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Política
08 | 11 | 2015
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Los candidatos se disputan los votos de Sergio Massa

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Mientras la campaña kirchnerista contra Macri se acrecienta, uno y otro candidato presidencial se dedican a hablarles a los votantes de Sergio Massa. El “fuego amigo” preocupa al sciolismo, que espera dar vuelta las encuestas.

Los candidatos se disputan los votos de Sergio Massa
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Fuentes cercanas al sciolismo confirmaron que cuando el candidato presidencial oficialista concurrió a Tucumán para asistir a la asunción de Juan Manzur, sus colegas gobernadores -tan interesados como él por su suerte electoral-, le recomendaron ocuparse de lleno de su provincia. Le dijeron que el tiempo escaso que resta para el balotaje no lo pierda en el interior, donde ellos harían campaña por él. Por eso fue que si bien alternó con algunos actos en el norte, Daniel Scioli se ocupó estos días principalmente de recorrer el conurbano bonaerense, donde fue muy notorio el cambio de estilo de campaña. Sus asesores le recomendaron modificar la rutina sciolista de los actos, poniendo al candidato más cerca de la gente.

Nada original: se copia el estilo de Sergio Massa, y eso tiene sentido, pues a sus votantes está dirigida exclusivamente la campaña de cara al 22 de noviembre.

Lo mismo hace su rival, Mauricio Macri, pero en el norte del país. El se ocupó especialmente de recorrer las provincias donde peor le fue en las PASO, y donde si bien logró una mejora el 25 de octubre, sigue siendo su cuenta pendiente. Ahora espera acortar fuertemente la distancia que Scioli le saca en esas provincias de fuerte cuño peronista, y tiene de donde: allí el ya fuera de carrera Sergio Massa hizo muy buenas elecciones, relegando en algunas provincias al líder del PRO al tercer lugar.

No es que Macri se vaya a desentender de la provincia de Buenos Aires, sino que su prioridad a tres semanas de los comicios pasa por esos destinos más distantes, donde hay que convencer a los votantes, pero también hacer buenas migas con los operadores massistas. También copió un poco el estilo de Massa, y se dedicó a recorrer las calles a bordo de camiones, saludando a la multitud. Flanqueado de los principales referentes radicales, a los que ya no tiene que compartir con Massa, quien dicho sea de paso volvió esta semana de unas breves vacaciones en Brasil, que compartió con el gobernador radical electo de Jujuy, Gerardo Morales, y su familia.

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Se lo vio muy suelto a Macri en el norte. Por estos días se siente en estado de gracia, al punto tal de animarse a tomar ciertos 'riesgos', como concurrir a la Bombonera para presenciar el partido en el que su club se consagró campeón ante Tigre. El xeneize tenía las de ganar, pero bien saben los políticos de los riesgos que conlleva ese tipo de acciones libradas a circunstancias donde juega fuerte el azar. Pero anda derecho el ex presidente de Boca, que celebró de nuevo a mitad de semana una nueva estrella. Claro que esta vez el escandaloso arbitraje empañó la algarabía, aunque parece no haber hecho mella en el líder del PRO, que no hizo ningún comentario cuando el ex candidato tucumano José Cano -hincha de River- lo chicaneaba ante los periodistas en su provincia por la manera como Boca se alzó con la Copa Argentina. Lejos de esbozar alguna crítica, Macri se limitaba a sonreír, como si percibiera que el alineamiento de planetas incluye el fútbol.

En los próximos días el candidato de Cambiemos se ocupará de la provincia de Buenos Aires, donde juega con su as de espadas, María Eugenia Vidal, hoy la política con mejor imagen positiva (70%). Pero no por eso Macri puede confiarse en que ella haga sola campaña en su favor. Por el contrario, ya que no la tendrá ahora en la boleta -ni del otro lado estará Aníbal Fernández-, mejor recorrer juntos el Conurbano profundo. En busca de los votos de Massa, claro está.

Volviendo a Scioli, el candidato oficialista alternó buenas y malas durante la semana. Entre estas últimas, el problema mayor está en el 'fuego amigo' que recibe. El peor día, por lejos, fue el miércoles, cuando no tuvo paz en toda la jornada. Mientras el candidato gasta zapatos recorriendo la geografía bonaerense, desde temprano lo sufrió al jefe de Gabinete destratando a Gustavo Marangoni por haber defendido al economista macrista Carlos Melconian. Esa misma mañana, el piquetero oficialista Emerenciano Sena bloqueaba el aeropuerto de Resistencia ante la llegada del demonizado Mauricio Macri, y un acto regional del candidato tuvo así repercusión nacional, victimización incluida. Ese mismo día llegó el fallo de la Corte Suprema declarando la inconstitucionalidad de la Ley de Subrogancias, y trascartón el kirchnerismo protagonizaba una polémica sesión en Diputados, en la que por orden de Cristina el oficialismo convirtió en auditores a dos conspicuos camporistas que se ocuparán en el futuro de auscultar las cuentas del gobierno que venga, pero antes las del que se va.

La medida causó gran repercusión en la prensa, con el consiguiente efecto negativo sobre la campaña de Scioli. De hecho, el propio oficialismo se resistía a tratar ese día un tema que no les despertaba el menor interés y que por tradición y lógica debería abordarse con la nueva composición del Cuerpo; pero sobre todo no querían enrarecer más el clima en plena campaña presidencial. La orden directa de la Presidenta dada a ciertos gobernadores ahogó el clima de rebelión, aunque fue una muestra de lo que vendrá pasado el 10 de diciembre en el peronismo, cualquiera sea el resultado del balotaje.

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Los puestos de auditores suelen ser ocupados por legisladores salientes, pero en este caso fueron para dos funcionarios de La Cámpora, uno de ellos al que todavía le facturan los propios oficialistas haber sido ideólogo de la fracasada reforma judicial. Se sabe no obstante que Julián Alvarez, de quien hablamos, es uno de los preferidos de Cristina, que se interesó especialmente por su suerte electoral el 25 de octubre, cuando preguntó por los resultados de Scioli, de Aníbal F. y de Alvarez en el municipio de Lanús, no necesariamente en ese orden.

La Presidenta reapareció sobre el final de la semana, poniéndose una vez más al frente de la campaña. Con Daniel Scioli de nuevo presente -no había estado en el último acto de CFK en la Casa Rosada, el día de los cuatro discursos-, Cristina retomó personalmente la campaña del miedo contra Mauricio Macri, a quien comparó sin eufemismos con Fernando de la Rúa, y a Cambiemos con la Alianza. Es lo que se espera recrudezca los próximos días, cuando arranquen los spots de campaña, que se espera sean durísimos contra el jefe de Gobierno.

Mientras tanto siguen circulando encuestas que muestran al candidato de Cambiemos adelante, no obstante lo cual el sciolismo ha recuperado el optimismo. Piensan que hay tiempo suficiente para que el temor a 'lo que puede suceder si gana la oposición' termine prevaleciendo, y que el fantasma de la ingobernabilidad contribuya a volcar hacia el gobernador bonaerense a la mayor parte de los indecisos, que siguen siendo un número importante entre los votantes de Massa, esos que son el objeto del deseo de Scioli y Macri.

 

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