El brócoli se ha convertido en los últimos años en símbolo de la alimentación natural y saludable. Todos los nutricionistas lo recomiendan gracias a sus propiedades beneficiosas para nuestro organismo. En EE.UU. es integrante "obligado" de la dieta diaria.
Una anécdota más o menos reciente habla de su importancia: el ex presidente George Bush comentó, siendo aún presidente, como al pasar que el brócoli no le gustaba, lo que ocasionó una verdadera crisis con agricultores, nutricionistas, chef, etc. Pero más allá de eso, el brócoli es un alimento sumamente versátil, porque se puede utilizar en muchas preparaciones sencillas y cotidianas.
Tiene en contra que se lo suele asociar a la coliflor, de hecho pertenecen a la misma familia de las crucíferas, y tiene por eso sus detractores "a priori" que anticipan su "mal olor" durante la cocción y su sabor un tanto fuerte. Sin embargo, el brócoli puede resultar delicioso en budines, tartas, empanadas y ensaladas. Combina muy bien con diferentes tipos de queso (con queso parmesano y aceite de oliva es una guarnición imperdible) y no desprende el aroma desagradable de la coliflor al hervirlo o saltearlo. Es, lejos, la crucífera de mejor aroma y sabor.
Con la llegada del otoño comienzan a aparecer los primeros cortes de esta planta que comienza a venderse a precio alto pero que va bajando con el correr de las semanas. Al elegir el brócoli en la verdulería hay que tener en cuenta varios aspectos. Por ejemplo, la planta tiene que tener sus flores bien firmes y juntas. Si están separadas o con un color verde claro o amarillento, el brócoli está viejo. En ese caso, es preferible no comprarlo. Su color debe ser verde oscuro, parejo, y no presentar manchas.
Se adapta, además, muy bien a la cocción al vapor. De este modo, se conservan mejor sus propiedades. Para ello, se corta la parte gruesa de su tronco, se separan sus flores y se colocan en una olla con una vaporiera y agua en la parte inferior. Se tapa y deja cocinando unos 15 minutos, aproximadamente. Al cabo de ese tiempo, está listo para consumir o utilizar en rellenos, pastas, etc.
Las flores del brócoli se cocinan más rápido que sus tronquitos, que son más duros y gruesos. Para que esto no ocurra y se cocine todo al mismo tiempo, los cocineros recomiendan hacer incisiones en forma de cruz sobre la base de los troncos para asegurar la cocción más rápida de los mismos. La misma técnica se utiliza para la cocción de la coliflor.
Gracias a su rápida cocción, se adapta a las preparaciones de todos los días cuando uno tiene poco tiempo y quiere incorporar más verduras a la comida. En diez minutos está listo para convertirse en el protagonista de empanadas, tartas, budines o ensaladas. También, en salteados de verduras o en pastas.
Entre sus cualidades para nuestra salud, se destaca su aporte de betacarotenos, que son vitaminas, ya sea provitamina A o carotenoides, que actúan como antioxidantes en el cuerpo y previenen enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. El betacaroteno aumenta las defensas del organismo. También contiene vitamina C y vitamina B1 y minerales como calcio, azufre, hierro y potasio. Tiene pocas calorías y está indicado para problemas de estreñimiento ya que contiene mucha fibra.
El brócoli se luce en esta época en las verdulerías, por su especial color verde azulado, por su aspecto brillante y fresco, y por su abundancia. Es un buen momento para que aquellos que todavía no lo probaron, o no se deciden a sumarlo a su alimentación, lo hagan. No sólo porque sus beneficios son múltiples, sino porque es un ingrediente con infinitas posibilidades culinarias.
Aquí ofrecemos tres recetas imperdibles, especiales para romper el mito de que el brócoli no es rico. La pasta con brócoli es una perfecta demostración de lo contrario. Es una pasta que no falla y que los chicos, además de los grandes, disfrutan muchísimo.
Brócoli y zanahorias: un dúo que se lleva muy bien
Zanahorias con brócoli, en forma de budín, un volcán de salud y sabor.
