Para algunos, el libro electrónico es la mejor opción; para otros, nada como sostener un ejemplar entre las manos. Nuevos dilemas que nos impone la modernidad.
Los libros se leen, se huelen, se prestan, se tocan, se guardan, se manchan, se sostienen, se piden, se escriben, se lloran, se devuelven, se resaltan, se viven, se regalan, se tiran, se olvidan, a veces incluso, se revolean. La mirada "romántica" sobre el libro como objeto nos dice que es un compañero de vida, incluso para muchos los libros son una necesidad. Otros ni por imaginación leerían ni medio renglón en un libro electrónico. Sin embargo, los eBooks existen, y también tienen algunas ventajas; eso sí, un poco más racionales.
Los libros electrónicos son amigables con el medio ambiente, al no utilizarse esa cantidad de papel se salvan muchos árboles y se ahorra mucho espacio ya que se puede almacenar de manera virtual una gran biblioteca. Este tipo de soporte permite que busquemos en otros enlaces relacionados con el texto, es decir, que permiten una lectura no sólo lineal, y de alguna forma, fomentan la investigación. Esto -según las necesidades- puede ser una ventaja, pero también una desventaja ya que también estimula la distracción de la lectura principal, con un libro impreso es más fácil concentrarse en esa lectura. Al tener ganas de leer un libro en particular, sólo hay que buscarlos en Internet, se compra y en el momento lo tenemos listo para leer.
Pocas cosas existen más hermosas que una biblioteca, que recordar al hojear un libro: dónde lo leímos, qué pasaba en ese momento en nuestras vidas, qué sensación nos provocó esa lectura, qué aprendimos de ese autor, pero ¿es necesario tener tantos kilos de papel en una casa? ¿No será una forma de eficiencia tener toda una biblioteca en un dispositivo electrónico sin que por ello muera ningún árbol? Si miramos el tema desde la ecología, podríamos preguntarnos también qué haremos con tantas baterías contaminantes cuando tantos dispositivos electrónicos dejen de funcionar o estén caducos.
Tal vez, gradualmente, la electrónica se imponga sin que los libros desaparezcan. Podríamos hacer un paralelismo con la música, los discos compactos no desaparecieron del mercado, pero también es cierto que no se venden como antes, ante la inmediatez y la gratuidad (aunque a veces, es piratería), la gente se "baja" la música que desea escuchar. ¿Cuántas personas ya tienen su música almacenada en pequeños aparatitos y ningún disco compacto?
Una de las virtudes de mayor peso que tienen los libros electrónicos es que de inmediato podemos tener ese texto que queremos. Otra, muy importante, es que los seres humanos siempre buscamos la comodidad, y este formato brinda la posibilidad de tener muchísimos libros en un pequeño aparatito.
En tiempos veloces como los que vivimos, la posibilidad de tener al momento algo que queremos se lleva todos los premios. Pero, por otro lado, habría que analizar el alcance, es decir, saber cuántas personas pueden acceder a este tipo de dispositivos como para editar un texto sólo en este formato y no hacerlo en papel. De todos modos, lo más importante es que los soportes pueden cambiar, pero lo más imprescindible seguirá siendo el contenido.