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Salud
13 | 11 | 2015
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Uno de cada diez argentinos es diabético

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El 90% sufre el de tipo 2, según revela un estudio que destaca la importancia de su prevención y se detecta a través de un simple análisis de sangre. Este mal es la séptima causa de muerte nacional.

Uno de cada diez argentinos es diabético
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Uno de cada diez argentinos padece diabetes y el 90 por ciento de ellos sufre el tipo 2 de esta enfermedad, según lo reveló un estudio que destacó la necesidad de fortalecer su prevención. En el marco del Día Mundial de la Diabetes, que se conmemora hoy, se advirtió que las personas que tienen diabetes tipo 2 y que se inyectan insulina aseguraron que les preocupa su futuro, la libertad para comer y la vida sexual, entre otras cuestiones que afectan su calidad de vida.

El Instituto de Efectividad Clínica y Sanitaria (IECS), organización académica independiente afiliada a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA), señaló que el 9,8% de los adultos de Argentina sufre diabetes y que el principal problema de la enfermedad radica en la prevención de los factores que predisponen a padecer esta enfermedad (exceso de peso, alimentación no saludable e inactividad física). Deben existir "más oportunidades para que esta enfermedad sea diagnosticada", ya que se detecta a través de un simple análisis de sangre. Esta información fue publicada en la revista científica Plos One y surge del análisis de las Encuestas Nacionales de Factores de Riesgo.

Según dicha investigación, las altas tasas de inactividad física, las dietas poco saludables, el sobrepeso y la obesidad están aumentando la cantidad de diabéticos en Argentina y en todos los demás países en desarrollo.

"La diabetes es una creciente amenaza global; el número de adultos que la sufren se duplicó en las últimas tres décadas", señaló el artículo de Plos One.

La diabetes es la séptima causa de muerte nacional, lo que significa que alcanza proporciones epidémicas y que constituye un importante problema para la salud pública.

Esta pandemia, que a nivel global padecen 380 millones de personas, puede prevenirse realizando actividad física y llevando una dieta saludable. "Como la diabetes no siempre produce síntomas muchas veces pasa desapercibida. Por eso todos los mayores de 40 años deberían hacerse un análisis de sangre anual para medir su glucemia", señaló Andrea Beratarrechea, médica clínica investigadora del IECS y co-autora del artículo publicado por Plos One.

Beratarrechea explicó que "hay que establecer una comunicación fluida entre el profesional de la salud y el paciente" y consideró que "es importante que aquellos que necesitan un tratamiento no abandonen la medicación por su cuenta cuando se sientan bien, porque la diabetes es una enfermedad crónica, lo cual quiere decir que dura toda la vida". "Y a aquellos a los que el médico les dice que tienen que aplicarse inyecciones de insulina, que no se asusten. Porque siguiendo un tratamiento y manteniendo los valores de azúcar en sangre controlados, se puede vivir bien y llevar una vida normal", indicó la especialista.


Cómo es vivir con diabetes

Otro estudio realizado por el IECS, que fue publicado este año en la revista científica International Journal of Health Policy and Management (IJHPM), analizó qué aspectos de la calidad de vida ven más afectados quienes padecen diabetes tipo 2 y se inyectan insulina. De acuerdo con este trabajo, las cuestiones que más impactan en la vida de esa población son las preocupaciones sobre el futuro, la libertad de comer lo que desean, las condiciones de vida, la vida sexual y la vida familiar

Andrea Alcaraz, médica, investigadora del IECS y co-autora de este trabajo, realizado a 183 pacientes, explicó que "si bien la calidad de vida se ve afectada, quienes tienen que aplicarse una inyección de insulina pueden vivir con buena calidad de vida".

Este trabajo fue el primero en analizar la calidad de vida de los diabéticos que se encuentra en tratamiento con insulina en Argentina. "Su importancia radica en que si, por ejemplo, los profesionales de la salud empiezan a tener en cuenta que a los pacientes les preocupa su futuro, cuando les diagnostiquen la enfermedad deberían transmitirles claramente que si se controlan, pueden llevar una vida normal", señaló.

"Para los pacientes, la diabetes es un "cuco". Tener que aplicarse insulina suena gravísimo y les cuenta tanto a los médicos indicarla como tratamiento como a los pacientes aceptarla. Por eso cuando se diagnostica esta enfermedad, a muchos pacientes se les "cae el mundo". Pasan por distintas etapas. Al principio algunas personas se enojan (piensan: "¿Por qué me tocó a mí?'), se deprimen y, finalmente, se adaptan. Sin embargo, las inyecciones de insulina son una medicación muy efectiva y están disponibles en nuestro país en forma gratuita", explicó Andrea Beratarrechea, médica clínica investigadora del IECS y también autora de la publicación de IJHPM.


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