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Fútbol
19 | 10 | 2015
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El drama histórico de Arruabarrena y los fantasmas del Apertura 2006

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El técnico de Boca perdió dos campeonatos en la última fecha, una vez en Nacional de Uruguay y otra en Tigre, a quien de todos modos salvó del descenso. Y en el medio aparecen los recuerdos del certamen que el Xeneize perdió ante Estudiantes.

El drama histórico de Arruabarrena y los fantasmas del Apertura 2006
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Boca llega al final del campeonato y lo rodean algunos fantasmas. Más allá de la caída ante Racing, que lo obliga a ganarle a Tigre en La Bombonera para salir campeón, al Xeneize y a Rodolfo Arruabarrena, su técnico, se le cruzan algunos fantasmas en el camino. Malos recuerdos, vivencias, quizás, no superadas.

Para Boca, el recuerdo es concreto. En el Apertura 2006 llegó a las últimas dos jornadas cuatro puntos encima de Estudiantes de La Plata, en ese entonces dirigido por Diego Simeone y encabezado futbolísticamente por Juan Sebastián Verón. Hiló dos derrotas, a pesar de que precisaba sumar un punto para dar la vuelta olímpica: cayó por 1-0 en Córdoba ante Belgrano y perdió 2-1 frente a Lanús como local. Un empate y un triunfo del Pincha los obligó a enfrentarse en un partido decisivo que concluyó en victoria para los de La Plata, en la tarde soñada de Mariano Pavone.

Esa caída insólita culminó en la salida de Ricardo La Volpe, quien había agarrado el equipo a mitad del torneo y con varios puntos por encima de sus perseguidores inmediatos.

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Si bien ahora el escenario es similar, parece más sencillo. Boca le lleva cinco puntos a Rosario Central, con quien se medirá en la última fecha en el Gigante de Arroyito. Si empata contra el Matador y Central no gana, se consagrará. Si pierde, deberá visitar una cancha difícil y a un equipo que, si consigue la victoria ante Banfield, llegará en alza y con hambre voraz de títulos.

Arruabarrena también tuvo malas experiencias en momentos decisivos de los campeonatos. La primera mancha fue en Tigre, en 2012. Si bien el objetivo de su equipo era mantener la categoría, llegó a la última fecha, contra Independiente como local, con la posibilidad de ganar y asegurarse una final ante Arsenal. Empató 2-2. Evitó el descenso, pero desperdició la chance de salir campeón.

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En Uruguay también llegó con chances a la última jornada. Una victoria le aseguraba el primer puesto: compartía la cima con River y necesitaba quedarse con los tres puntos. Recibía a Fénix, un equipo de bajo presupuesto, sin historia. Arrancó ganando 1-0, y como River no conseguía la victoria, era campeón. Pero se durmieron, Fénix lo dio vuelta y Danubio, tercero en discordia, el único que sumó tres puntos, dio la vuelta olímpica.

El Vasco precisa el campeonato probablemente más que Boca. Necesita romper el karma de no haber ganado títulos en su carrera como entrenador. Quiere demostrarle a todos —y a sí mismo— que es un entrenador de jerarquía.

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