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Panorama político
15 | 11 | 2015
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Scioli apuesta un pleno al debate de esta noche

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


Sobrevalorando tal vez los efectos que podría tener el debate sobre los votantes, el candidato oficialista le asigna al mismo una relevancia central para potenciar sus posibilidades en el balotaje

Scioli apuesta un pleno al debate de esta noche
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Ya no queda ninguna duda de que dentro de una semana la Argentina vivirá su primer balotaje de la historia. Los reparos tenían que ver sin dudas con el antecedente más cercano, cuando en las elecciones del 27 de abril de 2003 las fórmulas Menem-Romero y Kirchner-Scioli quedaron habilitadas para competir tres semanas después por la presidencia, luego de haber ganado los primeros por un escueto 24,45% a 22,24. Una diferencia similar a la que se dio el 25 de octubre pasado, con guarismos más nutridos.

Todos recuerdan que el riojano se bajó de la segunda vuelta a sabiendas de que sufriría una derrota demasiado holgada, pero lo hizo faltando apenas cinco días para la elección. Las encuestas daban a Menem entre 10 y 12 puntos debajo del santacruceño, según admitía el propio ex presidente. Pero durante las dos semanas y media que se mantuvo en campaña, intentó por todos los medios revertir la sensación de que su derrotado en primera vuelta lo vencería sin atenuantes en la segunda. Y lo primero que hizo, a dos días de haberse impuesto en la primera vuelta, fue desafiar a su rival a un debate. Justamente él, que hizo célebre 'la silla vacía' frente a Eduardo Angeloz, se permitió mostrar un signo de debilidad, por cuanto el menemismo siempre sostuvo que los debates eran propuestos por 'los candidatos que van perdiendo'. Su rival, en tanto, adoptó otra postura típica de la política local: el que tiene las de ganar, no arriesga. No hubo debate.

      evo morales daniel scioli

Quedan expuestas las similitudes entre esa elección y la actual, en la que curiosamente el oficialismo admite también ir detrás en las encuestas. Quedó más que claro el domingo de la primera vuelta que el sciolismo vivió los resultados como una derrota, pese a haberse impuesto en los votos. El dato más impactante para ese razonamiento fue la pérdida de la provincia de Buenos Aires. Y si bien la estrategia desde entonces deja implícita la sensación de 'correr de atrás', también lo admiten en privado. Gente del entorno del gobernador reconoce una diferencia de siete puntos con Macri, aunque aclaran que al principio eran más, y que confían en que la tendencia pueda revertirse.

Unos y otros se han curado en salud en materia de encuestas durante este extenuante año electoral y por eso nadie se confía. Todos señalan como casos testigo de resultados no previstos el balotaje porteño y la primera vuelta nacional. Si bien reconocen haber estado errados en esas elecciones, los encuestadores replican que en ambos casos fallaron en las distancias, aunque acertaron el orden de los resultados. Un encuestador que supo trabajar para este gobierno los últimos años reconoció a DIARIO POPULAR en off una diferencia de 8% en favor de Macri, pero en 'on' se limitó a hablar de 'unos puntos de distancia' entre el candidato de Cambiemos y el del FpV. Y destacó -como para mantener viva la esperanza oficialista- dos datos no menores: un crecimiento de los indecisos y un achicamiento en las diferencias.

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Como Menem en 2003, lo primero que Scioli hizo ahora fue pedir un debate que Macri no pudo rehuir, aunque limitó la cantidad a uno, cuando el gobernador ya daba por confirmado también otro en TN. Semejante obsesión del candidato oficialista por debatir contrasta con sus argumentos de la primera vuelta, cuando se excusó de asistir a la Facultad de Derecho diciendo que él debatía 'todos los días con la gente'.

