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Espectáculos
18 | 10 | 2015
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Marcelo Mazzarello: “Huyo de la comodidad”

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Dice que el actor tiene posibilidad de tener éxito repitiendo formulas, pero que prefiere arriesgarse. Asegura que lo estimula la adrenalina de no saber si funciona o no lo que intenta cada vez. Aunque reconoce que se pregunta “por qué estoy haciendo esto”.

Marcelo Mazzarello: “Huyo de la comodidad”
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Asegura que el camino que lo condujo hasta la actualidad no fue sencillo. Admite que no es fácil llevar adelante una vocación como la suya en nuestro país, pero está convencido que no podría vivir sin esa pasión que, en definitiva, es lo que motoriza los efímeros momentos de felicidad que se presentan a lo largo y a lo ancho de la vida. Habla Marcelo Mazzarello un actor que no chilla.

l ¿Cómo describiría el camino que lo trajo hasta este presente?

-No fue una recta directa al objetivo. Fue un camino sinuoso de montaña. Se llega, pero con mucho esfuerzo.

l ¿Condujo a velocidad crucero o se manejó a máxima velocidad?

-Hubo de todo. A veces, apreté el acelerador a fondo. En algunos tramos, fui despacio porque había riesgo de precipicio.

l ¿Qué dice su licencia de conducir?

-Que soy un corredor de rally.

l ¿Es decir que tiene un buen entrenamiento?


-Sí, olvidate. De todos modos, ahora saqué un poco el pie del acelerador.

l ¿Empezó una nueva etapa?

-Tal cual, ahora la carrera es de regularidad.

l ¿Cómo resulta vivir de lo suyo en nuestro país?

-No es fácil. Al fin y al cabo, uno se transforma en malabarista. Cada posibilidad se baraja en el momento y con lo que te toca vas haciendo tu arte.

l ¿Cuáles son los obstáculos más frecuentes con los que tropieza un actor?

-El primero es uno mismo, ya que la argentinidad en sí misma tiene un montón de trampas para un actor. Hay un mundo social engañoso y para actuar bien, uno debe hacer un adecuado diagnóstico de uno mismo y en ese punto la argentinidad no juega a favor.

l ¿Qué hay de los demás obstáculos?

-Están conectados con los humores sociales. A veces, se vinculan con la política y con la suerte económica. Desde que tengo noción, en este país vivimos en crisis. Ante la crisis permanente uno siempre está en la coyuntura y en la coyuntura no se puede planificar, sólo hay que ir resolviendo.

l ¿Es el minuto a minuto?

-Sí, y eso hace que no podamos programar más allá de lo que estamos viendo delante de nuestras propias narices.

l ¿Alguna vez pensó en dedicarse a otra cosa?

-Mantuve férrea mi voluntad. A veces, pude vivir de mi vocación, a veces, no, pero lo que nunca pude es vivir sin mi vocación. Sé que voy a seguir haciendo esto, a veces, viviendo de lo que hago y, en ocasiones, subsidiando lo que hago. En oportunidades, subsidio un proyecto de teatro que me gusta con un trabajo que hago en la tele.

l ¿Por qué diría que vale la pena serlo?

-En mi caso, porque me divierto con lo que hago y me hace feliz. Vale la pena cuando lográs que ser actor te haga feliz. De lo contrario, no vale la pena.

l En su caso, ¿cuándo siente esa felicidad?

-Siempre que hago reír. Cuando termina la función y todo salió bien me siento feliz.

l ¿Es una felicidad efímera que se debe procurar renovar constantemente?


-Se tiene que renovar, porque al día siguiente, esa felicidad, como el mar, se empieza a retirar de a poco y uno debe buscar una nueva ola.

l ¿Cómo repercute en usted la sensación de tener que dar un examen permanente?

-Está bien que sea así, porque obliga a mejorarme. Hay lugares donde un actor puede quedarse cómodo y tener éxito con cosas viejas, pero que le funcionan. Yo intento huir de esa comodidad. Como es una decisión, disfruto de ese vértigo.

l ¿Tanto desafío merma sus fuerzas?

-Al revés, me estimula. Desde luego, hay momentos en los que estoy cansado o me pregunto: "¿Por qué estoy haciendo esto?".

l ¿Qué influencia tiene el negocio en su vocación?

-A veces te da visibilidad, te permite seguir haciendo más cosas de las que realmente querés y, en ocasiones, te lo impide. Depende cómo juegues tus fichas dentro del negocio serán tus posibilidades.

l No tiene representante. ¿Cómo se mueve en esa tarea?

-Durante un tiempo, trabajé como despachante de aduana y me acostumbré a hablar de plata. Cuando debo hablar de algo vinculado con el negocio hablo como si no se tratara de mi. Muchos colegas no hablan de dinero porque no les hace bien. Yo considero que si no podés hablar de este punto, tampoco podés hablar de muchas cosas, porque es una parte que desconocés y, por ende, no podés enfrentar. Creo que ser actor es poder enfrentar esas cosas.

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