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Fútbol
22 | 11 | 2015
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El Rojo de Pellegrino y mentalidad copada

Pablo Vignola
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Por Pablo Vignola


Independiente llega a la final de la Liguilla, nada menos que ante Racing, en la cumbre de su ola de rendimiento. Con el plantel en plenitud y pensando en una próxima temporada con logros muy importantes.

El Rojo de Pellegrino y  mentalidad copada
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En ablande. Así como los motores rectificados, que necesitan un tiempo antes de ser exigidos a fondo, Independiente le fue dando forma a la transición pos-ascenso que inició con la llegada de Jorge Almirón primero y Mauricio Pellegrino después. Cuarto en un torneo y quinto en el segundo, que compartieron ambos entrenadores. En el primero con 10 triunfos en 19 partidos, en el segundo con 14 de 30; y un total de 10 derrotas en 49 juegos, números que claramente muestran un marcado progreso en la propuesta de juego.

Y en esa mejoría, además de las ideas de los entrenadores, hay que señalar el aporte de los refuerzos que llegaron en dos etapas. Almirón sumó varios y, con varios acertó: Albertengo, Cuesta y el Torito Rodríguez (que se adaptaron rápido) y Tagliafico, Toledo y Aquino (tardaron un poco más). Además, Victorino, Aguilera, Papa, Lucero y Aquino, hoy tienen bien ganado un lugar como alternativas. En cambio, Graciani y Valencia, aportaron muy poco.

Después, Pellegrino afinó la puntería e incorporó a Vera, Ortiz, el Cebolla Rodríguez, que mostraron sus condiciones ni bien debutaron, lo mismo que Pellerano, quien no llegó despertando entusiasmo en la gente y, hoy, se ha transformado en un pilar y referente de la defensa. Todos insertados como titulares indiscutibles del equipo. El único que aún no se ganó un lugar fue Pereyra Díaz.

Todo esto, enmarcado en el objetivo primordial de la gente de Independiente: clasificar a la Copa Libertadores. Para ello, el equipo ya más asentado desde el arribo de Pellegrino, tuvo varias vías de acceso. La primera era logrando el título (o el subcampeonato) pero para cuando llegó Pellegrino, Boca y San Lorenzo ya le había sacado más de diez puntos a Independiente. Otra alternativa era la Copa Argentina; pero presentó un equipo alternativo que perdió con Lanús. Mientras que, en una Sudamericana muy favorable, se mancó de local contra el Santa Fe de Bogotá. Esa eliminación le costó, además, perder la cuarta vía de ingreso a la Libertadores en caso de quedar en el camino en la misma instancia que Huracán.

Ahora le queda la Liguilla, que también fue una de las metas iniciales. Y, en este caso, tiene varios elementos a favor: ya superó la frustración de la Sudamericana, recuperó (salvo a Albertengo) a todo el plantel y, frente a Belgrano, uno de los equipos más duros del medio (y más si se pone en ventaja) dio una muestra de fortaleza espiritual clave para afrontar la final, nada menos que ante Racing. Dentro de ese marco, varios referentes salieron a decir que esperan que la dirigencia mantenga este plantel de cara a la próxima temporada: "estamos en el momento justo para conseguir cosas importantes". Y la "cosa más importante", para todo Independiente, tiene forma de Copa Libertadores.

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