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Música
12 | 11 | 2015
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Sergio Ch: "Con Los Natas fue parar o morir"

Camilo de Cabo
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Por Camilo de Cabo


El actual frontman de Ararat vive un presente pleno y luminoso lleno de proyectos musicales, pero no le escapa a hablar de la gran banda con la que se hizo conocido. De cara a la presentación de su primer disco solista, DIARIO POPULAR lo entrevistó en exclusiva. Y sí, habló sobre una posible reunión del grupo emblema del stoner nacional

Sergio Ch: Con Los Natas fue parar o morir
Fotos: Laura Tenenbaum/Diario Popular
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A fuerza de talento, perseverancia, personalidad y mucho rock sobre sus espaldas, Sergio Chotsourian (o, más fácil, Sergio Ch, como se da a conocer desde hace un tiempo) se hizo todo un nombre en la escena musical de nuestro país. Frontman y líder de Los Natas, la primera, genial y más emblemática banda argentina de stoner rock, giró por el mundo y dejó un rico e interesantísimo legado musical.

Tras años de cierta oscuridad, el actual cantante y bajista de Ararat vive un presente pleno y luminoso, en el que sigue dándole rienda suelta a su pasión por la música en varios proyectos. Uno de ellos es su primer disco solista, "1974", el cual acaba de ser editado en formato físico.

Con este lanzamiento como excusa, y de cara a su presentación de este viernes, DIARIO POPULAR charló en exclusiva con Chotsourian. Pero antes, lo sometimos a nuestro ya clásico "Ping-Popu":

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A continuación, la entrevista completa con Sergio Ch:

-Contame un poco cómo surge "1974".

Compuse "1974" hace tres años. Para el final de Los Natas empecé a laburar en el estudio de mi casa. Estaba pasando por un momento de cambio grande, tanto a nivel personal, como espiritual y físico, y empecé un poquito con unas canciones que tenía. Fue casi como una catarsis: en uno o dos meses escupí trece canciones con sus respectivas letras. Busqué más que nada la crudeza de las primeras tomas en esas grabaciones. Por eso tuve la idea de grabarlo en mi casa, tranquilo, y divirtiéndome con aparatos de grabación un poco antiguos o no tan comunes, como máquinas de casete, de cinta, cámaras de video y de fotos. Lo hice un poco para buscar texturas pero también por hacerlo con lo que tenía a mano en el momento en que salía la canción. Con el tiempo lo mezclé también en mi casa. La masterización fue un proceso largo que hicimos en el estudio El Ático, en el que también produjimos el audio, combinando un poco el audio Lo-fi que logré en mi casa con otro tipo de audio un poco más parecido al de los demás discos de mi carrera. Y cuando lo terminé lo cajoneé un poquito.

-¿Por qué decidiste editarlo en formato físico cuando ya lo habías publicado en Internet bastante tiempo atrás?
A principios de este año, abrí la plataforma Bandcamp para mi sello discográfico, South American Sludge, y como primer lanzamiento me pareció una buena idea publicar 1974. A medida que fue pasando el año fui filmando algunos videos de los temas que más me gustan del disco de una forma bastante casera y la sangre me empezó a pedir el formato físico del disco. Poder tenerlo, verlo, regalarlo, darlo en mano... También la gente que me sigue hace tantos años lo empezó a pedir. Entonces hicimos una coproducción junto a Oui Oui Records para hacerlo posible. Si bien la era digital ya superó todo y el disco estaba para bajar y escuchar online, para mucha gente que escucha este tipo de música es importante tener el formato físico. Poder tenerlo, verlo, tocarlo, ver el arte del booklet, que hice yo inspirándome un poco en el arte tibetano antiguo, en dibujos de guerreros combinados con fotos mías manejadas con mucho contraste.

-¿Cómo fue ese momento que pasaste al que hiciste referencia y qué te llevó a componer este disco?
Fue un momento muy fuerte, de tocar fondo después de más de 15 años de estar con Los Natas girando por el mundo. Dos giras en Estados Unidos, más en Europa, 28 recitales en 30 días, tener una camioneta del año 80 donde recorrimos todo el país mientras se caía a pedazos, la noche, el consumo, los excesos... Llegó un momento en que todo eso hizo un vórtice con el crecimiento de mis dos hijos. Yo tengo una nena de 15 años y un varón de 13. Eso me hizo tocar fondo realmente y me hizo proponerme un cambio, primero que nada para mí pero también para la gente que amo. Eso al toque se vio reflejado en mi profesión, en la música, en mi manera de tocar y componer. El título del disco tampoco es en vano: es el año de mi nacimiento. Y para mí todo este proceso bastante largo y duro fue y es como un renacer. Es una segunda oportunidad que me está dando la vida y yo estoy muy agradecido con eso. Y un poco 1974 también es un homenaje a mis padres y mis abuelos, y a toda la gente que me acompañó en la música y en la vida.

