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Reiterado reclamo de desagües en Bosques Norte

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Las aguas servidas de las casas cercanas desembocan en el lugar, y al no tener salida, se estancan, por lo que los vecinos deben enfrentar malos olores; temen contraer enfermedades.

Reiterado reclamo de desagües en Bosques Norte
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En Bosques Norte existe una esquina llamada "La Lagunita" en la que desembocan aguas servidas de las viviendas cercanas y cuyos frentistas vienen reclamando, desde hace 25 años, obras de desagüe a la Municipalidad de Florencio Varela.

Se trata de la intersección de Juan B. Justo y Joaquín Pesado, donde el olor fuerte y el color oscuro del líquido hace temer a los residentes contraer posibles enfermedades.

Al respecto, en diálogo con El Quilmeño, los vecinos de Bosques Norte manifestaron su bronca con la Municipalidad por "prometernos, en reiteradas oportunidades, obras de desagües que nunca concretan".

"Hay un sinfín de reclamos que hicimos tanto en el Palacio Comunal como en las redes sociales del Municipio y hasta las del propio intendente Julio Pereyra. Todos los pedidos fueron un fracaso", resaltó.

Según los vecinos, la esquina de Juan B. Justo y Pesado es llamada "La Lagunita" porque se acumula el agua proveniente de los lavaderos, las piletas del baño y de las cocinas de las casas cercanas.

"El agua es oscura y tiene un fuerte olor, que se siente, sobre todo en verano. Es un olor muy similar a la orina, así que imaginate el tiempo que lleva acumulada", agregaron los denunciantes.

La situación -continuaron- "se debe a que hay una diferencia de niveles en las calles que facilita la acumulación de agua en ese punto al que transforman literalmente en una olla".

Propuesta

Por eso, propusieron que se hagan trabajos "de emparejamiento de las calles y construcción de desagües ya que las zanjas no reciben la limpieza adecuada".

Además, señalaron que la situación se agrava durante los días de lluvia ya que el agua alcanza a las entradas de las casas. "Cuando se registran precipitaciones, todo se agrava ya que se nos puede inundar hasta los patios con las aguas servidas".

"No nos queda otra que arremangarnos los pantalones y ponernos las botas para salir o entrar de nuestras casas", describieron.

Y por las posibles consecuencias de entrar en contacto con el líquido, confesaron que "tenemos miedo de contraer enfermedades debido a que pueden tener muchos gérmenes perjudiciales para la salud".

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