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20 | 10 | 2015
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La Sueca, el desvelo de todos

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De origen portugués, pero jugado con barajas inglesas, se extendió por Brasil, donde goza de gran popularidad. Del mismo tipo que el tute español, la brisca italiana, el skat alemán o la belote francesa, son 120 los puntos en disputa y dos horas para inquietar a los cuatro contrincantes.

La Sueca, el desvelo de todos
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El objetivo del juego consiste en ganar cuatro juegos antes que los contrarios. Para ganar un juego es necesario conseguir en las bazas cartas por valor de más de 60 puntos. Los cuatro jugadores que se enfrentan entre sí formando parejas.

Para jugar a la sueca se utilizan sólo cuarenta cartas de la baraja inglesa, por lo que hay que descartar los ochos, los nueves y los dieces. El orden de las cartas es, de mayor a menor y en cada uno de los palos: as, siete, rey, jota, dama, seis, cinco, cuatro, tres y dos. La inusual posición de la dama,por debajo de la jota, proviene del hecho que en la baraja portuguesa, la sota es una mujer asociada erróneamente por muchos a la dama de las barajas francesa e inglesa.

Si se juega con una baraja española o portuguesa el orden de las cartas es, de mayor a menor y en cada palo: as, siete, rey, caballo, sota, seis, cinco, cuatro, tres y dos .

Las cinco cartas inferiores de cada palo tienen un valor nulo en puntos. Éstos se concentran en las superiores, que valen: as, 11 puntos; siete, 10 puntos; rey, 4 puntos; jota, 3 puntos, dama, 2 puntos. Como puede calcularse, hay 30 puntos en juego por cada palo, lo que hace un total de 120 en toda la baraja.

El jugador de la izquierda del dador baraja las cartas y las da a cortar al de la derecha del dador. Éste recoge las cartas y da diez -en un solo grupo- a cada jugador empezando por el de su izquierda. La carta inferior del mazo, que es también la última carta que se da a sí mismo el dador, se descubre para indicar el palo de triunfo.

Cada jugador, en su turno, juega sobre la mesa una de las cartas de su mano. El jugador mano, que inicialmente es el jugador de la izquierda del dador y luego el ganador de cada baza, puede jugar cualquiera de sus cartas. Los otros jugadores, en su turno, han de jugar carta del mismo palo, si la tienen. Si no pueden asistir, es decir, jugar carta del mismo palo que el de salida, pueden jugar cualquier carta, sin que sea obligatorio fallar (jugar triunfo).

Una vez que cada jugador haya jugado una de sus cartas sobre la mesa se habrá formado una baza. Si en la baza hay una o más cartas de triunfo, gana la carta más alta del palo de triunfo. Si no hay triunfo, gana la carta más alta del palo de salida, aunque haya cartas más altas de otros palos.

El jugador que ha echado la carta ganadora recoge las cuatro cartas de la baza y las coloca boca abajo en un montón frente a él o frente a su compañero, ya que la puntuación es conjunta para los dos miembros de la pareja. Asimismo, este jugador se convierte en el mano para la siguiente baza, es decir, es el que sale a continuación.

Una vez jugadas las diez bazas, cada pareja toma el montón de cartas ganadas y procede al recuento de sus puntos. El total de puntos de la baraja, en el juego de la sueca, es de 120. Si una de las parejas gana más de 60 se anota un juego. Para ganar la partida, una pareja ha de ganar cuatro juegos.

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