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24 | 11 | 2015
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A conquistar la banca: treinta, cuarenta... ¡acerté!

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Juego de casino, bastante sencillo y muy promovido en Francia, se destaca como uno de los de apuestas más antiguos. Sus orígenes se remontan al siglo XV, extendiéndose por todo el continente europeo en el siglo XVI, donde mantuvo su popularidad hasta el siglo XIX.

A conquistar la banca: treinta, cuarenta... ¡acerté!
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El objetivo del juego consiste en acertar la apuesta sobre la combinación de las cartas expuesta por el croupier. Como en la mayoría de los juegos de cartas cuyas partidas tienen como marco los casinos, el número de jugadores, en el sentido de participantes en la partida, es ilimitado, o bien su único límite es el determinado por el casino.

Hay que tener en cuenta que el jugador de treinta y cuarenta es básicamente un apostante, no un jugador activo.

Para este juego se utilizan seis barajas francesas como las empleadas en el bacarrá, sin índices.

El juego se desarrolla sobre una mesa de juego especial, del tipo denominado 'de escudo'. Su forma es ligeramente rectangular. En uno de los extremos se sitúa el personal del casino encargado del juego y en el opuesto los jugadores que hacen sus apuestas. En la parte de la mesa correspondiente a los jugadores aparecen indicadas cuatro divisiones correspondientes a las apuestas que pueden realizarse.

Las cartas tienen el valor en puntos indicado por el número de signos que contienen, excepto las figuras, que valen diez puntos cada una. El orden de las cartas y su palo no tienen importancia, pero es importante el color, rojo o negro, del palo de las cartas.

El desarrollo del juego es simple. Después de hacer las apuestas, el croupier tallador saca cartas y las coloca en hilera hasta que su valor total supere los 30 puntos; cuando esto sucede, sigue sacando cartas, pero construye otra hilera hasta que el valor total de las cartas supere los 30 puntos. La primera hilera corresponde a negro y la segunda a rojo, sin que estos colores tengan otro significado que distinguir las dos hileras de cartas.

Gana la fila cuyo valor se acerca más a 30. Los jugadores tienen cuatro posibilidades para apostar. Estas son negro, gana la primera fila de cartas; rojo, gana la segunda fila de cartas; color, la primera carta de la fila negra es del mismo color que la fila ganadora. Hay que tener en cuenta que la carta es físicamente roja o negra, pero la fila sólo tiene esos colores en su denominación, es decir, no tiene por qué estar constituida sólo por cartas rojas o negras. Inverso, es la apuesta que se basa en la primera carta de la fila negra, es decir, la primera carta del juego parcial, es del mismo color que la fila perdedora.

Todas las apuestas se pagan a la par, es decir, se cobra lo mismo que se ha apostado. En caso de empate, la mano es nula y los jugadores pueden retirar sus apuestas o mantenerlas para la siguiente mano. Cuando esto sucede, los jugadores también pueden aumentar sus apuestas. Sólo hay una excepción a esta norma: cuando el empate es a 31. En la práctica, la puntuación se anuncia únicamente con la cifra de las unidades, es decir, prescindiendo de la cifra de las decenas. Así, uno equivaldría a 31 puntos, dos a 32, tres a 33, y así hasta llegar a cero, que equivaldría a 40 puntos.


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