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Política
28 | 10 | 2015
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Quién es Vidal, la gran figura de la elección del domingo

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Sus colaboradores aseguraban los días previos a la elección que María Eugenia Vidal daría la gran sorpresa el domingo. Cómo llegó esta politóloga de 42 años a convertirse en la primera gobernadora bonaerense.

Quién es Vidal, la gran figura de la elección del domingo
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Si por ella hubiera sido, hoy estaría cambiando pañales, en lugar de estar abocada a diagramar el gabinete que la acompañará en el desafío monumental que enfrenta en una carrera política que no llega a tres lustros.

María Eugenia Vidal, flamante gobernadora electa, confiesa con orgullo que le da mucho placer el estado de embarazo y que deseaba tener un cuarto hijo cuando su plan familiar fue suspendido al ser convocada por su líder político para comenzar a hacer campaña en la provincia de Buenos Aires. Una empresa que le había sido encomendada dos años antes a Gabriela Michetti, quien la rechazó.

Viene a cuento recordar entonces que el lugar donde hoy está la todavía vicejefa de Gobierno porteño es el que Mauricio Macri imaginó originalmente para su hoy compañera de fórmula presidencial.

Nacida en Laprida, provincia de Buenos Aires, y ocho años más grande que Vidal, Michetti estaba habilitada entonces para ser candidata en el principal distrito del país, pero no quiso emprender su cuarta campaña electoral consecutiva y menos en un territorio que le resultaba bastante desconocido. De haber aceptado, la historia hubiera sido seguramente muy distinta, no solo para ella. Tal vez Sergio Massa se hubiera abstenido de presentarse como candidato en 2013; o no, y hubieran terminado ambos dividiendo fuerzas. Imposible saberlo.

La cuestión es que quien en ese 2013 terminó recibiendo ese mandato entonces fue la segunda compañera de fórmula que Macri tuvo en la Ciudad. Quien también había pensado en sí misma como eventual sucesora del líder del PRO en 2015, pero su jefe político le aclaró, paralelamente al deseo de que comenzara a transitar el distrito donde tenía residencia, que para la Jefatura de Gobierno había pensado en Horacio Rodríguez Larreta. Cuentan que ella no puso objeciones; tiene una gran amistad con el electo jefe de Gobierno porteño, a cuyo lado se inició en la política en el seno del Grupo Sophia que él creó.

Macri valoró mucho el gesto de su vicejefa, un rasgo de lealtad que nunca dejó de destacarle.

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María Eugenia Vidal trabaja con él desde 2002. Un año después fue electa legisladora porteña, cargo desde el que presidió la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud. Dos años después tuvo su primera incursión bonaerense al integrar la lista de candidatos a diputados provinciales por el PRO, pero no resultó electa. Dos años después fue reelecta para la Legislatura y a los seis meses, al asumir Macri su primer mandato como jefe de Gobierno, la designó ministra de Desarrollo Social, pero demoró seis meses en asumir, pues estaba de licencia por maternidad. Interinamente la reemplazó Esteban Bullrich.

Macri llegó a definirla como "la mejor ministra que tengo", y como tal, la eligió para acompañarlo en la fórmula con la que fue a la reelección en 2011. Al año siguiente, cuando en plena Semana Santa un tornado se abatió sobre el conurbano bonaerense y la Capital Federal -donde dejó 4 muertos-, con Macri y medio gabinete fuera de la Ciudad, fue la expeditiva cara visible frente a la tragedia.

Pocos creían en ella cuando se convirtió en precandidata a gobernadora bonaerense por el PRO, un partido al que le cuesta encontrar figuras para presentar en cada distrito, en su intento por asentarse como fuerza nacional. Fue la razón que llevó a su líder a tomar el atajo de apelar en muchos casos a figuras del deporte o el espectáculo. Miguel del Sel en Santa Fe, el "Gato" Romero en Córdoba, Carlos MacAllister en La Pampa... No es el caso de María Eugenia Vidal, quien si bien no tuvo militancia juvenil y proviene de las ONG, como tantos otros dirigentes del macrismo, ya no puede ser considerada ajena a la política. Con todo, los cuestionamientos se extendieron hasta que el cierre de listas de junio pasado les puso fin.

