya que fueron 161 los hijos, en su mayoría niños y adolescentes, que no sólo perdieron a sus madres en hechos de violencia extrema, sino que por las actuales leyes pueden quedar bajo la crianza de sus padres asesinos.
Las cifras sobre víctimas colaterales de crímenes de mujeres se incluyen en el último Informe sobre Femicidios del Observatorio Marisel Zambrano, de La Casa del Encuentro, donde se revela que en la primera mitad del año fueron 161 los casos con hijas e hijos que quedaron sin madre.
En la discriminación, el informe sostiene que los hija/os menores de edad fueron 95 (29 hijas, 23 hijos y 43 sin registro de sexo); Los casos con hija/os adultos fueron 34, con 18 hijas, 14 hijos y dos casos sin registro de sexo. Luego, aparecen 22 personas sin registro de edad o sexo, 8 hijas sin registro de edad y 2 hijos sin registro de edad.
En este punto, la necesidad de incorporar la figura del femicidio en el Código penal de manera urgente surge claramente. ‘Tenemos condenas que son absurdas. El promedio de condenas es de 12 años con lo cual significa que a los 9 años ya están libres’, explicó Ada Beatriz Rico, de La Casa del Encuentro, agregando que ‘nos encontramos con homicidas que cumplen una condena que es una burla y que cuando quedan libres terminan criando a los niños a los cuales les mataron la madre’.
Enrique Stola, médico psiquiatra, sostuvo que ‘un gran problema es que los femicidas no pierden la potestad, entonces ocurren situaciones aberrantes, cuando lo que tendría que ocurrir es que al imputado por matar a una mujer le suspendan ese derecho sobre los niños y que, una vez condenado, directamente lo pierda’, precisando que ‘los niños que pierden a sus madres en el marco de crímenes machistas deberían estar protegidos inmediatamente, mediante subsidios económicos y al mismo tiempo asistencia psicológica’.
El abogado Julio Torrada ya lleva investigados en su estudio 50 casos de femicidios. ‘Los chicos que pierden a su madre es la consecuencia más grave del drama de los femicidios en el país. Son en su mayoría niños que quedan a la deriva.
Dependen de familiares que se hagan cargo, o van a parar a hogares del Estado. El peor escenario, que ocurre, es cuando quedan a cargo de los propios homicidas. esto no puede seguir pasando, es terrible que los chicos resulten victimizados por segunda vez con decisiones judiciales sin humanidad, ni sentido común’, expresó el letrado.
El proyecto de modificación para sumar la figura del femicidio al Código penal tiene media sanción en el Congreso.