Los jubilados y pensionados de la Nación que perciben el haber mínimo eran en el año 2001 únicamente el 15 por ciento del total. A partir de ese año, ese porcentaje se fue ampliando hasta llegar a la fecha a más del 75 por ciento de la nómina previsional. Actualmente, ese monto es de 2.165 pesos. Algo totalmente insuficiente para mantener un nivel de vida digno, máxime en una edad en que los gastos médicos y farmacológicos insumen gran parte del ingreso mensual. La ley 26417 es un trascendente beneficio, porque dispone la actualización semestral de las jubilaciones. Pero se aplica sobre una base deprimida y eso tiene como resultado que no acerca el haber jubilatorio al costo de la canasta familiar. Un hecho incomprensible: la Anses tiene superávits y los transfiere al Fondo de garantía, cuando tiene miles de juicios con sentencias pendientes de pago. Pedimos que se ordene la reestructuración de la pirámide salarial previsional, hasta eliminar el inusitado porcentaje de beneficiarios con haber mínimo. Se instituya un régimen administrativo gradual o integral para solucionar los problemas de los beneficiarios comprendidos en fallos judiciales ganados al Estado.