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Automovilismo
18 | 10 | 2012
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El Templo de la Velocidad está decidido a resistir

Carlos Saavedra
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Por Carlos Saavedra


Inaugurado en 1952 durante la presidencia de Perón, el principal e histórico reducto fierrero del país que ha sabido albergar a los mejores de la Argentina y el mundo, ahora de cara a tiempos actuales y frente al futuro.

El Templo de la Velocidad  está decidido a resistir
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El Autódromo Oscar y Juan Gálvez se trata, principal e histórico templo del automovilismo nacional, inaugurado en 1952 durante la presidencia de Juan Domingo Perón con el nombre de “Autódromo 17 de Octubre”. En sus pistas se ha visto no sólo a los más grandes pilotos y marcas del país, también a notables figuras de la historia del mundo motor mundial.

El autódromo en los últimos tiempos, ha sido motivo de críticas por sus falencias, y de especulaciones acerca de su futuro. Gustavo Ronquetti forma parte de ACBA SA (Autódromo Ciudad de Buenos Aires) la concesionaria. Sobre la Catedral, el empresario ha dialogado con DIARIO POPULAR.

El dinero que demanda el autódromo es uno de las cuestiones mas debatidas, cuando se habla de mejoras, del estado del predio, de los costos para organizar carreras. “El Autódromo de Buenos Aires se maneja y sostiene con fondos propios, no tiene subsidio alguno”, sostiene Ronquetti. Los elevados costos que deben afrontarse para una carrera de TC, Super TC2000, Top Race, Turismo Nacional se dice, impiden que la actividad nacional muestra la continuidad deseada.

“¿Que hay pocas carreras?, ¡al contrario! -enfatiza Ronquetti-, estamos a full; sólo no han venido este año el Super TC2000 porque se inclinó por las calles de Buenos Aires, y el Top Race debido a las serias dificultades económicas que atraviesa. Insisto, estamos conformes con la actividad que hay”.

¿Por que una carrera en el autódromo es más cara que en otros del país?, “existe una ley que establece dos tipos de eventos: para menos de 5000 personas y para más asistentes. En el primer caso como el de las categorías zonales, las exigencias son menores y por ende los requisitos y gastos se reducen. En cambio para categorías nacionales se debe respetar otro protocolo con mayores exigencias.

Esta ley surgió luego de lo de Cromagnon, de esta forma en carreras masivas intervienen varias áreas del gobierno de la ciudad entre otros la DGFYCA, y se precisan varias autorizaciones. Deben controlarse las condiciones del suelo donde se instalan tribunas tubulares, el plan de emergencia y médico, de bomberos, la condición de las carpas; hay que cumplir con la ley de seguridad del trabajo, las ART exigen personal idóneo para tareas específicas; todo esto implica un gasto mayor”.

La diferencia con pistas provinciales

“Nosotros somos una PYME, contamos con nuestros recursos con los que nos manejamos, no recibimos subsidios y debemos ajustarnos. Diferente es lo que ocurre en varias provincias que han levantado autódromos con aportes de sus gobiernos provinciales. Eso no ocurre en nuestro caso, debemos limitarnos a los fondos generados por el propio negocio”.

¿Nunca más?

Muchos recordarán las multitudes que colmaban el autódromo en décadas pasadas, “los tiempos cambian -entiende el empresario-, surgieron otras alternativas para el público, los gustos se modificaron. Por otro lado, el automovilismo actual no crece en audiencia televisiva, incluida la F-1 y se ve por ej. los problemas de difusión del Rally Mundial. A su vez los deportes extremos y otros crecieron exponencialmente, mucho más que el automovilismo y cuidado que, pese a todo en la Argentina sigue siendo muy fuerte, con grandes figuras y un semillero que promete mucho”.

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