Ingredientes:
1 brócoli
1/2 kg de zanahorias
1 morrón rojo
2 cebollas grandes
2 dientes de ajo
6 claras de huevo (o 4 huevos y 2 claras, según se quiera más o menos light) crema de leche, cantidad necesaria
6 cucharadas de avena arrollada fina queso rallado, cantidad necesaria
sal y pimienta
aceite, cantidad necesaria
Preparación
Por un lado, cocinar al brócoli al vapor. Una vez que sus flores y tallos estén tiernos (pero firmes, no tienen que ponerse verde claros porque eso significa que se han cocinado demasiado tiempo), retirarlos, colocarlos en un bowl, y pisarlos groseramente con un tenedor (sólo para desintegrarlos un poco, no tiene que llegar a ser un puré). Reservar. Por otro lado, lavar y pelar las zanahorias, cortarlas en rodajas y cocinarlas al vapor hasta que, al pincharlas con un cuchillo, resulten tiernas. Retirarlas y pisarlas hasta obtener un puré seco. Por otra parte, picar las cebollas, los dientes de ajo y el morrón rojo. Saltearlos juntos en una sartén con un poco de aceite hasta que las cebollas estén transparentes. Salpimentar. Dividir el salteado en dos partes. Colocar una parte en un bowl con el brócoli, y la otra parte en un bowl con la zanahoria. En otro recipiente, batir las claras de huevo (o huevos) con dos chorritos de crema de leche, abundante queso rallado, la avena arrollada, sal y pimienta. Dividir la mezcla en dos partes y agregar una parte al brócoli, y otra parte a la zanahoria. Mientras tanto, enmantecar y enharinar un molde de budín inglés. Colocar en la base la mezcla de zanahorias y emparejar con la ayuda de una cuchara. Luego, agregar la mezcla de brócoli. Emparejar y espolvorear con pan rallado o queso rallado para lograr un gratinado más vistoso. Hornear a Baño María (colocando la budinera sobre un recipiente con agua) a fuego moderado, hasta que la superficie se haya coagulado y dorado (nos damos cuenta que el budín está listo cuando los bordes se empiezan a separar de los costados). Este proceso tardará, más o menos, unos cuarenta minutos, pero depende de cada horno. Dejar enfriar para poder desmoldarlo mejor. Luego se puede cortar en porciones y calentarlas sobre una placa para horno antes de servir. Puede ser un acompañamiento de carnes. También puede ser un excelente almuerzo con una ensalada de hojas verdes. i
Una verdadera delicia: tarta de brócoli y ricota para darse un gran gusto
Una verdadera delicia que, por otra parte -muy importante- es muy económica. Además de ser fácil, liviana y nutritiva.
Ingredientes para la masa: 250 gr. de harina 0000, 125 gr. de manteca, 1 huevo, 1 cucharadita de sal, 20 cc de agua helada. Ingredientes para el relleno: 2 plantas de brócoli, 3 cebollitas de verdeo, 1 blanco de puerro, 1 cebolla, 1 morrón rojo, 1 diente de ajo, 200 gr. de ricota cremosa (no demasiado seca), 3 huevos, queso rallado, cantidad necesaria, aceite neutro, cantidad necesaria, sal y pimienta.
Preparación de la masa: tamizar la harina con la sal. Incorporar la manteca fría y cortada en cubos. Desgranar la manteca con la ayuda de un tenedor hasta obtener un arenado. Agregar el huevo y el agua helada. Unir la masa, sin amasar para no desarrollar gluten. Este proceso se puede realizar también con una procesadora.
Una vez que se unieron los ingredientes, colocar la masa en la mesada y, con la palma de la mano, estirarla varias veces hacia adelante para deshacer los grumos de manteca que hayan quedado. Armar un bollo y colocarlo en una bolsa. Dejarlo descansar como mínimo una hora en la heladera.
Estirar la masa y colocarla en una tartera. No se necesita enmantecar la tartera porque la masa ya tiene una cantidad importante de materia grasa. Llevarla una hora más a la heladera. Pinchar su superficie y precocinarla 10 minutos a horno moderado. Retirar y reservar. Preparación del relleno: lavar y cortar el brócoli en sus flores. Cocinarlo al vapor unos 10 o 15 minutos aproximadamente (hasta que al pinchar los tallos con un tenedor, éstos estén tiernos). Retirar y reservar. Picar el ajo, las cebollas, el puerro y el morrón. Saltearlos en una sartén a fuego moderado-bajo con aceite (no deben dorarse). Retirar y dejar enfriar. Colocar el brócoli y el salteado de cebollas y morrón en un bowl. Por otra parte, mezclar la ricota, con los huevos y el queso rallado. Colocar el brócoli sobre la base precocida de tarta y esparcir el batido de huevos y ricota por encima (si la mezcla queda demasiado firme, se puede agregar queso crema, leche o crema de leche para aligerarla). Hornear a fuego fuerte hasta que esté dorada la superficie del relleno.