Es cardiólogo y homeópata y desde hace algunos años sus libros se convirtieron en éxito de ventas. Diariopopular.com.ar tuvo la oportunidad de entrevistar a este médico uruguayo y de dialogar con él sobre el amor, el dolor y la importancia de cuidar nuestro cuerpo. Mirá

A Walter Dresel siempre le gustó atender a sus pacientes de forma integral. A la hora de la consulta, no solamente les preguntaba sobre sus dolencias sino también sobre su vida. Y con el tiempo, comenzó a darse cuenta que las situaciones emocionales de sus pacientes condicionaban la aparición de enfermedades.

Fue entonces cuando descubrió que podía ayudar no solamente desde la cardiología y la homeopatía, sus especialidades, sino también a través de la lectura. Y gracias a ese hallazgo, a los 55 años, se lanzó a la aventura de escribir y creó "El lado profundo de la vida" que ha vendido muchísimos ejemplares. Sin embargo, el éxito vino de la mano de "Toma un café contigo mismo" que lo catapultó en el ranking de los más leídos no solamente en su país, Uruguay, sino en varios sitios de América Latina, entre ellos Argentina.

Después vinieron varias otras publicaciones hasta llegar a "En el límite", su nuevo libro, en el que busca que cada uno de los lectores recupere el control de su vida y aprenda a vivir en equilibrio físico y emocional.

Diariopopular.com.ar lo entrevistó y dialogó con él sobre el amor, el dolor y la importancia de cuidar nuestro cuerpo.

¿En qué momento se dio cuenta de que su experiencia como médico podía trascender y comenzó a escribir libros sobre bienestar?

Siempre tuve una inclinación muy particular e importante en tratar de abordar a la persona que viene en busca de ayuda en forma integral. Es decir, más allá de su dolencia, preguntarle también cómo anda su vida, su relación con su familia, pareja e hijos, amigos. Y lentamente me fui dando cuenta de que había un enorme vacío en ese aspecto.

Y allá por el año 1999–2001, en la crisis socioeconómica que atravesó Argentina, nació la idea de escribir mi primer libro para aportar un elemento más que le permitiera a la gente recuperar la alegría de vivir, ya que la gente estaba muy impactada por la pérdida de su trabajo y su fuente económica. Así nace El lado profundo de la vida para tratar de superar las crisis personales.

Viendo la buena aceptación que tuvo, al año siguiente escribí un segundo libro: Toma un café contigo mismo, que fue el book insignia de todos. Y así, después seguí escribiendo un libro por año descubriendo y confirmado que todo ser humano puede hacer más de una cosa a la vez, y que en determinado momento hay circunstancias que le permiten a las personas descubrirse a sí mismos y ver qué habilidades tienen más allá de esas que pensó que tenía como única finalidad.

¿Cómo se puede hacer para no llegar al límite siendo adultos, se puede empezar a tratar desde pequeños?

Una de las cosas que yo compruebo en mi práctica clínica, es que la mayor parte de la depresiones, las angustias, las tienen hoy en día los jóvenes frente al primeros fracasos, sea en el amor, parcial o examen. Como que hay un derrumbe cuando en realidad tienen toda la vida por delante y un error o fracaso no es una foto que se va a repetir toda la vida sino que es un episodio que tiene un principio un pico y un fin.

Esa sobrecarga que se tiene en esos primeros años de vida impacta negativamente porque si bien apuntar hacia la excelencia que un proceso de mejora continuo está bien, también paralelamente hay que educar hacia la tolerancia y la frustración. No todos los proyectos, ni todas las ideas, objetivos, metas que nosotros nos fijamos necesariamente va a llegar a buen término. Pero siempre podemos recomponer la meta.


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¿En qué momento el cuerpo empieza a dar señales de que algo no anda bien?

En medicina homeopática se nos enseñó que el silencio del cuerpo no es sinónimo de salud, es decir, hay un periodo de gestación de enfermedades en que el cuerpo se está defendiendo y no emite señales porque se está defendiendo por sí mismo. Es una lucha entre el agresor y nuestro sistema inmunológico que es nuestro sistema de defensa que nos está defendiendo de la posible enfermedad. En determinado momento, aparece el dolor o la fiebre que son indicadores que en determinada parte de nuestro cuerpo hay un conflicto importante.

La suma de nuestras genéticas más el estilo de vida hace que el organismo en determinado momento envíe señales, "Acá hay algo que no está funcionando adecuadamente" o "Me estas usando mal y tenés que parar".

¿Como se puede hacer para evitar acaparar todo lo que se nos exigen?

Creo que lo fundamental es utilizar las herramientas básicas de la escuela: el lápiz y papel, y allí ponernos a hacer un esquema de cuáles son las actividades diarias y determinar cuáles son imprescindibles que nosotros realicemos y cuales podemos delegar. Si llegamos al final del día y hacemos ese balance nos vamos a dar cuenta de que hay unas cuantos cosas que pudieron haber hecho otros y que en esos espacios podemos encontrar esos minutos para encontrarnos con nosotros mismos para preguntarnos si estamos en el camino correcto, si estamos satisfechos con lo que estamos haciendo, porque a veces no estamos haciendo lo que nosotros queremos sino lo que necesitamos, porque en definitiva todos trabajamos para vivir, pero no a todos les gusta lo que hacen. Y por otro lado tenemos que hacer activad física cotidiana para mantener y acondicionar nuestro aparato cardiovascular más allá de la edad.

¿Cuánto hay de cierto en que los dolores emocionales fuertes como la muerte de un hijo, de una pareja, el estrés, la separación, influyen en enfermedades como el cáncer?

Demostrarlo científicamente es difícil, pero lo cierto es que las emociones negativas deprimen nuestro sistema de defensas y eso nos torna mucho más vulnerables ante cualquier agresión. Entonces las emociones negativas no son la causa pero pueden ser el detonante porque las personas están predispuestas para desarrollar la enfermedad.

Los dolores emocionales terminan afectando el cuerpo físico inevitablemente; a veces solamente en forma funcional, como el colon irritable o la gastritis que son de alguna manera controlables y reversibles, o en otras oportunidades con enfermedades concretas ya bastante más difíciles de poder modificar.

¿Es verdad que el amor cura?

No sé si el amor cura pero sí mejora enormemente la condición de ello. Creo que el ser humano tiene que tener un sentido de su vida, tiene que tener un porqué y para qué, y el amor justamente, mas allá de las dificultades que trae, le genera al ser humano una motivación muy importante.

¿Por qué piensa que sus libros tuvieron tanto éxito?

Creo que hay tres razones fundamentales, la primera es el lenguaje claro y sencillo, cualquier persona los puede entender; la segunda es que no me considero un gurú, o sea, no hay en los libros ningún consejo especifico o receta mágica para que la persona sea feliz en quince días o se haga rica en un mes, sí hay invitación a que la persona reflexione, que acepte su realidad, y que yo la pueda contener si la aceptación de la realidad es muy conmovedora.

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