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Salud
01 | 11 | 2015
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Cálculos renales: un mal doloroso, pero tratable

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Uno se entera que padece “cálculos renales” cuando un dolor punzante -para la mayoría “indescriptible”- lo inhabilita para hacer cualquier cosa. Es sabido que a pesar de lo agudo es un mal tratable con medicación o cirugía en casos extremos. Aparece tanto en hombres como en mujeres, pero sucede con mayor frecuencia en varones de entre los 40 y 60 años.

Cálculos renales: un mal doloroso, pero tratable
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La litiasis urinaria, comúnmente conocida como "cálculos renales", es una patología frecuente que se observa en el 10% de la población de países industrializados y se considera que 1 de cada 10 personas la padecerá en algún momento de su vida. Aparece tanto en hombres como en mujeres pero sucede con mayor frecuencia en varones de entre los 40 y 60 años. La condición puede manifestarse con dolores intensos o bien ser asintomática, deteriorando el riñón de manera silenciosa. Por esta razón, es preciso un diagnóstico temprano y tratamiento adecuado, para evitar posibles complicaciones graves para la salud.

Un cálculo renal es una masa sólida similar a una piedra que puede presentarse sola o en cantidades y alojarse en cualquier sector del aparato urinario (usualmente en los riñones o el uréter), con posibilidad de obstruir el flujo urinario desde los riñones hasta el meato uretral. Esta masa se forma a partir de un desequilibrio en la cristalización de sales minerales disueltas en la orina. Los cristales pueden estar compuestos por diversos componentes, siendo los más frecuentes (85%) las combinaciones de calcio con oxalato y fosfato. También se pueden encontrar otras sustancias como ácido úrico, compuestos de estruvita, cisteína o xantina, explica el doctor Jorge Aguilar, médico urólogo, coordinador de litiasis del Sanatorio Agote, (MN 106.068).

Distintas son las causas de esta afección, entre las que se destacan algunas conductas propias del estilo de vida como el sedentarismo, una dieta rica en proteínas animales (carnes rojas o blancas), el sodio y un bajo volumen urinario por hidratación insuficiente y/o transpiración excesiva. A su vez, su aparición puede relacionarse con antecedentes hereditarios y enfermedades asociadas como hiperparatiroidismo, acidosis tubular renal, infecciones urinarias, neoplasias y causas idiopáticas.

Resulta de vital importancia el estudio detallado, pormenorizado y personalizado de estos factores de riesgo, combinado con estudios físico químicos de los cálculos y metabólicos para poder realizar una prevención primaria de la enfermedad y así disminuir la tasa de recurrencia a largo plazo, que sin ningún tratamiento es por naturaleza muy alta.

La elección del tratamiento dependerá de distintos factores como el tamaño, la composición y la ubicación de los cristales; la sintomatología y los antecedentes médicos del paciente, entre otros.

En general, cuando los cálculos son pequeños y no provocan ninguna molestia, se pueden eliminar espontáneamente a través de la orina. En estos casos, la patología se descubre a través de estudios por imágenes y la importancia del acompañamiento médico radica en el control y monitoreo del cuadro, como así en el seguimiento del proceso de eliminación.

En otras ocasiones, los cálculos pueden quedar atascados en el tracto urinario (riñones, uréter, vejiga o uretra) y bloquear el normal flujo de orina, provocando síntomas como los cólicos renales y aumentando el riesgo de padecer infecciones urinarias o daño renal. Aquí el tratamiento activo es indispensable para evitar complicaciones graves.

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