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“Roto”, una propuesta teatral muy diferente

Luly Vitcop
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Por Luly Vitcop


“Una imagen rota, un sueño roto, una amistad rota conforman este rompecabezas que se termina armando al final y va atravesando los distintos momentos de crecimiento de los dos personajes”, dice Adrián.

“Roto”, una propuesta teatral muy diferente
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La vida es un rompecabezas cuyas piezas en el tiempo se pueden reacomodar o se rompe de manera abrupta para siempre. La obra de teatro Roto, un proyecto de autogestión del actor Adrián Navarro, cuenta una historia de amistad en el marco de la Dictadura Militar. En la televisión comenzó con las grabaciones del unitario Marginal, una idea de Sebastián Ortega, sobre el submundo de las cárceles.

Sobre un escenario oscuro y con apenas una luz amarilla durante la casi hora y cuarto que dura la obra, no cambia de clima en ningún momento, se sabe al menos cuando empieza que el final será desolador. Navarro, conocido por su papel en la película Ay Juancito en el cine y por sus numerosos trabajos en ficción en la pantalla chica, dice que la idea de la obra siempre fue "hacerla despojada de todo, de escenografía, de cuerpo y palabra".

Sobre la base de los guiones del escritor y psicoanalista uruguayo Gabriel Guerrero, Navarro junto con su par Sergio Surraco (a quien conoció el año pasado en la tira Camino al Amor, por Telefé), adaptaron la pieza con la ayuda de dos directores santafesinos (Sergio Abbate y Raúl Kraig), llegaron a la cartelera porteña en la CMP Multiescena (ex cine Los Angeles) sobre la Avenida Corrientes, de jueves a sábados a las 21.30 horas.

Roto se había estrenado antes en Santa Fe con sólo dos funciones y gracias a la buena recepción se extendió a 17 funciones: "Entiendo que es una propuesta muy diferente a la que se ofrece en la Avenida Corrientes. Hablamos del pueblo y se lo refleja atravesando los cuerpos de los dos únicos personajes sobre escena. Amor, familiaridad, amistad, dolor y traición son los tópicos que se tocan".

El actor nació en el año 1969 y si bien era chico durante la dictadura militar, cuenta que "no tenía noción de lo que pasaba. Sólo una vez me tocó ser testigo de un hecho de violencia. Estaba en la sala de espera en un consultorio médico con mi mamá y de repente entraron con mucha violencia los militares y se llevaron al doctor arrastrándolo por el suelo. Me acuerdo que mi mamá sólo me tapó los ojos y nunca más se volvió al a hablar de este incidente".

En la pieza se cuenta la relación de dos amigos de distinta clase social desde la infancia hasta la adultez. A su vez, agrega que "los padres del escritor de la pieza se fueron exiliados de Uruguay y se fueron a vivir a Argentina y se encontraron unos años después con la misma violencia de los militares".

Navarro insiste mucho con el "despojo" en la pieza: "Es que con los militares nos despojaron de todo, de la palabra, de un ideal incluso de una generación y que hoy todos estamos pagando las consecuencias. Nos robaron una generación. Hoy creo que se tomó conciencia de lo que nos pasó y gran parte de esto tiene la educación que se ejerce sobre el tema".

Tanto Roto como Marginal colocan el poder en las relaciones humanas: "La obra se llama Roto porque son muchas piezas. Una imagen rota, un sueño roto, una amistad rota, conforman este rompecabezas que se termina armando al final y va atravesando los distintos momentos de crecimiento de los dos personajes".

Navarro cuenta que cuando se topó con el guión de Gabriel Guerrero le surgieron las ganas de contar una historia: "Me gustó mucho y sentí las ganas de contar y me metí en ese mundo para descubrir más cosas para contar. Esto es lo que me pasó con Roto. Con esta obra estoy en aprendizaje constante y fui aprendiendo con los años que todos los personajes, chicos o grandes, ricos o pobres, son todos inmensos".

Pese a la gran trayectoria en la televisión y en el cine, Navarro sólo tuvo su primer protagónico cuando debutó en su carrera con la película Ay Juancito, en la que se pone en la piel del hermano de Evita, Juan, bajo la dirección de Héctor Olivera en el año 2003.


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