miércoles 3.09.2014 - Actualizado hace
Viva la pesca
02 | 01 | 2014
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Brava pelea con las astutas lisas de laguna Las Barrancas

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Opción de verano para los amantes de la pesca en lagunas con cañas de 4 metros. Buenos ejemplares que van moviéndose constantemente cambiando de hábitos. Contar con un buen guía es fundamental.

Brava pelea con las astutas lisas de laguna Las Barrancas
Foto:

Difíciles, esquivas, sutiles en el pique y furiosas en la pelea. Hablamos de las lisas, esa especie que desespera a los pescadores de verano amantes de las cañas de 4 metros y la pesca a flote. Esta especie ehurialina (significa que tiene capacidad de adaptación a aguas con distintos grados de salinidad) que penetra desde el mar, remonta por el Salado y se adapta a vivir en las lagunas bonaerenses con maravillosa facilidad. Es un verdadero misil cuando la tenemos del otro lado de la línea.

Esta vez las encontramos en laguna de Las Barrancas, en Lezama, a pocos mas de 170 km de Buenos Aires. Se trata de una laguna justamente con barrancas en uno de sus lados, rodeada de juncales, y con muy buena población de esta especie, que a diferencia de otros espejos, aquí viene saliendo en tamaños superlativos. Se llega por Ruta 2 hasta Lezama, luego doblar a la derecha por la 57 rumbo a Pila y a los 13 km, en l segundo camino real de tierra, doblar en giro cerrado a la derecha hacia Puente La Horqueta, al que llegamos tras 6 km. Una vez pasando el mismo, veremos a nuestra derecha el ingreso al pesquero, que cobra 25 pesos por persona.

El guía que nos llevó es quien opera desde el Pesquero Las Barrancas, Darío Gentile, heredero de una dinastía de pescadores liseros. Desde su lancha tracker, es fácil buscar la especie y moverse en caso de ser necesario, algo que es imposible en la pesca costera donde debemos morir en un lugar y hacerle el aguante a la caprichosa especie hasta que decida picar.

Cruzamos la laguna en su lancha y nos bajamos a costa 200 metros antes del sitio elegido, una playada de aguas bajas donde la lisa gusta alimentarse. En este caso, el lugar estaba bien refugiado del fuerte viento reinante, cosa que nos jugó a favor pues el viento es uno de los principales enemigos a la hora de pescar lisas.

Armamos cañas de 4 metros, Spinit Spectrum, muy livianas, cosa que se agradece para pescas con largas horas de caña en mano, dado que donde paramos solo teníamos agua y bañados bajo nuestros pies. Le montamos un reelcito Shimano Sienna y una línea tipo chiripá, anclada con una boya mandale.

Un dato importante, los anzuelos deben ser del tipo 142N, cuya curvatura hace que clavemos las lisas del labio superior y esto permite que no las perdamos por rotura de boca en la pelea. Las primeras dos horas, viendo movimiento, transcurrieron, sin embargo, sin un solo pique. Pero al fin, un bulo debajo de mi línea me hizo tensar el multi Power Pro y finalmente al sentir el toque clavé la primera. Un misil!. Las corridas, los cabeceos, los saltos, espantaron a todas las otras lisas, pero al fin tuve mis primeras fotos.

Al rato otro compañero de pesca, Jorge López, metió las suyas, una detrás de la otra. Y finalmente arrancó nuestro guía Gentile cobrando tres ejemplares soberbios. La carnada elegida: lombriz de tierra, que es lo más efectivo hasta que los dientudos se vuelvan insoportables y haya que remplazarla por pancita de lisa coloreada de rojo. Una sorpresa interesante se me dio con la captura de una hermosa carpa de espejo que le dio brava pelea. La jornada terminó con seis lisas de 1,5 a 2 kilos y acortamos el regreso a las 15 horas porque nos esperaban en costa con un gran asado. Cabe consignar que esta sucesión de días de calor produjo una gran bajante, por lo que ahora las lisas hay que ubicarlas de embarcados. Así es esta especie, que siempre nos obliga a cambiar de estrategia. Por eso nos gusta tanto pescarla.

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