domingo 4.12.2016 - Actualizado hace
Salud
01 | 11 | 2015
Imprimir
Agrandar
Reducir

Bajar de peso sin pasar hambre es posible

0
Comentarios


Los beneficios de una dieta cetogénica proteinada como método para lograr un descenso de peso rápido y sostenido fueron destacados en el reciente Congreso sobre Obesidad y Trastornos Alimentarios que se llevó a cabo en Buenos Aires. Se ponderó el beneficio que tienen los pacientes, que no tienen hambre y no pierden masa muscular.

Bajar de peso sin pasar hambre es posible
Foto:

Destacados expertos expusieron en el último Congreso Argentino de Obesidad y Trastornos Alimentarios que acaba de realizarse en Buenos Aires los beneficios de una dieta cetogénica proteinada como método para lograr un descenso de peso rápido y sostenido que a los ocho meses de tratamiento es del triple de una dieta baja en calorías convencional, sin perder masa muscular y con un beneficio adicional: el paciente no tiene hambre.

La gran diferencia entre este método basado en una dieta proteinada de muy bajo valor calórico y las convencionales, señala el Dr. Julio Montero, ex presidente de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos Alimentarios (SAOTA), "es la rápida y prácticamente infalible pérdida de peso y la sensación de bienestar que acompaña al paciente". El reconocido especialista, conocido entre otras cosas por haber difundido el modelo alimentario conocido como "dieta paleolítica", presentó en Buenos Aires los resultados del estudio multicéntrico Prokal, en el que se compararon los efectos de una dieta hipocalórica convencional con los de la dieta del método Pronokal, basada en la ingesta de proteínas y la minimización de los hidratos de carbono, con la que el paciente pierde peso a expensas de la grasa corporal, conservando la masa ósea y muscular.

En la presentación, realizada en un simposio en el marco del XV Congreso Argentino de Obesidad y Trastornos Alimentarios, el Dr. Montero destacó que con la dieta proteinada los pacientes ya logran una pérdida significativa de peso a las dos semanas del tratamiento, y a los dos meses del mismo tuvieron una pérdida de peso promedio de 13,6 kg, contra 4,8 kg (casi tres veces menos) que perdieron quienes siguieron la dieta hipocalórica. A los ocho meses de tratamiento la pérdida de peso en cada caso alcanzaba 22,8 kg contra 7,1 kg: con la dieta cetogénica proteinada la pérdida de peso era más del triple que con la dieta hipocalórica tradicional. La reducción del perímetro de cintura y del índice de masa corporal registró diferencias similares a lo largo de todas las etapas, siempre a favor de la dieta proteinada.

El estudio Prokal fue realizado sobre 80 pacientes de edad promedio entre 44 y 46 años, en su mayoría mujeres y con índices de masa corporal mayores a 35, de los cuales una mitad realizó un tratamiento hipocalórico convencional (con 50% de hidratos de carbono, 30% de grasas y 20% de proteínas) y la otra una dieta proteinada cetogénica en tres etapas: la primera con consumo de suplementos dietarios con proteínas de alta calidad, los micronutrientes necesarios y muy bajo en calorías hasta perder un 80% del exceso de peso, la segunda incorporando gradualmente otros alimentos hasta bajar el 20% restante, y la tercera de mantenimiento de peso, con el seguimiento interdisciplinario y personalizado del paciente durante los dos años siguientes.

"La del método Pronokal es una dieta de muy bajas calorías en la que el paciente no tiene hambre porque el cuerpo genera sustancias los cuerpos cetónicos que permiten disminuir el apetito, y eso permite llevar a cabo una dieta más sostenidamente que con otras opciones en las que el paciente tenía hambre, y el hambre ganaba", explicó la Dra. Rosana Cafardo, médica nutricionista que presentó casos clínicos en el simposio. Los cuerpos cetónicos son mediadores químicos que surgen en el organismo inmediatamente a partir de la reducción de hidratos de carbono en la dieta, con lo que los pacientes que comienzan el tratamiento dejan de sentir hambre al cabo de ese lapso.

Los cuerpos cetónicos que genera el organismo cuando el cuerpo obtiene la energía de sus grasas actúan de alguna manera como "sedantes alimentarios": "Lo que hacen los tratamientos con este mismo principio es poner en marcha mecanismos preexistentes en la especie humana, que consisten justamente en mitigar el hambre cuando la oferta alimentaria cambia", explica el Dr. Montero.

      Embed

Comentarios Facebook