Pero no hablaría de eso Macri, se supo más tarde. En efecto, cuando el jefe de Gobierno se plantó ante los periodistas, ya había trascendido el contenido de su anuncio. Otra diferencia sustancial con el kirchnerismo, que disfruta al extremo con mantener el misterio en ocasiones similares, asegurándose siempre el éxito del factor sorpresa. Pasó la semana pasada con la aparición de los principales cinco miembros del equipo económico anunciando un no menos sorpresivo blanqueo; y dos días después, cuando una cadena nacional de la Presidenta desató las versiones más extremas, todas erradas por cierto.
Mauricio Macri anunció la creación de un fuero para cuestiones de libertad de prensa. Una medida significativa que reafirmó su posición en el marco de la cada vez más encarnizada pelea entre el gobierno nacional y el Grupo Clarín. Más allá del efecto concreto que la decisión del gobierno porteño tendrá sobre esa confrontación, es seguro que contribuirá al conflicto de poderes que sucederá en breve, si avanzan los supuestos planes en los que estarían trabajando febrilmente en el gobierno.
Después del sinsabor que le dejó la inusitada represión en el Hospital Borda, Macri piensa que recupera protagonismo en el tiempo de definiciones que se vive. Pero podría ir por más.
Mientras el jefe de Gobierno anticipaba que haría importantes anuncios, comenzó a trascender una versión sobre su futuro político. Según la misma, Macri estaría evaluando la posibilidad de participar en las próximas elecciones, mas no como se imaginó en algunos corrillos, poniéndolo a competir en una suerte de todo o nada en el complicadísimo territorio bonaerense por una banca de diputado, sino en un terreno conocido y seguro: la Ciudad de Buenos Aires.
Según deslizaron allegados al macrismo, estaría cada vez más lejano un acuerdo con Roberto Lavagna para llevarlo como primer candidato a senador nacional. Lo que el macrismo pensaba como una señal de amplitud ante la sociedad y un guiño en particular hacia el peronismo disidente al ceder un lugar de la importancia de la banca que le dejaría a Lavagna en el Senado, se ha complicado por no haber mostrado el exministro un mayor compromiso con Macri y pedir además sus aliados demasiados espacios en las listas.
Otra cosa que viene teniendo en cuenta el macrismo es lo que mide Lavagna, que según los datos que manejan suma apenas 10 puntos en el distrito, lo que no se compadecería entonces con las demandas que vienen realizando desde su sector.
Así las cosas, más allá de la idea de potenciar la figura de Gabriela Michetti para afirmarla como candidata, alguien sugirió la idea de reflotar la exitosa fórmula de 2007, haciendo que la hoy diputada secunde nada menos que a Mauricio Macri para el Senado.
Según quienes alientan esa posibilidad, el jefe de Gobierno podría obtener así este año un fuerte respaldo electoral, toda una señal para propios y extraños de cara a la competencia mayor de 2015. Y le serviría además para mostrarlo "decidido y competitivo", frente a las "dudas" expuestas por otros que "no se definen", como podría ser Sergio Massa. De paso, en caso de que sí compita el intendente de Tigre, no dejarle a él todo el protagonismo en octubre.