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Previamente debió lidiar con las dudas de quienes tomaban su candidatura como una instancia previa al acuerdo que imaginaban sobrevendría tarde o temprano con otro candidato. Se especuló mucho con Francisco de Narváez, y se insistió más cuando era el que mejor medía en las encuestas. Para fortalecer el proyecto presidencial de Macri, se consideraba fundamental que el jefe de Gobierno contara con una figura de peso en la Provincia. Pero fue el propio líder del PRO el que le puso la bola negra a su ex socio político, con el que cuestiones personales lo distanciaron definitivamente.

"Presidente pone gobernador", pensaba Macri, pero muchos estimaban que esa comparación que remitía a la experiencia alfonsinista de 1983 le quedaba grande.

Fueron sus propios aliados radicales los que intentaron a último momento que modificara su decisión de candidatear a Vidal, apostando a Gustavo Posse. De origen radical y tras un paso por el Frente Renovador, el intendente de San Isidro se imaginaba al menos compitiendo en una interna con "Mariu" Vidal, que Macri desechó. Si hasta descartó un acuerdo con Sergio Massa, que incluía la posibilidad cierta de que el líder del FR fuera el candidato a gobernador. Una alternativa potente y ganadora, que le reprocharon hasta el final a Macri no haber aceptado.

Se dice que Macri siempre pensó en Vidal como su candidata, y que solo tuvo un nombre por el que la hubiera cambiado: Fernando Niembro. Pero el periodista deportivo prefirió optar por lo seguro y aceptó encabezar la lista para diputados, dando el compromiso de que se ocuparía de transitar a fondo la oceánica Matanza.

La última semana antes del cierre de listas de junio fue María Eugenia Vidal la que en una muestra de autonomía decidió convocar a su lado a Cristian Ritondo como vice, desechando otras fórmulas que le habían propuesto. El experimento duró poco y debió ser modificado ante las presiones radicales, que finalmente lograron incorporar a Daniel Salvador al binomio. Con todo, el vicepresidente 1º de la Legislatura fue pieza clave en la campaña y seguramente lo será en el futuro gobierno bonaerense.

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Posted by María Eugenia Vidal on martes, 27 de octubre de 2015

La de Vidal fue una campaña no tradicional, que en lugar de actos públicos y caravanas se basó en el contacto directo con los vecinos. Tocó miles de timbres, a veces acompañada por Macri, generalmente junto al referente local. Los políticos que la conocieron este tiempo le reconocen su capacidad de escuchar. "No es algo frecuente; ella te mira a los ojos cuando le hablás, te deja siempre la sensación de que está escuchando lo que le decís", contó un dirigente a DIARIO POPULAR. Una sensación compartida por la gente de a pie que la ha tratado.

Antes de las PASO, en el PRO sabían que medía 18 puntos, estaban seguros de que llegaría en agosto a los 20, y se consideraban más que satisfechos si llegaba a 25, fundamental para apuntalar los votos necesarios para mantener en pie el proyecto "Macri presidente". Superó las expectativas en un 5 por ciento, sumó más que su jefe -fue candidata única de los tres precandidatos del espacio- y a partir de entonces se estimó que no solo era capaz de hacer campaña sola en la Provincia, sino de ser la locomotora para acarrear los votos presidenciales que necesitaba Macri.

Nacida hace 42 años en el barrio de Flores, Vidal se mudó a Castelar al casarse con Ramiro Tagliaferro, de quien fue compañera en la Universidad Católica Argentina en la que se recibió de politóloga. Quiso el destino que ambos se consagraran el mismo día: el último domingo ella se convirtió en la primer mujer gobernadora de la provincia de Buenos Aires, mientras que su esposo resultaba electo intendente de Morón


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