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La Matanza
30 | 10 | 2015
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Darío espera solidaridad para volver al baby fútbol

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Con 11 años padece un tumor benigno en la rodilla derecha que le genera dolor y le impide caminar suelto y sólido. "Es una zona con mucho tendón y nervios, y si toca algo que no se debe pueden quedar secuelas", explicó Carlos, su padre.

Darío espera solidaridad para volver al baby fútbol
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Su mundo es una pelota, es una cancha, es un grito de gol, es un abrazo, es una camiseta, es un fin de semana de fútbol. Pero el presente es otro. Está separado de todo eso, de aquello que le da felicidad. Una afección en una rodilla le ha hecho una zancadilla y él trata de que seguir en pie, en busca del próximo gol. Darío Ezequiel Khairalla tiene 11 años, es parte del baby de Laferrere, también del fútbol infantil de Huracán y hoy no puede entrar a una cancha. Necesita una operación para extraerle un tumor benigno de la rodilla derecha, que le genera dolor y la imposibilidad de caminar suelto y sólido. Pero, su familia no está en condiciones económicas de afrontarla por lo cual necesita una mano solidaria.

Su padre, Carlos Alberto Khairalla cuenta que 'si bien se trata de un tumor benigno, es necesario sacarlo lo antes posible, ya que el problema es que está alojado en un lugar complicado para acceder'.

Estudios

Los estudios realizados arrojaron como resultado la presencia de un econdroma, que es un tumor cartilaginoso benigno que se desarrolla en la superficie del cartílago o bajo el periostio del hueso.

Según la explicación de los médicos la afección es agresiva por el lugar en donde se ha alojado. 'La operación es complicada porque es difícil evacuarlo', explica Carlos y agrega: 'Hay que entrar por atrás de la rodilla, y estaría tocando la pared del cartílago. Además es una zona con mucho tendón y nervios, y si toca algo que no se debe pueden quedar secuelas'.

El peregrinaje de Carlos y su mujer, Roxana Haidé Posse, es extenso y sin descanso en busca de que Ezequiel recupere aquello que más lo hace feliz. 'Tenemos un turno en el Garrahan para febrero, pero ya nos dijeron que si aparecen cuadros más urgentes deberemos seguir esperando', comenta Carlos y añade: 'El tema que no podemos seguir esperando y aparece la posibilidad de que sea operado en forma privada, pero no tenemos el dinero'.

La operación tendría un costo de unos 30 mil pesos y allí es donde Carlos y su familia necesitan una mano solidaria. 'Lo operaría el doctor Inocenti en una clínica de Morón', explica y prosigue: 'En la última consulta nos vio el doctor Inocenti en el Garrahan, a donde llegamos por el vicepresidente de Huracán que trabaja allí, y nos aclaró que el tumor había crecido y que ya lo tenían que haber sacado'.

Por otro lado, Darío Ezequiel está parado desde mayo, cuando ya se entrenaba y había algunos partidos con Huracán. 'Tenía un par de golpes en la rodilla derecha, y lloraba de dolor. Por ello decidimos hacer consultas y nos dijeron que era un tumor, pero después se verificó que era benigno', cuenta Carlos.

Ante ello, el niño de 11 años, categoría 2004, no puede calzarse los cortos y prenderse con la redonda en el medio de tantas ilusiones. Toda su energía está puesta en el colegio y en dejar atrás esta situación para volver a llenarse la boca de gol.

Garrafita, un apodo con peso y orgullo

Darío Ezequiel lleva con orgullo el apodo de Garrafita. Así se lo conoce en la Liga Argentina. 'Muchos dicen que es parecido al recordado Garrafa Sánchez, porque es zurdo y desfachatado', dice su padre Carlos Khairalla, que referencia de los 400 goles de su hijo desde que juega al fútbol.

Es zurdo, delantero. A los cinco años arrancó en Deportivo Pontevedra, luego llegó a Parque Chas, en donde hizo 32 tantos, pero debió dejar. 'Era una locura, andábamos a las corridas y un sábado casi chocamos. Allí decidimos dejar', recuerda Carlos. El pequeño siguió en Pontevedra, lo vieron de Laferrere y desde 2014 juega en el baby del Verde. Y el año pasado arribó a Huracán para jugar en cancha de once y 'fue fichado en marzo en AFA', aclara el padre.

Garrafita, que asiste a la Escuela Nº 49 Juan Manuel de Rosas, de Pontevedra, en donde cursa el 6º grado, se abría a nuevas ilusiones, pero encontró un piquete en su camino: la rodilla. 'Los dolores empezaron en el baby, pero nada extraño', cuenta Carlos, quien prosigue: 'En un amistoso contra Boca, jugando para Huracán, chocó con un rival justo cuando empezaba a festejar su gol. Y se largó a llorar de dolor. Por ello, prestamos mayor atención y decidimos hacer una consulta con un traumatólogo'.

Por ello, la primera estación fue la Clínica González Catán. Las placas no daban nada, por ello se le realizó una tomografía computada. El resultado fue la presencia de un quiste debajo de la esponja en la parte posterior de la rodilla derecha. 'Le llevamos los estudios al médico de Huracán, y no sugirió que nos moviéramos y vayamos a ver a otros médicos', explica Carlos. Y allí comenzó el peregrinaje.

'Tras ver a un deportólogo en capital, nos derivaron al doctor Murillo de la Casa Cuna, y luego a traumatología del Hospital Argerich, en donde dijeron que no lo iban a tocar por la ubicación del econdroma y que debíamos ir a un especialista de rodilla de niños', relata.

Pese a la preocupación siguieron buscando soluciones. 'Nos recomendaron al doctor Juan Cairo, una eminencia en rodilla de niños. 'Estudió el tema y nos recomendó ir al Gutiérrez o al Garrahan en donde nos dijo que están los mejores especialistas', afirma y sigue: 'Ante esto fuimos a hablar con el presidente y el vice de Huracán, ya que se habían enterado del tema por una radio partidaria. Si bien no les cayó bien, prometieron darnos una mano, pero nada".

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