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Fútbol
20 | 10 | 2015
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Boca, sin margen de error

Ricardo González
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Por Ricardo González


Dos semanas de espera para encarar un partido con características de final, ante Tigre en la Bombonera. Antes será clave desde lo anímico que no dé otro paso en falso con Lanús, en San Juan, por la Copa Argentina.

Boca, sin margen de error
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Cuando todo estaba preparado para vivir su gran fiesta, Boca recibió el peor cachetazo. Derrota terminante ante Racing, expulsiones de dos piezas claves como Cata Díaz y Cristian Erbes y todas las dudas por delante, las que se potencian aún más en esta espera de dos semanas para
disputar el encuentro ante Tigre, en la Bombonera, el que ha tomado características de final.

Es que Boca llega a ese encuentro obligado como nunca, sabiendo que debe ganar para definir la historia del título y no depender de nadie, y con la certeza de que no deberá caer en los errores cometidos frente a la Academia, sobre todo en el aspecto defensivo.

Y precisamente allí es donde se abren todos los interrogantes, porque sin su mejor defensor en cancha (Cata Díaz), el Vasco deberá improvisar con una dupla sin mucho rodaje como la integrada por Alexis Rolín y Fernando Tobio, más dos laterales sin mucha marca, que siguen
siendo el gran déficit.

Mientras que en el caso de Erbes, si bien es un jugador de experiencia, el buen momento de Andrés Cubas le garantiza presencia en la mitad de la cancha, sin que se debilite tanto en ese
aspecto. De todos modos, más allá de las dudas futbolísticas, el peor enemigo de Boca estará seguramente en las presiones que rodearán al encuentro, las que tienen que ver con la falta de títulos, las críticas a algunas decisiones del entrenador y a la imagen deteriorada del presidente
del club, que jugará su continuidad en las elecciones del 6 de diciembre.

Un marco complicado para superar, hasta con la presencia de Carlos Tevez, porque el líder positivo
también parece haber perdido terreno y ascendente sobre el resto del equipo después de las declaraciones de los últimos días, donde fue muy crítico en cuanto al juego y al comportamiento
de sus compañeros.

Con todo este panorama, el Vasco tendrá que trabajar arduamente durante las próximas dos semanas para darle forma y sentido a un equipo confiable, pero sin descuidar otro aspecto fundamental, que es el choque del próximo viernes, ante Lanús, en San Juan, por las semifinales
de la Copa Argentina.

Si el xeneize no supera esa instancia y no llega a la final, le agregará más onda negativa a la espera, con un ambiente cargado de mayor presión y con la mochila más pesada en cuanto a la falta de títulos. Del mismo modo, si el equipo de Arruabarrena logra pasar con éxito a Lanús y se mete en la final de la Copa, será un espaldarazo fundamental en lo anímico para encarar ese encuentro decisivo ante Tigre por la penúltima fecha del torneo.

Lo que está claro en el bunker xeneize es que la historia del campeonato local debe definirse, si o sí, en la Bombonera, ante el Matador, porque una nueva decepción lo dejaría con la obligación de definir en la última fecha, ante su escolta, Central, en Rosario, un escenario al que todos quieren llegar con la historia resuelta, sobre todo por el excelente momento del Canalla.

Este plantel de Boca, sus jugadores, cargan con el pesado cartelito de "no tener personalidad para encarar los partidos complicados", y ese será otro tema fundamental, porque precisamente lo que necesitará, además de jugar bien, es una prueba de carácter para superar el pánico escénico,
vencer a Tigre y quedarse con eltítulo.

La otra clave estará en las decisiones del técnico y los jugadores que elija para armar el equipo. Quedó dicho de la complicación en defensa por la ausencia del Cata Díaz atrás, pero en el medio deberá arriesgar más, juntando a los futbolistas de mejor pie, y arriba sumarle socios a todo lo que puede transmitir Tevez.

¿Volverá Sebastián Palacios con Jonathan Calleri arriba, para retrasar a Carlitos junto a Lodeiro? Son situaciones que deberá definir el Vasco, en busca de tener un equipo más agresivo pero que no pierda  equilibrio.

Es el momento de no equivocarse y todos lo tienen asumido, desde Angelici, pasando por Arruabarrena y los jugadores. Ganarle a Tigre es el objetivo y el margen de error quedó
reducido a cero.


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