Un hombre de 34 años falleció en su vivienda de la localidad madrileña de El Molar y sus dos perros de raza pitbull devoraron parte de la cara y del cuerpo, hasta que éste fue encontrado por su pareja.
Las mascotas, encerradas y hambrientas, comenzaron a devorar el cadáver para no morir de hambre, tras intentar alcanzar, sin éxito, la zona de la cocina donde tenían su alimento guardado. Tampoco tenían agua y no paraban de moverse de un lado a otro de la casa.
El informe de la autopsia realizada al cuerpo reveló que el hombre llevaba varios días fallecido y había muerto por causas naturales.
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