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-¿La idea era hacer un disco casi totalmente acústico o se dio así por esas circunstancias personales que atravesaste?
Después del final de Los Natas yo largué las guitarras por unos años. Venía medio saturado de las seis cuerdas, de los punteos, del lugar de guitarrista frontman, de los solos... Ya me había comido la película Spinal Tap y había entendido varias situaciones. Y ahí empecé Ararat en formato dúo con Alfredo Felitte. Hicimos un año y medio de shows que eran sólo bajo y batería. Entonces durante dos años me dediqué a tocar el bajo. Después me volvieron las ganas de relacionarme de nuevo con la guitarra, y para mí la primera guitarra es la criolla que estaba tirada en una esquina de mi casa, o la guitarrita Hohner de mi hijo con la que compuse la mayoría de los temas de "El Nuevo Orden de la Libertad" (último LP de estudio de Los Natas). Entonces, "1974" sí fue planteado desde la guitarra criolla. Al mismo tiempo heredé un piano inglés del año 50, lo mandé a afinar y descubrí que tenía un audio tremendo. Entonces lo llamé a mi hermano Santiago, que es concertista, y le dije que quería tomar clases de piano. Y él me dijo: "no tomés clases, empezá a hacer como bollitos con los dedos y a buscar tu sonido como hiciste con la guitarra". Primero pensé que estaba completamente loco, pero después me senté en el piano y empecé a entender lo que me decía y a hacer mis propias composiciones. Yo no puedo tocar un tema de piano ni de Lerner ni de nadie (risas), pero sí pude componer mis propias canciones con el piano. En resumen, los elementos que conforman "1974" son la guitarra criolla, el piano, las voces y las letras, que tienen una poesía muy fuerte. Y pequeños sonidos que le fui agregando a los temas según lo que cada uno de ellos pedía. Básicamente, es un disco muy crudo y muy directo, y hasta casi te diría folclórico.

-Este es tu primer disco solista, pero siempre formaste parte de bandas y tuviste varios proyectos. ¿Te ves en el futuro como solista?
No. El lugar de solista me hace sentir un poco extraño. A mí me gusta mucho laburar en equipo, aprender de los músicos que tengo al lado y compartir la música con ellos. Yo prefiero la banda, siempre. Este año estuve laburando en un nuevo grupo, un nuevo trio, en el que vuelvo a la guitarra eléctrica, a la (Gibson) SG que toqué toda la vida, con dos amigos. Y no por casualidad son dos jóvenes padres de familia, que llevan una vida muy sana, en el mismo tren que estoy llevando yo ahora. La banda se llama Soldati, que quiere decir "soldados" en latín, y ya compusimos los 9 temas que, si Dios quiere, conformarán nuestro primer disco el año que viene.

-¿Cómo tomás a Ararat hoy en día? ¿Es tu "banda madre", como lo fue Los Natas en su momento, o ya no tenés una banda principal?
Creo que el concepto de tener una "banda madre" o principal es un poco lo que me llevó a toda esa adrenalina, excesos y movida de querer llegar a lograr las cosas a cualquier precio. Hoy en día, ya con 41 años, lo que trato de hacer es no ser fanático de nada, ni de mis proyectos ni de mí mismo. Y trato de equilibrar mi energía y dedicársela a Ararat, Soldati,  mis hijos, mi familia y mis amigos. Ya no vivo la banda como un proyecto de vida, sino que vivo la vida como un proyecto de vida. Mi mayor anhelo es vivir bien, vivir mejor. Lo que es más constante en mi vida, mi proyecto madre por así decirlo, son mis hijos. Ellos son mi prioridad.

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-¿Por qué se separó Los Natas?
Básicamente llegó un momento en que era o reventarnos con la camioneta en la ruta, o terminar presos en un cruce de frontera en Suiza, o que exploten todos los equipos en un show. Nosotros llevamos todo lo que pudimos la banda  a un máximo límite durante muchos años. Creo que paramos en un momento justo, como para que cada uno de los tres pudiera dedicarse a sus prioridades en ese momento. El momento en que la banda dejó de ser nuestra prioridad fue cuando nos empezó a consumir. Bah, hablo por mí; no sé cómo se sentirán Walter (Broide) y Gonzalo (Villagra) al respecto. Pero básicamente fue eso. Fue parar o morir.

-¿Cómo quedaron las cosas entre ustedes?
Quedaron muy bien. Estoy en contacto con Walter, aunque menos que antes, porque él tiene muchos proyectos y está tocando muchísimo. Y, por ejemplo, con Gonzalo hace poquito encaramos un proyecto nuevo, que es un trío bastante poderoso conformado por nosotros dos y Rolando Castello Junior, el baterista de Patrulla Espacial y Aeroblus. La verdad que el reencuentro con Gonzalo fue hermoso. Nos volvimos a juntar después de cinco años y fue como si no hubiera pasado el tiempo. Yo a Walter y a Gonzalo los quiero muchísimo. A Los Natas lo quiero muchísimo y estoy recontra agradecido con toda la gente que nos ayudó para que el barco fuera para delante, que fueron muchísimas personas.

