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Política
26 | 10 | 2015
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Cambiemos logró mucho más que llegar al balotaje

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Hasta este domingo, en Cambiemos se conformaban con llegar al balotaje por la diferencia que fuera. De ahí que el resultado final fuera una verdadera sorpresa para propios y extraños. Con todo, no eran pocos los que aseguraban que Vidal podía dar la nota.

Cambiemos logró mucho más que llegar al balotaje
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L a octava elección presidencial desde la recuperación de la democracia marcó el dato inédito de que los argentinos irán por primera vez a una segunda vuelta para conocer quién será el hombre al que Cristina Kirchner entregará la banda presidencial el 10 de diciembre.

Esa debería ser la noticia destacada de esta jornada electoral, y hubiera motivado de por sí el festejo alborozado de Cambiemos, que apostaba a acortar la distancia con Daniel Scioli para mantener la ilusión de llegar al balotaje. De máxima, se conformaban con llegar al 34%; esto es: un poco más de lo logrado en las PASO. La estrategia se limitaba a asegurar el acceso a una segunda vuelta, ante la certeza de que el Frente para la Victoria no podría llegar al 45%.

Se quedaron cortos. Aunque las fuentes macristas consultadas durante los últimos días se mostraban fuertemente esperanzadas y no eran pocos los que trabajaban en la campaña de María Eugenia Vidal que aseguraban que la vicejefa de Gobierno porteño tenía serias posibilidades de ganar. Aunque era difícil, se basaban en la presunción de un fuerte corte de boleta y la certeza de la mala imagen del candidato oficialista. Las encuestas del PRO daban a Vidal mejor que Aníbal Fernández, pero también diez puntos arriba del propio Macri. El macrismo se ilusionaba entonces con que en lugar de arrastrar el candidato presidencial a su postulante a gobernadora, ella lo hiciera con él.

Las expectativas fueron superadas, al punto tal que Vidal fue la gran estrella de este domingo. Y también pasó que el jefe de Gabinete "tiró para abajo" al gobernador bonaerense. Como sea, Daniel Scioli tuvo en la provincia que gobierna una peor elección que la que esperaba. Ese dato fue el que en agosto pasado conspiró contra sus posibilidades de llegar al 40%, y fue lo que este domingo hundió el porcentaje nacional de Scioli.

Para el oficialismo fue una verdadera decepción. Ya de por sí llegar al balotaje los deprimía, ni qué decir con el resultado que finalmente se dio. Fue más que un balde de agua fría. Pensar que a tres semanas de las elecciones existía en el Frente para la Victoria la certeza de que los puntos que le faltaba reunir ya los tenían, y sobre todo avanzaban con la seguridad que les brindaba el bajón de Mauricio Macri, a quien parecía costarle retener la totalidad de los votos obtenidos en las PASO.

El único que parecía subir por entonces era Sergio Massa, al punto tal que muchos llegaron a sugerir que con una semana más el tigrense hubiera llegado a superar a Macri. Más cautos, algunos consultores aclaraban que lo que subía era su imagen, no necesariamente su intención de voto. Parece haber acertado Macri cuando los últimos días apeló al "voto útil".

Los boca de urna ya anticipaban al mediodía del domingo que las expectativas oficialistas de ganar en primera vuelta serían difíciles de cumplir. Los propios encuestadores oficiales marcaban a Scioli pasando el 40%, pero justo a diez puntos de Macri. Si esas mediciones mostraban ese panorama, quedaba claro que la posibilidad de balotaje era muy concreta. Amén de ello, los encuestadores deberán replantear su tarea, después del catastrófico fracaso que han tenido en esta elección.

Cerrados los comicios, propios y extraños hablaban de una elección muy cerrada a nivel nacional, pero se deslizó la certeza de que Aníbal había ganado en la provincia de Buenos Aires. Con datos distintos, desde Cambiemos se rompió el acuerdo establecido con la Cámara Electoral respecto a no revelar ningún dato antes de las 21, al anunciar los jefes de campaña del frente la certeza de llegar al balotaje. La inefable Elisa Carrió fue por más: a la seguridad del balotaje le agregó que María Eugenia Vidal había ganado en la Provincia. Pocos le dieron crédito, ya les pasará factura.

La estrategia de Cambiemos apuntó a partir de entonces a mantener atentos a los fiscales en el momento clave de la elección, que es cuando se cuentan los votos. Por eso cada hora aparecieron en escena distintos voceros de la fuerza para dar datos de la elección.

Pero el resultado sorprendente de Mauricio Macri no se limitó a la gran elección en la provincia de Buenos Aires. Funcionó la apuesta de Cambiemos a los grandes distritos del interior, como no había resultado en las PASO. Macri logró imponerse en Santa Fe, donde en agosto Scioli había hecho una gran elección; ganó muy bien en Mendoza, donde en las primarias se había impuesto con lo justo; y arrasó en Córdoba, sumando un porcentaje superior a la suma de los votos de Massa y Scioli. Se develó el misterio de hacia quién irían los votos de De la Sota.

La falta de porcentajes fue otro de los datos salientes del domingo. Imprevistamente, se repitió la situación bochornosa de las PASO, cuando al filo de la medianoche no había ninguna información sobre los resultados. Con muchos menos candidatos, no se justificaba semejante tardanza este domingo. Pero al conocerse finalmente los primeros resultados, cobró fuerza la especie que alertaba sobre una crisis en el seno del gobierno, desde donde se habría ordenado retener la difusión de datos, ante la adversidad que los mismos mostraban.

Para entonces ya había tenido lugar un dato simbólico no menor en una elección. El supuesto ganador había hablado antes del supuesto segundo. Al hacerlo, Daniel Scioli confirmó sin decirlo lo que ya todo el mundo presumía: que no había conseguido sortear la instancia del balotaje.

Su discurso pareció el del inicio de su campaña para la segunda vuelta. Cargó directamente contra Mauricio Macri, volvió a advertir sobre "una vuelta al pasado", y hasta radicalizó su discurso de fuerte tono kirchnerista. En un pasaje, también se dirigió a radicales y socialistas, ya pensando en los votos que necesitará para el balotaje.

Prometió volver más tarde, cuando hubiera datos, pero ya no lo hizo. En noviembre, para la segunda vuelta, deberá ampliar su discurso para mejorar sus expectativas. Ya no tendrá a Aníbal Fernández en su boleta bonaerense, pero tampoco a los gobernadores jugando sus porotos en una elección. Ni a los intendentes. De hecho, muchos, ya derrotados, estarán en otra cosa. La cosa será entre Daniel Scioli y Mauricio Macri, los dos solos, mano a mano.

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