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Opinión
23 | 10 | 2015
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Fuera del tarro

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


La derrota del neuquino Matías Vidondo por KOT 3 ante el cubano Ortiz por el título mundial pesado, despertó absurdas críticas, más que a su performance –hizo lo que pudo-, hacia quien le consiguió la chance, sin evaluar de quién depende, ni razonar los contextos extradeportivos beneficiosos que aporta el boxeo.

Fuera del tarro
Matías Vidondo
Foto:

Se sabía de antemano que el pesado Matías Vidondo iba a perder pronto el sábado pasado en el Madison ante el cubano Luis Ortiz, al enfrentarlo por la corona pesado interina AMB.

Aunque él y su equipo declararan tener confianza, en su fuero íntimo hasta ellos mismos habrán bajado a tierra en algún momento y sabido que no eran los favoritos, que la lógica era una derrota, probablemente por KO.

¿Por qué la aceptó entonces?, se preguntaron muchos con tono crítico.

¿Para qué fue?, cuestionaron otros, siempre con el resultado puesto, pese a que era algo previsible y casi inevitable. ¿Albergarían esperanzas ocultas, ya que no se animaron a advertirlo antes?

De ser así, denunciaría una candidez de su parte que hace comprensible el reproche, pero que a la vez le quita fuerza.

Son también entendibles las críticas de quienes conciben al deporte químicamente puro, con una vara que en boxeo no existe, donde un título mundial pocas veces se dirime entre los dos mejores.

En boxeo, el inferior, por menos virtudes que posea, tiene a veces derecho y posibilidades de acceder a la gloria, o en su defecto a una buena paga, si es que alguien le consigue una chance. Esto aunque pierda el combate.

La forma en que lo haga será parte de otro análisis, estrictamente deportivo, y le restará o agregará valía según su gesta. Pero en ningún caso pondrá en juego sus derechos, y menos mientras esté habilitado legalmente a pelear, cosa que ocurría ya que marchaba 14º en la AMB.

Sería a lo sumo a la entidad que lo rankea y aprueba como tal a quien debiera reclamársele, jamás al boxeador, ni hablar al mánager que le sacó semejante provecho (en este caso Osvaldo Rivero).

La crítica inocente de quien creía en Vidondo se justifica, y amerita fundamentos que expliquen los mecanismos poco ortodoxos del boxeo respecto de otros deportes.

Pero cuesta digerir la de los más sagaces, que contiene meta mensaje y segundas lecturas. Las de quienes conocen más el mundo del boxeo, y que según de qué vereda venga, lo que en algunos casos está bien, en otros mal.

Sin ser exégetas de nadie, las respuestas se decantan solas:

Vidondo tiene 38 años, es campeón argentino pesado, le ganó a los dos mejores completos del país como Marcelo Domínguez y Fabio "La Mole" Moli. De repente le ofrecen una chance que no llega todos los días -a veces no llega nunca- para pelear por el título mundial –el sueño de todos-, contra quien sea. Pero encima es en el Madison Square Garden, por una bolsa holgadamente superior a las que cobró sumando toda su carrera y a las que pueda cobrar de aquí en más.

El reto era medirse por la corona vacante contra un cubano casi de su misma edad, aunque de mejor nivel, que no obstante se podía caer como cualquiera, máxime ante una pegada como la de Vidondo.

¿Qué iba a decir?

¿Iba a rechazarla por sentir que iba a perder?

¿Iba a negarse porque aún no estaba maduro y jamás había salido al exterior?

¿Hubiese preferido que fuese otro en su lugar, con sus mismas chances -o quizás menos- y se ganara la plata que le hubiesen dado a él?

Casi sin rivales en el país, o directamente sin ellos, a los 38 años y con una carrera de médico a punto de terminar que lo espera, más una bolsa suculenta y la presentación en el Madison Square Garden en medio de una de las mejores veladas del año, sumado a su potente pegada que metía su victoria por KO en el bolillero como una opción real, aunque lejana, ¿iba a decir que no? ¿Ud. se hubiese negado?

Vidondo puede perder con cualquiera por dos mangos, acá, o en donde sea. ¿Qué va a esperar? ¿Va a esperar a tener 40? ¿A foguearse? ¿Contra quién, o quiénes? ¿Le traerían pesados de afuera para irlo adaptando? ¿Buenos, o mediocres? A los últimos les ganaría fácil, ¿le serviría? A los primeros, vaya uno a saber si les ganaría.

¿Alguien puede ser tan ridículo de cuestionar su chance, si analiza con un poco de detenimiento estas obviedades? 

Sólo 3 pesados argentinos en la historia habían tenido una oportunidad mundialista. Vidondo fue el 4º. Se sacó la lotería al final de su carrera y hay quienes se quejan. Pero no de su derrota por KOT 3 –que estuvo dentro de lo previsible-, sino de la chance misma.

Algo por lo que habría que sacarse el sombrero, genera repudio. ¿Quién los entiende?

No se tome esto como un alegato en favor de nadie. Vidondo hizo toda su carrera acá con lo que hay en el país, contribuyendo a la organización de festivales. Hizo las inferiores de grande en la nocturna, hace apenas 5 años.

Pretender negarle una jubilación de privilegio es de una necedad incalificable. Y mucho peor,  cuestionar a quien se la consigue, o pretender que sea él quien renuncie a ella y a sus sueños.

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