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Política
18 | 11 | 2015
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Las tácticas, estrategias y reproches del histórico debate

José Di Mauro
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Por José Di Mauro


El paso de los días va dejando atrás el debate y se acerca la hora de la verdad, pero siguen conociéndose entretelones del evento en la Facultad de Derecho. Camino al domingo, hay explicaciones y reproches.

Las tácticas, estrategias y reproches del histórico debate
Foto:

"Fuego amigo que no cesa". La frase deslizada por alguien cercano al entorno del gobernador bonaerense expresaba el sentimiento luego de ver la fotografía del ministro de Economía, Axel Kicillof, sonriente junto a la titular del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, durante la cumbre del G20 que se celebra en Turquía -a la que Cristina no fue, para estar cerca de la campaña de la que ahora casi no participa-. La foto se mostró justo cuando el candidato presidencial oficialista se la pasa endilgándole a Mauricio Macri un posible acuerdo con el FMI. Un poco inoportuno, más allá de que Daniel Scioli descartara ayer haberse disgustado por el tema.

Pero ya están acostumbrados en el sciolismo a desayunarse con novedades de ese tipo. De hecho, lo primero que hacen cada día es ver qué ha dicho el jefe de Gabinete en su encuentro matinal con los periodistas. Especial interés tenían el lunes en conocer la opinión sobre el debate de la noche anterior. Y estuvo "correcto" Aníbal: ponderó a Daniel Scioli y comparó a Mauricio Macri con un pai umbanda.

Pero no se pudo contener el jefe de Gabinete y al mostrarse molesto porque el líder del PRO lo hubiese mencionado en el debate, dijo que le "encantaría" que Macri "tuviera el coraje de debatir conmigo". ¿Pensará que él podría hacer mejor papel en un debate con su denostado antagonista? Tal vez exageren los sciolistas que piensan así, de perseguidos que son, nomás...

Con todo, el espíritu dentro del búnker sciolista tras el compromiso al que tanta importancia le dispensaron era una mezcla de resignación y alivio. Porque si bien el debate presidencial no terminó dándoles el espaldarazo con el que se habían ilusionado, tampoco lo consideran un fracaso, riesgo que se corre al asumir semejantes riesgos. Máxime cuando el candidato se había mostrado dispuesto a jugarse el todo por el todo esa noche. Y más que nada teniendo en cuenta el resultado de los primeros cruces con Macri, cuando quedó expuesta de entrada una aspereza inusual.

Se sabía que Scioli asumiría la ofensiva de punta a punta; pero se daba por descontado que su rival se mostraría contemplativo y que su máximo esfuerzo estaría puesto en mantener la calma hasta el final. Como en un match de boxeo en el que el desafiante debe hacer el gasto si quiere quedarse con el título, mientras su rival -al que le alcanza con el empate- lo espera haciendo pasar los minutos pues eso es lo que más le conviene.

Por el contrario, Mauricio Macri dio la sorpresa mostrándose agresivo desde el principio. Le pasó factura a Scioli por su ausencia en el anterior debate, y luego hizo hincapié en su pertenencia al gobierno. "Creo que los que tienen miedo son ustedes, que ya no quieren volver al llano y perder los privilegios", le dijo. Y mientras Scioli eludía hablar de los números de la pobreza, insistía con la devaluación que propone "el candidato Macri", y le pasaba factura por las leyes no votadas, el jefe de Gobierno lo tildaba de "panelista de 678".

Tras ese primer tramo en el que claramente Macri sacó una diferencia a su favor, Daniel Scioli logró recomponerse y llegó decorosamente al final del debate, alcanzando en algunos pasajes a su rival con algunos mandobles. Su mejor momento fue cuando le preguntó cómo podría combatir al narcotráfico sino había podido resolver el problema de los "trapitos". Extrañó que su adversario dejara pasar la oportunidad de responder que esa propuesta impulsada dos veces por legisladores del PRO no había podido avanzar en la Legislatura porteña por la falta de apoyo del FpV, pero hay razones que lo justifican.

En primer lugar, y principal, Scioli estaba cerrando un tramo con su respuesta, por lo que a continuación Macri debía comenzar a exponer sobre otro tema, y una de las premisas que debía cumplir a rajatabla era no alterar sus discursos introduciendo respuestas sobre otras cuestiones. Corría el riesgo de salirse del eje y de que no le alcanzara el tiempo, que siempre le dio justo. Con otro riesgo: exponerse a que le dijeran que si no pudo aprobar la ley contra los cuidacoches porque nunca tuvo mayoría en la Legislatura, ¿cómo se las arreglará con leyes mucho más controvertidas en un Congreso donde no es ni siquiera la primera minoría?

Fuentes cercanas al candidato de Cambiemos explicaron a DIARIO POPULAR que muchas imputaciones de su rival quedaron sin responder porque así lo habían establecido, pues los tiempos exiguos no permitirían dejar claros los argumentos. Fundamentalmente esto tiene que ver con las leyes no votadas en el Parlamento, que ameritaban una explicación demasiado extensa y puntual para cada una.

Pese al clima de celebración contenida que se percibía el lunes en el bunker macrista, allí hay quienes se quedaron con gusto "a poco". Son los que piensan que, con la manera favorable como comenzó el debate, la elección podría haberse definido esa misma velada, por nocaut. Habría que ver de qué manera podría suceder algo tan contundente, pero lo cierto es que en el primer descanso le habrían sugerido a Macri "regular la confrontación", porque se exponía a lucir altanero y agresivo.

Más allá de todas estas consideraciones, otra regla no escrita establece que pese a tantos esfuerzos que demanda prepararse para un debate, los hechos que quedan en la memoria no necesariamente son los expresados durante los cruces, sino pequeños gestos que son retenidos por el televidente.

Pasó en el debate anterior, del que se recuerda el medio minuto de silencio que Sergio Massa le dedicó a la ausencia de Scioli. En este caso, más allá de los cruces picantes, el instante final del debate que se llevó las fotos y comentarios fue el del beso del matrimonio Macri. Motivo de incontables memes que regaron las redes sociales, ese dato anecdótico fue la frutilla del postre para Cambiemos; mientras que en el sciolismo hubo reproches públicos por lo que consideran fue un cierre desarticulado, con una primera dama bonaerense subiendo unos segundos más tarde, razón por la cual el gobernador terminó saludando primero a la pareja de su rival.

Detalles; nadie puede creer que una presidencia pueda definirse por un beso, o una fotografía. Pero si hay alguien obsesivo por los detalles, ese es el gobernador bonaerense, y así lo hizo notar a su entorno.

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