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Viva la pesca
29 | 10 | 2015
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¡Berisso no afloja! y mejoraron los tamaños

Wilmar Merino
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Por Wilmar Merino


Tras una buena navegación hasta los estratégicos canales donde moran los cardúmenes de la especie, la pesca se hace especialmente fácil si hay creciente o bajante acentuada. Los portes habituales, van de 2 a 5 kilos.

¡Berisso no afloja! y mejoraron los tamaños
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Este año estamos ante una temporada de bagres de mar inusitada. El Río de la Plata ha entregado como nunca ejemplares de esta especie en cantidad. Y la novedad es que ahora, en cercanías de Berisso, apareció la calidad. Con bagres dignos de los pozones del Guazú, que van de 2 a 4 kilos (y con excepciones de hasta 5), pero pesados en aguas bajas de solo 6 metros y con plomadas chicas, la pesca de mimosos en Berisso se hace muy deportiva y divertida.

Joaquín Hasaín, con quien habíamos hecho nota ya poco tiempo atrás, nos volvió a llamar para darnos la novedad: "están apareciendo bagres grandes, no menos de 6 a 8 de los buenos por cada salida", señaló nuestro referente en Berisso. En cuanto a la ubicación en la que se están moviendo los cardúmenes, hay que ubicarse en la boya denominada Par 6 y de allí hacer unos 8 km al Este, es decir que desde los malecones hay que hacer unos 20 km de navegación.

Afortunadamente los esfuerzos se compensan una vez que las líneas están en el agua. Y hablando de líneas, éstas se componen de un anzuelo simple, con plomada corriendo sobre la madre y una larga brazolada final de 80 cm atada a un esmerillón para evitar que se retuerza.

La carnada básica es la anchoa, que aquí sí podemos usar, a diferencia de los pozones de zona Norte del Plata (Barca Grande o detrás de la Martín García en los canales Buenos Aires y Del Infierno) donde se pesca bagres a más de 20 metros de profundidad. En esos lugares, poner anchoa es sinónimo de pescar con anzuelo pelado, pues ésta se desprenderá fácilmente ante tanta presión de la correntada a tanta profundidad. En cambio, pescando como dijimos a 7 metros, la anchoa se constituye en una magnífica carnada, que va cebando la zona, y atrayendo futuras capturas. No obstante, rematar las anchoas con un par de flecos de calamar (tentáculos o calamar en tiras) suele ser muy rendidor también.

La clave para que se activen los mimosos es una sola: que el agua se mueva, es decir, que suba o baje. La parada de agua es el peor escenario. Como respondiendo a algún llamado interno, los bagres, pese a estar, dejan de comer. En cambio en crecientes o bajantes, el pique es intenso y es frecuente que haya varias cañas clavando bagres al mismo tiempo en la lancha. Si bien los portes promedios de Berisso siempre oscilaron entre el kilo y medio y los 3 kilos, ahora en esta temporada que ya pasó la curva de la mitad, el tamaño parece haber mejorado y, como dijimos, logramos piezas de 4 a 5 kilos.

Como siempre, recomendamos ser justos con una especie que está reproduciendo y no hacer sacrificios innecesarios, llevando pescado para regalar a otros y ese tipo de gestos que alimentan la vanidad de algunos pescadores pero que no ayudan en nada a conservar una especie que sufre intensa presión de pesca en su largo recorrido desde el Brasil hacia nuestras aguas interiores del Delta del Paraná y el Uruguay.

A los aficionados novatos en estas lides, hay que aconsejarles que tengan mucho cuidado con las chuzas de éste bagre que pueden producir heridas muy serias y ocasionar, con su ponzoña, ardores muy intensos. Deje a los guías de manos expertas como Joaquín Hasaín y sus patrones de lancha, manipular las piezas y hacer el desencarne. Y como consejo final, un drammamine la noche anterior y otro antes de embarcar, sumado a un desayuno liviano de té con galletitas de agua, evitará mareos. Si lleva vianda, cómala en las dos últimas horas de pesca.


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