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Opinión
23 | 11 | 2015
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Una de terror

Gustavo Nigrelli
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Por Gustavo Nigrelli


A las pobres programaciones boxísticas se las matiza con descalabros reglamentarios y errores humanos que asombran, lo que conforma un cóctel aciago. Al punto que no se sabe con certeza cómo salió realmente la pelea entre Luques Castillo y Yapur del viernes pasado. Y si no, lean.

Una de terror
Xavier Luques Castillo
Foto:

Ármese de paciencia para leer esta nota y póngase tolerante. Los yerros más grotescos se han dado cita todos juntos en la misma noche.

Sucedió el viernes pasado en el club Unión Eléctrica de Córdoba, en ocasión de una velada organizada por Sampson Boxing que últimamente siempre dan la nota, en una pelea irrelevante, por un título más irrelevante aún como el FEDEBOL (superligero AMB vacante), al punto que ni siquiera se pactan a 10 rounds, sino a 9.

Los protagonistas, el local Xavier Luques Castillo –campeón argentino de la división- y el santafesino Damián Yapur, visitante, y por consiguiente, el que iba de punto.

Yapur ni siquiera está rankeado a nivel nacional en el peso que disputó, sino 6º en ligero. Es decir, de por sí no reunía antecedentes para disputar un título regional en la categoría en que lo hizo.

En un combate soporífero donde no pasaba nada y había que fallar la poca acción con lupa, en el 4º round, Castillo –local y favorito- en una mala maniobra se movió ilegalmente, adelantando la cabeza por la línea de sus pies, cortando de un cabezazo la ceja derecha de Yapur.

El árbitro Rodolfo Stella, para quien alcanza con que la testa esté detrás de los puños para que no haya infracción (criterio incorrecto), no la vio porque no lo registra como acción ilícita, lo que lo vuelve incapaz de distinguir qué es legal y qué no. Tampoco consultó a los jueces.

Llamó al médico de turno, Dr Luis Olivero, y éste dio el pase. Así se completaron los 15 segundos que faltaban para finalizar la vuelta, donde no pasó nada.

Pero ni bien tocó la campana del 5º, sin iniciarse las acciones, ni haberse agravado el corte, curiosamente Stella volvió a llamar al médico, y éste, casi sin revisarlo, ahí sí la paró. Ante la misma herida, cambió de opinión. ¿Qué modificación hubo, primero como para que el árbitro volviera a llamar al médico, y luego como para que éste variara tan ligeramente su criterio?

Claro. De haberla detenido en el 4º era empate técnico, según las reglas de la AMB, y quedaba la corona vacante.

Tercer desliz.

El primero había sido no descalificar ni descontar puntos a Castillo, el infractor. El segundo, no detenerla en el 4º, si es que era para parar. El tercero, pararla en el 5º sin que medie agravamiento alguno de la herida, al solapado efecto de ir a las tarjetas.

Los restantes, y verdaderamente más graves, vinieron después.

Y uno de ellos fue la orden de fallar el 5º round sin haberse iniciado la acción, por más que quisieron agarrarse de una errónea interpretación del reglamento argentino, que dice que se debe fallar cualquier fracción de round iniciado.

¿A qué se llama round iniciado y por qué el reglamento pide fallarlo?

Que toque la campana marca el inicio del round siguiente sólo a los efectos de decretar un resultado, que se toma como referencia en el caso de un KOT. Pero en un KOT no se falla esa vuelta.

Cuando se va a las tarjetas debe haber acción, aunque sea 1 segundo, porque en ese segundo puede haber un golpe, e incluso una caída. Pero "debe" haber acción para poder evaluarla, y aquí no la hubo.

El supervisor, Gabriel Tavella, dueño de tal yerro interpretativo reglamentario, y omisor de uno  más grave luego, quiso explicar lo inexplicable, diciendo que las reglas están para ser cumplidas. Pero antes están para interpretarlas y conocerlas.

Y cuando por la transmisión televisiva le preguntaron cómo fallaría él un round así, se escondió en otra falacia, diciendo que el reglamento prohíbe hacer declaraciones después de un combate.

Otro yerro. El reglamento se refiere a los jueces que deben fallar una pelea, sobre la que no se pueden expedir públicamente hasta 2 horas después del evento, pero jamás dice nada del supervisor, como era su caso. ¿Si no para qué concedió esa entrevista?

Pero esto no es nada. Se falló el 5º, donde –oh casualidad- algún juez reconoció habérselo dado a Castillo –según el colega Martín Perazzo, relator del match-, aunque se ignora con motivo de qué si no hubo acción, salvo el hecho de ser el local.

Y el fallo que leyó el anunciador, que aclaró, era "mayoritario" –es decir, dos tarjetas a un mismo púgil y la restante empate-, dio como ganador a Yapur, pero en forma "dividida": Vainesman 49-48,5 y Argentino García 49,5-47,5 (ambos para Yapur), mientras que Palmieri dio 49-48,5 para Castillo.

Sin embargo, el supervisor pidió inmediatamente que se rectifiquen por haberse leído erróneamente, y así lo hizo el ya desorientado anunciador, que en el revoleo leyó sólo dos, y lo único que hizo fue invertir al ganador, es decir, las de Vainesman y García, que esta vez, en vez de ser para Yapur, fueron para Castillo. ¿Y la de Palmieri?

Las tarjetas, al rectificarse, deben ser leídas nuevamente todas, aunque el error sea sólo de una. Más allá de lo reglamentario, es sentido común.

Pero de haberse mantenido inalterable la de Palmieri, el fallo entonces era unánime, no mayoritario, como se dijo.

El reglamento argentino, que tanto se quiso respetar, dice que la palabra del anunciador es la  oficial, y lo oficial fue que el fallo fue mayoritario (¿?), discordante con la realidad. Y que sólo se leyeron dos tarjetas, algo antirreglamentario.

Preguntas: ¿nadie lo advirtió? ¿Nadie se dio cuenta de que faltaba leer una tarjeta? ¿Nadie que se dijo mayoritario y no unánime? ¿Nadie que hubo un cabezazo y no un choque? ¿Nadie que la herida del 5º era la misma que la del 4º? ¿Cosas tan obvias pueden dejarse pasar por alto, mientras se respeta a rajatabla fallar el 5º y no hacer declaraciones a la prensa, con todo lo que se violó?

Pero hay una perla más: la página boxrec.com, referente en materia de records y resultados, da como fallo del combate la victoria por DT 5 (decisión técnica 5) a Castillo, pero al leerse las tarjetas que se publican no coincide, ya que son: García 50-48 a Castillo, Vainesman 49-49 y Palmieri 49-49, es decir ¡EMPATE! Y casualmente ese empate sí es mayoritario. Pero además, son totalmente distintas a las oficiales. ¿Qué pasó?

Lo curioso es que el resultado marca una cosa y las tarjetas otra. Y entonces se dieron los tres resultados: el primero a Yapur, el segundo a Castillo, y en la web empate. ¿Cómo salió la pelea? ¿Tan difícil es sumar 5 rounds?

Reflejo exacto de lo que es nuestro boxeo actual. Su mediocridad, su crisis, su decadencia. Y en esto estamos todos involucrados, sin excepción. Un problema que quizás no sea sólo del boxeo.

 





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