Está claro que han tomado el histórico evento de este domingo como el factor determinante que puede signar el destino del balotaje. Si bien muchos analistas relativizan el efecto que pueda llegar a tener, el sciolismo está convencido de que como están las cosas un buen golpe de efecto podría revertir la tendencia y afrontar la última semana de campaña con el optimismo que hoy no le sobra.

Para eso los dos candidatos se han preparado a full los últimos días, suspendiendo viajes y actos para entrenarse, pulir detalles y ensayar estrategias para el debate. Se espera que Scioli mantenga la ofensiva que ha expuesto durante este tramo de la campaña en el que se ha dedicado a denostar a su rival, mientras que Macri ha sido entrenado para no perder la calma. Bajo estricto secreto se mantienen los detalles del trabajo de cada contendor, aunque ha trascendido por ejemplo que en el equipo de Scioli Gustavo Marangoni es quien hizo de Macri en el coaching; mientras que el ensayo del jefe de Gobierno tuvo una particularidad: cada tanto se le hacía intercambiar el rol al propio candidato de Cambiemos, que pasaba a actuar como Scioli, cuestión de imaginar qué puede pensar su rival y palpar desde otro ángulo sus propias debilidades.

En materia de debates, el líder del PRO tiene más experiencia. No participó en siete, como se dijo estos días, pero sí lo hizo en cinco, con rivales de fuste. Scioli en cambio solo lo hizo una vez, hace 18 años.Mauricio Macri tuvo su debut el 13 de agosto de 2003, cuando compitió por primera vez para la jefatura de Gobierno; fue en el programa A dos voces, de TN, y enfrentó al jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, Patricia Bullrich y Luis Zamora. Y volvió a debatir el 3 de septiembre, esta vez por Canal 7, con Ibarra, que lo venció en el balotaje.Macri compitió dos años después para diputado nacional, y el 5 de octubre de 2005 debatió nuevamente en A dos voces, ahora con Elisa Carrió y Rafael Bielsa. Su tercera experiencia fue el 23 de mayo de 2007, cuando otra vez fue en busca de la Jefatura de Gobierno y se las vio con Daniel Filmus y Jorge Telerman, en TN. En ese evento, tras un extenso debate Macri mostró un reloj de arena y les dijo a sus rivales: 'Mientras ustedes discutían estas cosas, se cometieron diez delitos en la Capital'. Un gran golpe de efecto que no podrá repetir este domingo, pues los candidatos no podrán mostrar gráficos, láminas, ni otros elementos, según establece el Manual de Estilo firmado por las partes.

Para el balotaje con Filmus, que terminó ganando, Macri el presidente Néstor Kirchner había tomado activa participación en la campaña y llamaba a los porteños a no someterse 'nuevamente a políticas de derecha'. Al anunciar su decisión de bajarse del debate, Macri argumentó que 'en este contexto de agresividad y campaña sucia, no tiene ningún sentido'.

Ya siendo jefe de Gobierno, en 2011 el debate entre Macri, Filmus y 'Pino' Solanas se frustró al rechazar la invitación el candidato kirchnerista porque el evento se realizaría en TN. Sí quería ir al debate organizado por la UBA, pero Macri solo estaba dispuesto a ir al de A dos voces, así que quedó en la nada. Y para la segunda vuelta, Filmus fue el que reclamó debatir, pero el macrismo lo rechazó. 'Decidimos que no están dadas las condiciones para un debate con Filmus, porque sería un escenario para la agresión y la mentira', expresó entonces Marcos Peña por Twitter.

El cuarto debate del que participó Macri fue el del 4 de octubre pasado, al que faltó Scioli, quien tuvo una única experiencia en la materia el 7 de mayo de 1997, cuando compitió para diputado nacional por la Ciudad, con Chacho Alvarez, Domingo Cavallo, Rodolfo Terragno y Gustavo Beliz. En esa oportunidad, como único oficialista, le tocó el rol de atajar las críticas al menemismo gobernante. Este domingo deberá hacer mucho más que defender al gobierno.


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