viernes 2.12.2016 - Actualizado hace
Política
16 | 10 | 2015
Imprimir
Agrandar
Reducir

Nuevo Congreso: de la escribanía al juego de los equilibrios

Gabriel Profiti
0
Comentarios
Por Gabriel Profiti


Paralelamente a la elección presidencial, el domingo 25 definirá la nueva distribución de las bancadas de la cámara baja. En esta nota, el autor describe un posible escenario para después del 10 de diciembre.

Nuevo Congreso: de la escribanía al juego de los equilibrios
Foto:

Más allá de que haya segunda vuelta o no, la elección del domingo 25 definirá la nueva arquitectura política del Congreso nacional que, gane quien gane, planteará al próximo presidente el desafío de garantizarse la gobernabilidad.

Si los resultados obtenidos en las Primarias se repitieran en la general, el Frente para la Victoria se alejaría de la mayoría propia en Diputados, con el agravante de que el kirchnerismo puro se constituirá en un núcleo de poder.

El bloque FpV-PJ pasaría de tener 130 bancas en Diputados, uno por encima del quórum, a unos 114, en ambos casos contando a sus aliados. En cambio ampliaría de 39 a 42 su dominio en el Senado, donde con 37 hay mayoría y con 48, dos tercios de los votos.

Realidades opuestas

Estas realidades opuestas obedecen a que en esta elección se renueva la mitad de la Cámara de Diputados (se van los elegidos en 2011 cuando Cristina Kirchner obtuvo el 54% de los votos) y un tercio del Senado (en este caso son sustituidos los que accedieron en 2009 cuando al FpV no le fue bien).

Cambiemos agruparía un conglomerado de poco más de 80 legisladores en Diputados -39 de la UCR, 36 del PRO y 5 de la CC- y 15 en el Senado, con la particularidad de que las fuerzas asociadas se mantendrían como bancadas separadas, confirmaron fuentes partidarias.

Con este panorama, el margen de maniobra sería para Daniel Scioli bastante más amplio si es presidente que para Mauricio Macri y Sergio Massa. El ex intendente de Tigre parte de una formación algo inestable de 15 diputados. En Cambiemos saben que las constituciones iniciales de las cámaras luego son modificadas por el arte de la política. 'Desde 2003 a la fecha el FpV nunca iba a tener quórum propio después de las elecciones y sin embargo lo conseguían'.

Además, Scioli va a cambiar el esquema de leyes cerradas que primó con el kirchnerismo en estos años: 'Vamos a mandar proyectos razonables con la posibilidad de que se puedan hacer modificaciones, eso hicimos en la provincia y nunca necesitamos mayoría para conseguirlo', anticipa un hombre de absoluta confianza del candidato oficialista.

En caso de ganar las elecciones el ex motonauta prevé seducir a las piezas legislativas del massismo. De hecho varios anticiparon su salto a una eventual bancada justicialista.

Por otro lado se calcula que habrá hasta un 40% de kirchneristas duros en la tropa de diputados del FpV, empezando por Máximo Kirchner y unos treinta miembros de La Cámpora, a los que se sumarán hombres de identificación muy marcada como Axel Kicillof y Julio De Vido.

Ya se vislumbra que el actual secretario general de la Presidencia, Eduardo 'Wado' De Pedro, sería promovido como presidente de la Cámara, mientras que De Vido es propuesto por los ultras como jefe de bloque, aunque una vez electos deberán juntar las voluntades para ser encumbrados. Yendo al otro hemiciclo, las sesiones serían presididas por Carlos Zannini, pero la bancada oficialista tendrá mayoría de senadores del PJ que responden a sus respectivos gobernadores y algunos camporistas como Anabel Fernández Sagasti. Por eso para Scioli es importante rodearse de mandatarios actuales y salientes para blindarse ante cualquier enfrentamiento futuro con los K.

'Es probable que Cristina se aleje un tiempo de la exposición pública y busque un rol internacional, pero creo que nuestra pelea vendrá en 2017: queremos que sea senadora y se integre en la línea sucesoria', avizora una referente ultra K. 'Si Daniel hace un buen gobierno no hay regreso de nadie', se jactan en el sciolismo.

Conocida la verticalidad y volatilidad del peronismo, Massa sabe que si da el batacazo y llega a la Presidencia podrá reconstruir su poder legislativo dentro de las filas del PJ. Por las dudas avisó sin tapujos que si La Cámpora le pone trabas a sus proyectos gobernará 'por decreto'. En cambio, Macri está mirando lo que deja la elección para tratar de construir mayorías por fuera del PJ. Es consciente de que dos peronismos opositores pueden operar como pinzas sobre su eventual gobierno, pero no tiene mucho más para ir a buscar.

'Se viene un Congreso del diálogo', asegura una espada macrista en Diputados y sostiene que en el caso de que Cambiemos llegue al poder buscaría alianzas circunstanciales o duraderas con los partidos provinciales, algunos de los cuales siempre fueron permeables a los oficialismos como el MPN. El Frente Progresistas, hoy compuesto por el GEN, el PS y Libres del Sur quedaría reducido a 3 integrantes, aunque podría incorporar legisladores sin paraguas nacional como Martín Lousteau.

 
      Embed



Comentarios Facebook