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01 | 11 | 2015
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Diego Pérez: “Quiero ser cada vez mejor”

Sergio Pjaseczny
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Por Sergio Pjaseczny


Afirma que no vive para trabajar. Devela que uno de sus sueños iniciales era ser el “diez” de platense. Admite que su vocación se transformó en su profesión y ve como pobres tipos a los colegas que hacen lobby para conseguir un trabajo o un premio.

Diego Pérez: “Quiero ser cada vez mejor”
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Es actor por elección y conductor por designio de los productores que vieron en él la capacidad suficiente para llevar adelante ese rol. Habla Diego Pérez, un hombre que está convencido que cuando se enciende el humor, se ilumina la vida.

l ¿Cuál es la razón que lo impulsa a hacer lo que hace?

-A mi me gusta la comunicación, ya sea a través del teatro, de la radio o de la tele. Lo que más me agrada es hacer reír, porque siento que hago un poco más feliz a la gente. Creo que cuando se enciende el humor, la vida se ilumina. Provocar una sonrisa, me llena de alegría. En general, el artista busca el reconocimiento. En mi caso, busco que me reconozcan desde el afecto y eso es lo que más me mueve a hacer lo que hago.

l El asedio del público, ¿no lo molesta?

-Yo no siento que el público me asedie. Todo lo contrario. No me pone mal firmar autógrafos. Es más, no me gusta que la gente me pida disculpas cuando se acerca para sacarse una foto conmigo.

l ¿Usted vive para trabajar o trabaja para vivir?

-Yo no vivo para trabajar. Me encanta mi trabajo, pero también me encanta y necesito compartir mi vida con mi familia.

l En el top five de su vida, ¿qué lugar ocupa su labor?

-El tercero, después de la familia y de la salud. Me considero un privilegiado porque a mis 51 años tengo a todos mis seres queridos vivos. En el plano afectivo estoy completo y si a eso le sumo el cariño del público, mi combo está completo.

l Su sueño inicial, ¿era vivir de la actuación?

-No, pero me encantaba actuar. Otro de mis sueños era ser el diez de Platense. No lo concreté, pero sigo jugando al fútbol con mis amigos. En cuanto a la actuación, si no me hubiese hecho profesional, haría stand up en un pub como algunos muchachos que recién empiezan o que aún no han sido descubiertos. En mi caso, haría teatro independiente y, a la vez, trabajaría de cualquier otra cosa para mantenerme.

l Lo suyo no es un trabajo sino una vocación.

-Yo diría que mi vocación se transformó en mi profesión. Carlos Moreno, uno de mis profesores y de los directores que más me dirigió, me decía: "Si elegís un trabajo por la guita, lo terminás pagando caro" y yo comparto ese concepto.

l En lo profesional, ¿es ambicioso o se conforma con poco?

-Mi aspiración es ser cada vez mejor en lo mío. No tengo grandes sueños. Por ejemplo, admiro a Al Pacino, pero sé que no nací para ser como él. Mi desafío es tener continuidad laboral. Hacer temporada de verano en Mar del Plata o en Carlos Paz para mi es maravilloso. Si me dijeran que de acá al final de mis días voy a tener trabajo en teatro, firmo. Con eso, soy feliz.

l Hasta la fecha, ¿cómo cree haber manejado su carrera?

-Bien, porque la manejé con el corazón y sin pisar cabezas. Mi objetivo siempre fue llegar por mérito propio, sin hacer lobby, ni congraciarme con alguien para que me dé laburo o un premio. Me sentiría un pobre tipo si hiciera algo así. Quizá mi camino fue más largo, por no haber transado, pero no puede ir contra mi naturaleza.

l ¿Se sigue definiendo como un actor o amplió el abanico de posibilidades?

-Soy actor por elección. Nunca planeé ser conductor.

l ¿Cómo le cabe ese rol?

-Muy bien. Diego Gvirtz fue el primero en verme como conductor. El estaba haciendo "TVR" con Claudio Morgado y Fabián Gianola y me dijo: "Fabián se va por dos semana, qué te parece si lo reemplazás". Acordamos con Fabián y lo hice. Desde ahí no paré más de laburar como conductor. Es más, en la tele trabajé más como conductor que como actor.

l Y junto a Zaira Nara, ¿cómo se siente?

-Feliz. Zaira es un fenómeno. Es muy fácil trabajar con la flaca.

l Dicen que el medio enferma, ¿cuál es el antídoto para contrarrestar ese virus?

-Tener raíces sólidas fuera del medio. Si sólo te guías por lo que pasa en tu trabajo, no tenés vida propia.

l ¿Cómo se adapta a una profesión que exige un examen permanente?

-Muy bien. Está bárbaro dar exámenes todos los días porque la gente siempre espera un poco más de uno. A la experiencia hay que sumarle amor y dedicación, porque a esta profesión la tenés que hacer con el hambre del comienzo. Si no la tomás en serio, la gente lo nota.

l ¿No hay que hacer nada de taquito?

-No. Llega un tiempo en el que uno sabe qué teclas tocar, pero si te quedás en eso, te perdés de desarrollar otras posibilidades y, al final, el público se cansa. No hay que instalarse en la comodidad de lo probado.

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