-¿Volverías con Los Natas?
¡La pregunta del millón de dólares! (Risas). La reunión de Los Natas es un tema que va a estar abierto siempre, al menos hasta el día que uno de los tres pase a mejor vida. Creo que es un deseo de los tres, pero bueno, depende de muchos factores. Por el momento, creo que estamos muy bien como estamos. Nosotros discográficamente entregamos un material ya cerrado. Nos despedimos con el split con la banda Solodolor que yo tuve con Billy Anderson, Gustavo Rowek y el Topo (Armetta), uno de los fundadores de Massacre, y tuvimos invitados como Boom Boom Kid y Ricardito Iorio. Creo que por ese lado ya estamos bastante llenos. Si llega a venir una vuelta va a ser un plus. Pero hoy por hoy, Los Natas no vuelven.

-No depende de vos...
Depende del universo mismo.

-¿Qué pensás que tiene que pasar para que se dé la reunión?
Yo no sé qué voy a comer mañana a la noche, menos voy a saber si van a volver Los Natas (risas).

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-¿Sentís que con Ararat fue volver a empezar?
Cuando arranqué con Ararat en 2009 estaba muy bien con Los Natas. Pero había mucha música que yo ya estaba componiendo y que quizás no encajaba con el último disco que estábamos haciendo. En esa época empecé a armar el estudio en casa y, un poco probando el estudio y otro poco por reencontrarme con varias composiciones que tenía cajoneadas, empecé a hacer un montaje de toda esa música. Y también empecé a encontrarme con mi pasado. La mitad de mi sangre es armenia. Mi abuelo es sobreviviente del genocidio. Entonces hice el primer disco de Ararat, "Música de la Resistencia", en homenaje a la mitad de mi sangre, ya que gracias a mi abuelo yo estoy acá vivo y pude tener un padre, una casa, una vida. El primer disco de Ararat fue pensado como un proyecto musical, no como una banda. Después arranqué también solo "Ararat 2", pero después apareció Alfredo Felitte en mi vida y la cosa cambió. Pero volviendo a tu pregunta, sí, fue un poco empezar de vuelta. La propuesta en vivo de la banda, para lo que era el stoner acá y afuera, era y es una propuesta jugada. Hay pocas bandas que salen con una propuesta de sólo bajo y batería. Pero bueno, yo volví de la última gira europea de Los Natas y vi que a las bandas que le estaban poniendo el ojo no eran Fu Manchu o la reunión de Kyuss o ese tipo de bandas más clásicas, sino otras que intentaban romper barreras dentro del stoner mismo, como Om, Sunn O))), EyeHateGod... Bandas que llevaban a este tipo de música a un lugar más extremo. Entonces volví muy cebado. Y ahora que el stoner esta más establecido acá, Ararat viene con otra propuesta. No es el clásico trio stoner con el cactus, la ruta, la mina, la cabra, el desierto y la calavera.

-¿Qué diferencias ves en nuestra escena stoner con respecto a las de otros países?

Creo que lo que más nos diferencia, y lo que yo defiendo con mi sello, es que los chicos cantan en castellano, de sus vivencias y de cómo se sienten. Y eso parece poco pero es una punta de lanza muy fuerte para que el estilo crezca y para que las bandas tengan su identidad. Nosotros  giramos con un montón de bandas europeas de distintos países y todos los changos cantan en inglés, y hasta copian la manera de cantar de, no sé, Ian Gillan, Robert Plant o John Garcia. Lo ves y  decís "me están vendiendo Pizza Hut en caja de cartón reciclado". Yo me quedo toda la vida con lo que estamos haciendo acá, que me parece mucho más auténtico. Ahora, los gringos son los gringos. Ellos lo inventaron y no hay con que darles. La escena yanqui es tremenda en lo que es sonido, profesionalismo y competitividad. Me acuerdo que nosotros nos bajamos de tocar en el festival Roadburn de Holanda después de haber hecho un show tremendo, y le decimos a nuestro roadmanager europeo: "¡Sonamos como la puta madre!". Y él nos dijo: "Sí, sí, pero para sonar como High on Fire les falta como 300 recitales". Y era así. Vos escuchás una banda de afuera y es muy difícil estar a la altura de ellos, porque ellos inventaron la papa. Pero nosotros tenemos lo nuestro, y también con lo que tenemos hacemos mucho más de lo que sería posible. Nosotros tenemos que aprender todo de cero porque nadie nos lo enseña. En Estados Unidos todo tipo de rock es una cultura y creo que es más fácil allá.

-La última: ¿qué lugar creés que ocupás hoy en el stoner?
Creo que después de 21 años de dedicarme a este estilo ocupo mi propio lugar: de músico y persona que ha propuesto muchas cosas para la escena y que sigue proponiendo. Que va por más. Soy muy inquieto y me gusta mucho lo que hago. Y no creo ser un rótulo. Soy un músico más. Lo demás lo puede poner la gente o la prensa, pero mi prioridad hoy es la vida, no ser músico, ni ganarle a nadie, ni tener un póstumo palco en la historia del stoner nacional. Todo lo que hice y lo que hago lo hice siempre desde el amor, de querer compartir y de buscar también el amor de la gente. Ese es mi lugar. Ser un músico más del rock nacional.


• DATO: Sergio Ch se presenta en vivo el viernes 13 de noviembre a las 22:00 en Carnal Bar (Niceto Vega 5511, CABA).

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