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Salud
01 | 11 | 2015
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Primeros auxilios: la ayuda básica que salva vidas

Karina Muzzupappa
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Por Karina Muzzupappa


Los primeros auxilios son la ayuda básica y necesaria que se le otorga a una persona que ha sufrido algún tipo de accidente o enfermedad hasta la llegada de un médico o profesional paramédico que se encargue de la situación.

Primeros auxilios: la ayuda básica que salva vidas
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Con el fin de preservar la vida del paciente, los primeros auxilios son la ayuda básica. Las urgencias que requieren primeros auxilios con más frecuencia son los accidentes en los que se produce asfixia, paro cardíaco e infarto cardiaco, sangrado grave, envenenamiento, quemaduras, golpe de calor e insolación, desvanecimiento, coma, esguinces, fracturas y mordeduras de animales. Según datos de la Sociedad Argentina de Pediatría, los accidentes domésticos en niños son la segunda causa de mortalidad, luego de los siniestros viales.

Por ello, accionar la cadena de sobrevida correctamente permitirá finalmente salvar la vida de otro ser humano por lo que es fundamental pedir ayuda especializada de inmediato. Siempre hay que evitar el pánico y la precipitación.

A no ser que la colocación de la víctima lo exponga a lesiones adicionales, deben evitarse los cambios de posición hasta que se determine la naturaleza del proceso.

La primera actuación, la más inmediata, debe ser procurar al paciente una respiración aceptable: conseguir la desobstrucción de las vías respiratorias para evitar la asfixia, extrayendo los cuerpos extraños (sólidos o líquidos) y retirando la lengua caída hacia atrás. Si el paciente no respira por sí sólo habrá que ventilarlo desde el exterior mediante respiración boca a boca.

El segundo aspecto a corregir es el referente al sistema circulatorio para evitar el shock cuyos signos característicos son la piel fría y húmeda, los labios cianóticos (azulados), la taquicardia y la hipotensión arterial (pulso débil y rápido), la respiración superficial y las náuseas. Estos síntomas no son inmediatos; el shock puede desarrollarse varias horas después del accidente. Además, se deben valorar la frecuencia cardiaca y la tensión arterial. Una valoración inicial se obtiene tomando el pulso: permite valorar la frecuencia y ritmo cardiaco, y su "fortaleza" nos indica una adecuada tensión arterial.

Consejos generales
eLa cabeza debe mantenerse al mismo nivel que el tronco excepto cuando exista dificultad respiratoria. En ausencia de lesiones craneales o cervicales se pueden elevar ligeramente los hombros y la cabeza para mayor comodidad.

eSi se producen náuseas o vómitos debe girarse la cabeza hacia un lado para evitar aspiraciones.

eQuemaduras: de inmediato eliminar la causa de la quemadura. Apagar las llamas, retirar el producto químico del contacto con la piel, todo ello para disminuir la agresión térmica. Para apagar las llamas, se debe hacer que la persona ruede. Además, hay que buscar otras posibles lesiones como hemorragias, fracturas. Se tratará siempre primero la lesión más grave. En quemaduras de primer grado, cremas hidratantes y especialmente el aloe vera resultan muy beneficiosas. Asimismo es preciso refrescar la zona quemada: para ello, podemos aplicar agua en abundancia (20-30 minutos) sobre la superficie quemada, evitando que sea muy fría, porque podemos provocarle hipotermia. Previamente, hay que quitar al quemado ropas, joyas y todo aquello que mantenga el calor. Envolver la lesión con gasas o paños limpios, humedecidos en agua. El vendaje debe ser flojo.

eCorte o herida: primero hay que lavarse las manos antes de tocar la herida para evitar infecciones. Luego se procede a lavar completamente la herida con agua y jabón blanco (no usar alcohol) y gasas estériles (no usar algodón porque puede dejar residuos) desde dentro hacia fuera sin olvidar desinfectar los bordes. Secar sin frotar y aplicar un antiséptico y si el ambiente no es agresivo, dejar al aire para una mejor cicatrización. Si sangra, hay que aplicar una tela limpia sobre la herida haciendo presión fuerte hasta que desaparezca la hemorragia.

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