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Fútbol
26 | 10 | 2015
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Cuando el proyecto le gana a la histeria de los resultados

Pablo Vignola
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Por Pablo Vignola


Zielinski, Troglio y, un poco más atrás, Barros Schelotto. Los técnicos vencieron a la ansiedad y a las urgencias de la mano de proyectos equilibrados. Tres excepciones en un fútbol regido por el mercado del éxito.

Cuando el proyecto le gana  a la histeria de los resultados
Foto:

Lejos quedó en el tiempo aquella costumbre de los jóvenes que hoy ya no lo somos, de recordar y recitar de memoria las formaciones de nuestro equipo y, en más de un caso, de los rivales. Y no sólo eso: también se ha perdido la costumbre de los clubes de sostener a sus entrenadores (muchas veces símbolos de cada club).

La vorágine de los últimos tiempos y la intolerancia de una sociedad trasladada a los resultados deportivos, han hecho que los que toman decisiones se vuelquen a no respetar los contratos en busca de la solución mágica que, desde una teoría histérica ofrecen los cambios.

Es por eso que apenas 12 de los 30 entrenadores que dirigen hoy en el torneo de Primera División han superado el año de trabajo. El resto anda, en medio de renovaciones que en algunos casos (como Defensa y Justicia o Godoy Cruz) han sido más de una, buscando el crédito que los ratifique en su cargo. Sólo dos casos excepcionales aparecen en nuestro querido fútbol argentino: Ricardo Zielinski y Pedro Troglio. El Ruso va en camino de completar los cinco años al frente del Celeste, mientras que Troglio cumple (justo hoy) sus cuatro años como director técnico de Gimnasia.

      Pedro Troglio

En ambos casos, tanto Zielinski como Troglio asumieron sus respectivos cargos con los equipos jugando en la B Nacional; los ascendieron a Primera y allí les transformaron en protagonistas de relieve, con pasajes en los que ambos pelearon en posiciones de privilegio en alguna de las competencias.

Sin haber sido campeones, lograron un reconocimiento de su gente que les permitió trabajar con comodidad y hacer frente a limitaciones económicas, detalle que potencia sus cualidades.

Un escalón más abajo aparece Guillermo Barros Schelotto quien ganó la Copa Sudamericana en el año 2013, logró que le permitió afianzarse definitivamente a un club en el que, desde el vamos, encajó con gran aceptación.

Quizás, en los últimos tiempos, los equipos grandes hayan alcanzado algo de regularidad en los contratos de sus entrenadores: Bauza, en el San Lorenzo que fue campeón de la Libertadores, está cerca de cumplir dos años. Gallardo, también con Copa, se acerca al año y medio; lo mismo que Cocca, en Racing, equipo con el que dio una festejada vuelta olímpica.

      Guillermo Barros Schelotto

Arruabarrena, en Boca, ya superó el año; mientras que Pellegrino, en Independiente, con apenas cinco meses, parece haber llenado los formularios para quedarse un buen tiempo.

Un dato más: Crucero del Norte ratificó en su cargo a Sebastián Rambert, pese al descenso ya consumado. Y es de imaginar que Nueva Chicago hará lo propio con Forestello si corre la misma suerte. Una luz de esperanza sobre la sana intención de sostener procesos más allá de los resultados.

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