Piedra del Aguila es un bello pueblo centenario, custodiado por una formación rocosa que parece decidida a imitar al extraño paisaje lunar.
Gracias a su ubicación estratégica, la ciudad neuquina se transforma, literalmente, en el portal de acceso a los maravillosos lagos andinos patagónicos. Por eso suele servir como "escala" a los ómnibus de larga distancia.
Los emblemáticos monumentos al águila y al pescador, son las primeras postales que vislumbran los turistas que arriban a aquella ciudad, que ostenta con orgullo ser la única ciudad en toda la Argentina que concentra dos represas, a menos de 30 kilómetros de distancia.
A muy pocos metros del centro neurálgico, se levanta el Museo Arqueológico que exhibe la fantástica historia de la construcción de ambas represas, y decenas de elementos que testimonian la vida de los pueblos originarios.
Piedra del Aguila tiene varias opciones para disfrutar, como la pesca deportiva, paisajes, mucha actividad al aire libre y comercios que ofrecen artesanías locales. Este es un repaso a esta oferta para los turistas.
Pesca deportiva
A sólo 19 kilómetros del casco urbano, el serpenteante Río Limay es considerado por los especialistas como la cuna de la mejor pesca deportiva.
Es que según el relato de los habitantes del lugar, como de los ocasionales visitantes, resulta apasionante para la pesca con mosca y el spinning liviano, lográndose capturas de ejemplares de truchas marrones de hasta 5 kilos y truchas arco iris de hasta 3, aproximadamente.
En la actualidad, Piedra del Aguila cuenta con ocho lugares habilitados para la práctica de este deporte apasionante, que año tras año convoca a miles de pescadores, no sólo del país, sino de distintas partes del mundo.
El comercio
El centro urbano está constituido armónicamente por negocios de diversos rubros, que en una pequeña escala tienen todo para ofrecer a los viajeros.
Aunque Piedra sólo se transforme en la parada obligada para reponer tanto energías como víveres, nadie puede dejar de visitar los increíbles tallados en piedra, realizados por el artista Juan Borges Linares, en las formaciones rocosas que enmarcan el paisaje.
La caminata dura apenas unos minutos, sirve para estirar un poco las piernas, pero también para contemplar desde lo alto el maravilloso entorno natural que rodea a Piedra del Aguila.
Gastronomía
Casi como una síntesis perfecta, Piedra del Aguila presenta una variedad de restaurantes, en los que se pueden degustar exquisiteces patagónicas como: trucha a las brasas, lomo de jabalí a la hoya negra y ciervo a la cazadora.
Aire libre
A 5 kilómetros del centro, los amantes del aire libre pueden disfrutar del perilago del lago Pichi Picun Leufú. Allí se levantó Kumelkayen, un centro recreativo acuático municipal que cuenta con todos los servicios necesarios, a los que se suman una confitería, la oficina de informes turísticos, un camping organizado y estacionamiento.
Este es el refugio ideal para realizar actividades como windsurf, andar en kayaks, o simplemente jugar al fútbol, voley o basquet.
Casi en silencio, la ciudad sigue creciendo lenta pero armoniosamente al compás del murmullo suave del río, esperando amable y generosa a todos los turistas que quieran visitarla.