Según un estudio reciente de la Universidad de Hertfordshire, del Reino Unido, cuando por la mañana nos levantamos con los ánimos bajos o decaídos, tendemos a vestirnos con pantalones de jeans o vaqueros.
Según el estudio mencionado, más de la mitad de las mujeres aseguró usar jeans los días en los que se siente deprimida, mientras que sólo un tercio los usa también en aquellas ocasiones en que se levanta de buen humor.
De acuerdo a las declaraciones de Karen Pine, coautora del estudio, la ropa que elegimos cada mañana refleja nuestro estado de ánimo, y como si fuera poco, a la vez, influye en él. De hecho, el bienestar o malestar anímico se pueden modificar cambiando de atuendo. El estudio muestra el poder psicológico de la ropa y cómo una elección correcta puede afectar las sensaciones.
Más allá de los estados de ánimo, es innegable que tanto largos, cortos, de colores, de cintura alta o de tiro bajo, de pierna recta, ajustados, anchos o pata de elefante, los pantalones son una prenda cómoda a la que nadie piensa renunciar.