En este torneo Final, Racing exhibió su peor costado, al dejar al descubierto que es un equipo ciclotímico, porque puede pasar de una gran victoria a una actuación decepcionante, sin escalas. Y eso lo dejó afuera de la pelea por el campeonato.
No es un hecho menor, ni un detalle:
es la columna vertebral de un semestre que se tiñe de fracaso: porque en
lo que va del año, Racing todavía no pudo ganar dos partidos seguidos. Y
con esa característica en su campaña, quedó relegado en la posibilidad
de ser uno de los animadores del torneo, tal como anhelaba su hinchada.
Es que después de concretar el año pasado la mejor
producción de la última década, con 33 puntos, Racing alimentó su
ambición de "ir por más", y quedó a mitad de camino, entre lo que quería
ser y lo que es, porque el equipo de Zubeldía no pudo definir su
identidad futbolística, cambió de esquema constantemente, y eso lo deja
con el consuelo de clasificar a la Copa Sudamericana, como un objetivo
secundario que estas fechas finales del torneo se volvió lo único para
la Academia.
Es que Racing goleó a San Martín en San Juan;
después, le pintó la cara a San Lorenzo, en el Bajo Flores; también tuvo
buenas producciones frente a Argentinos Juniors, Tigre y hasta Colón.
Pero la irregularidad le pasó factura, porque nunca pudo sostener un
rendimiento sostenido, de una fecha a la otra, y el último fin de
semana, frente a Arsenal fue una sombra, porque no pudo cubrir la
ausencia de Luciano Vietto, operado de una hernia inguinal, y cayó
dejando una pálida imagen.
Para Zubeldía, la explicación pasa por "la falta de
madurez" de un equipo inundado por juveniles. Y el DT se animó a ir más
allá y dijo que "en un año y medio, a estos chicos, no los va a parar
nadie". Aunque la realidad indica que en un año y medio, nadie puede
asegurar que Vietto, Centurión, De Paul, Fariña y Zuculini sigan en
Racing...
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