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18 | 10 | 2015
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Tata Cedrón: “Reflejamos la bronca y el dolor que sentíamos”

Pablo Vázquez
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Por Pablo Vázquez


Editó en el país la obra sobre los fusilados que en los años negros colaboro con la difusión de la realidad argentina. La vigencia artística del gallo cantor y las presentaciones porteñas.

Tata Cedrón: “Reflejamos la bronca y el dolor que sentíamos”
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Si San Martín tiene una marcha, la de San Lorenzo, en la que se canta al sargento Cabral, por qué nosotros no íbamos a cantarles a los fusilados de Trelew, que fueron compañeros que se levantaron contra usurpadores del poder", dice Tata Cedrón sobre la obra que realizó con Juan Gelman cuando la masacre del 22 de agosto de 1972 de la anteúltima dictadura era reciente. Hoy, más de cuatro décadas después, Cedrón con su cuarteto y el grupo La Lija desempolva La Cantata del Gallo Cantor en Hasta Trilce (Maza 177) en un ciclo que se extiende durante todos los sábados del mes.

La Cantata engloba cuatro canciones sobre el asesinato de dieciséis militantes revolucionarios tras la fuga del penal de Rawson, el estado de represión general, los sueños y angustias de aquellos años. En los primeros setenta, antes del exilio, Juan "Tata" Cedrón llegó a presentar la obra en su tierra. Pero fue en Francia -país en el que Cedrón residió los siguientes cuarenta años- donde alcanzó mayor difusión. Allí la grabó con Paco Ibáñez de invitado y su grupo integrado por Jorge Sarraute en contrabajo y voz, César Stroscio en bandoneón y, en viola, Miguel Praino, quien sigue en el Cuarteto, pese a que la vida lo llevó a radicarse definitivamente en París. Junto con las cinco actuaciones porteñas, Del Gallo Cantor se acaba de editar por primera vez en el país, junto a otra cantata de Gelman-Cedrón apenas posterior, titulada Suertes y referida también a la situación social y política de aquel entonces.

"Juan -reconstruye Cedrón sobre Del Gallo Cantor- escribía los poemas sobre Trelew, sobre las cartas de una madre detenida, sobre las torturas a un obrero, que eran todos hechos puntualmente reales que habían pasado en ese momento y me los daba. Yo los junté y los musicalicé y Juan me dijo que era una cantata".

Tata indica que aún hoy es emocionalmente fuerte abordar la obra, pero que naturalmente "había otra sensibilidad tocarla en los primeros meses del '73 porque teníamos una calentura muy grande por todo lo que estaba pasando". Agrega: "Cuando matan a los compañeros fue un dolor... Y ese sentimiento lo plasmamos honestamente, sin buscar vender". Y completa lo que cualquiera que se asome a su obra descubre: "Nunca hice nada para vender".

La Cantata del Gallo Cantor cumplió la función de dar a conocer los verdaderos sucesos argentinos en el exterior en tiempos de la dictadura que usurpó el poder en 1976. "El público era más que nada francés. En aquel tiempo presentábamos un audiovisual de Jorge (su hermano asesinado en 1980, autor del film Operación Masacre, sobre la investigación de Rodolfo Walsh de los fusilamientos de militantes peronistas en 1956 en un basural de José León Suárez) en el que poníamos la evolución de la música argentina y los hechos políticos. Estaban, por ejemplo, la Semana Trágica (masacre de trabajadores de enero de 1919) y el 17 de octubre. Y después hacíamos la cantata. Así denunciábamos lo que pasaba en el país". Pero cree que además de la función política, Del Gallo Cantor también "es arte" (Paco Ibáñez siempre le dice que es "una obra maestra, no te das cuenta lo que han hecho") y por eso se puede interpretar tanto tiempo después, aunque la idea de volver a la cantata no fue una idea propia sino de La Lija, grupo de cuerdas y coral de diez integrantes.

"La quisieron hacer ellos y me pareció bien. Hacerla con La Lija le da un estilo distinto. Ellos tienen un sonido de ecos antiguos, con sus mandolinas y bandurrias y dos voces femeninas, y todo eso le otorga un toque diferente a la grabación (en vivo también está el actual Cuarteto Cedrón, con la viola de Praino, la guitarra y el acordeón de Daniel Frascoli y el bandoneón de Miguel López, más Josefina García en violoncello y otro fueye a cargo de Gabino Sur). En el registro éramos menos y las voces, todas masculinas".

"¿Si hoy se podría hacer otra cantata sobre hechos políticos? No sé. La Cantata Del Gallo Cantor es una obra trágica y hoy las cosas son distintas. Y yo no hice muchas canciones de protesta, salvo Balada del Hombre que se Calló la Boca, también con letra de Gelman. Porque las cantatas no son un panfleto... Pero, bueno, con el estilo que tenemos, hoy podríamos hacer una sobre por qué no se puede terminar de aplicar la Ley de Medios Audiovisuales o La Cantata de los Fondos Buitre", imagina y ríe el Tata Cedrón.

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