Rápidos de reflejos, vecinos y comerciantes comenzaron a trabajar en mejorar el lugar debido a la llegada de turistas que quieren conocer el sitio donde creció y vivió Su Santidad Francisco.
La notoriedad del barrio de Flores como patria chica del papa Francisco disparó un cambio de ánimo y de ritmos en la vida local, con un número creciente de curiosos y turistas, un reverdecer de la vida religiosa y hasta incipientes negocios. "El barrio está alborozado. Los comercios adornaron sus vidrieras con motivos alusivos, más gente va a la iglesia y muchos se sacan fotos en la casa de la infancia del papa y otros lugares relacionados con su vida", asegura Roberto Skiba, funcionario de la Comuna 7 porteña, que abarca Flores y Parque Chacabuco.
Skiba da cuenta de un revivir de historias y anécdotas. "Todos recuerdan ahora cuando veían a Jorge Bergoglio caminar por el barrio, desde la casa de la hermana a la escuela de la Misericordia o a confesar en las iglesias cercanas; siempre a pie, en colectivo o en subte", dijo.
En iniciativa privada, los reflejos más veloces los mostraron los más pequeños: apenas Francisco fue elegido, los manteros de Rivadavia sumaron a sus ofertas artículos con su imagen y aumentaron sus ventas.
Algunas de esas imágenes, en afiches o portarretratos, se ven ahora en vidrieras del barrio, desde inmobiliarias hasta panaderías, a veces acompañadas con la leyenda "Argentina reza por vos", como en el caso de la ferretería de Directorio y Membrillar.
Claudio Díaz fue el pionero en desarrollar un circuito a pie arancelado por lugares representativos de la vida del papa Francisco en Buenos Aires