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Boxeo
08 | 08 | 2013
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Farsantes

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La novela Acuña-Oliveras cansó antes de empezar. Se realizó una licitación –que se ganó con 20.000 dólares-, se amaga, se habla, pero jamás se realizará. Mucho ruido y pocas nueces. ¿Cuál es el propósito?

Farsantes
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¿Alguien en su sano juicio puede pensar que La Tigresa Acuña pelearía contra La Locomotora Oliveras por 5000 dólares?

Y la Locomotora Oliveras, que se negó a defender su título mundial pluma de la OMB frente a la puertorriqueña Melissa Hernández disconforme con los 10.000 U$ que le ofrecían -a riesgo de que le saquen el título-, y pretendía 50.000, ¿puede ahora aceptar 15.000 para medirse ante la Tigresa, que es la retadora obligatoria tras haberle ganado la eliminatoria a la mencionada boricua?

Suena -cuanto menos- ridículo. Creerlo sería ingenuo y querer hacerlo creer, irrespetuoso.

La Tigresa viene de pelear en los últimos 6 meses con Carolina Duer –fuera de título- y con Yésica Marcos –por el supergallo AMB/OMB-, combates por los cuales se comenta que embolsó cerca de medio palo -moneda nacional- entre ambos, algo así como 100.000 verdes al cambio oficial. Que sean 80, ó 70. No importa. Lo hizo en el término de 30 días entre una pelea y otra.

Por cualquier presentación de rutina por título mundial –sin necesidad de que sea La Tigresa la protagonista-, se paga una bolsa estándar de U$ 10.000, según se ha confesado. ¿Semejante pelea, con la repercusión que tendría, con la pica mediática y deportiva, va a reportarle menos a la formoseña?

La Tigresa cobró esa plata (U$ 5000) en su debut ante Christy Martin, cuando aún ni era boxeadora. Y en el primer duelo ante Oliveras, en un Luna Park lleno, cobraron U$ 20.000 cada una y les parecía poco. Es realmente un insulto lanzar hoy esa información, aunque teóricamente sea cierta. Y eso es lo más indignante: que lo es.

El jueves de la semana pasada hubo una licitación de la que no se enteró nadie –al menos a nivel prensa-, cosa extraña, porque cualquier licitación de título argentino trasciende -con más razón una como ésta-. Solamente se presentó Mario Margossián –actual manejador de Oliveras-, que ofertó 20.000 U$. Y como no hubo oferentes, obvio, ganó.

El 75 % iría para la campeona (Oliveras) y el 25 % para la retadora (Acuña). O sea, 15.000 y 5.000. Dicen que ahora sólo falta poner la fecha y el lugar. Qué bárbaro.

La base que puso la OMB fue de U$ 10.000, o sea que Margossián podría haber ofertado esa plata que también la ganaba.

No se presentó Rivero (mánager de la Tigresa), ni Zacarías (que tiene la TV Pública y ya había comentado su interés). ¿Por qué? –NdeR: el vicepresidente de la OMB, Jorge Molina, además dirigente de la FAB, asegura que todos estaban enterados. Rivero, en cambio, lo niega. Y dice que protestará ante la OMB para invalidarla-.

¿Por qué la licitación de una pelea tan importante atrajo a un sólo promotor? ¿Por qué no se enteró la prensa? ¿Por qué la OMB la tasó tan bajo, siendo que las bases de cualquier licitación, en general deben estar acorde a la magnitud del evento, o del producto en cuestión? ¿Realmente, interesa la pelea, o se está actuando para la gilada?

En principio, tal subasta estaba pactada para el lunes 29 de julio, pero Rivero pidió postergación porque estaba volviendo de Japón. Se aplazó hasta el jueves, pero Rivero ya estaba rumbo a Panamá, donde peleó el hermano de Narvaes. Supuestamente volvió a solicitar otra fecha, mas no lo escucharon –él asegura que no se lo comunicaron y Molina que sí, por lo que el promotor interpreta que vale la oficial del 29 de julio, que quedó desierta-.

En casos de ausencias, los promotores que realmente están interesados suelen mandar a un representante, cosa que esta vez no sucedió. Y –digámoslo así- si Rivero no se enteró, es porque no quiso.

Pero a este recurso de la licitación se llega cuando ambas partes no se ponen de acuerdo, para lo cual debe haber un período de negociación, que lo hubo. Sólo que no existieron ofertas ni de un lado ni de otro. ¿Raro, no?

Convengamos también que la licitación está para que un púgil cobre más plata, no menos de la que le ofrecen de movida. Y ninguna de las dos boxeadoras hubiese aceptado lo que en teoría cobrarían ahora. Ni siquiera el doble. Es más; nadie se hubiese atrevido a ofrecerles tan pobre cifra. ¿Cuál es el trasfondo entonces?

Obvio, la formoseña se negará a pelear. Incluso, desconocerá el proceso. Entonces perderá su carácter de retadora obligada. ¿Y? ¿Y el negocio? La Oliveras saldrá a decir que la Tigresa no quiso enfrentarla. ¿Pero dónde está su ganancia? ¿Quieren pelear tanto una como otra, o es todo un simulacro legal?

El boxeo femenino y las boxeadoras, hartan. Los manejos promocionales y sus intereses creados, también. Incluso las dirigencias que los amparan. Y nosotros que insistimos con tenerlo en cuenta, y con llamarlo deporte.

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